Alexis Argüello y Wilfredo Gómez, leyendas del boxeo latinoamericano, ya fallecidos. Cortesía

Esto fue lo que hizo especial a la leyenda Bazooka Gómez de Puerto Rico

Su legado es uno de los más importantes en la historia del boxeo latinoamericano y mundial. Falleció el sábado debido a distintos problemas de salud

El considerado mejor peleador puertorriqueño de todos los tiempos, Wilfredo “Bazooka” Gómez, falleció este sábado a los 69 años tras permanecer dos semanas hospitalizado por severas complicaciones respiratorias y neurológicas.

¿Pero qué hizo Wilfredo Gómez para colocarlo en el Olimpo del boxeo boricua, superando a recientes leyendas como Félix “Tito” Trinidad y Miguel Cotto?

Considerado una de las máximas figuras del deporte puertorriqueño, Gómez brilló tanto en el boxeo aficionado, en el que fue olímpico y campeón mundial, como en el profesionalismo, donde conquistó títulos en tres divisiones.

Antes de convertirse en una estrella del profesionalismo, Gómez, nacido el 29 de octubre de 1956 en Santurce, representó a Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y conquistó la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Boxeo Aficionado de 1974, celebrado en La Habana, Cuba.

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En noviembre de ese mismo 1974, Gómez debutó profesionalmente en Panamá y empató en seis asaltos con Jacinto Fuentes.

Pero ese fue un pequeño desliz, en vista que, en su camino en el profesionalismo, el boricua conquistó campeonatos mundiales en las 122, 126 y 130 libras, antes de retirarse en 1989.

Su récord

Se retiró definitivamente con un récord profesional impresionante de 44 victorias, tres derrotas y un empate, logrando 42 de sus triunfos por nocaut.

La prestigiosa revista The Ring lo posicionó en el puesto 13 de los pegadores más demoledores de la historia y uno de los mejores latinos de todos los tiempos, junto a leyendas como Roberto Durán, Alexis Argüello, Julio César Chávez y Carlos Monzón.

Gómez fue el gran eje del folclore pugilístico entre México y Puerto Rico. Se le consideró un auténtico verdugo de peleadores aztecas, destronando a leyendas como Carlos Zárate en 1978 (quitándole el invicto de 52 peleas de forma demoledora en cinco asaltos) y a Lupe Pintor en 1982 en una de las batallas más violentas de la era moderna.

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Su única gran derrota por detención, en su momento de gloria, ocurrió al subir de peso para desafiar al mítico mexicano Salvador Sánchez, en agosto de 1981, quien le propinó su primera derrota profesional por nocaut técnico en el octavo asalto.

Una ansiada revancha nunca pudo realizarse debido a la trágica muerte de Sánchez al año siguiente, en un accidente automovilístico en Querétaro, México.

Tras colgar los guantes en 1989, Gómez atravesó periodos difíciles de salud física y emocional debido al desgaste neurológico de su carrera.

Aunque en 2022 vivió momentos delicados que requirieron intervención de las autoridades, pasó sus últimos años rodeado del cuidado incondicional de su familia y el cariño eterno del pueblo puertorriqueño, que siempre lo recordará como su máximo ídolo en los cuadriláteros.

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