Grupo folclórico nicaragüense participó en la Jornada Mundial del Migrante. Foto: Cortesía / LA PRENS A

Grupo folclórico nicaragüense participó en la Jornada Mundial del Migrante. Foto: Cortesía/LA PRENSA

Llaman a no normalizar el sufrimiento de los migrantes en Costa Rica

Durante la jornada el sacerdote refugiado Rafael Aragón dijo que los migrantes no son cifras ni estadísticas y que poseen una dignidad infinita

La comunidad nicaragüense participó en la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, celebrada este domingo 27 de septiembre en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, de la Arquidiócesis de San José, en Costa Rica.

La actividad reunió a representantes de distintas comunidades migrantes y refugiadas que encontraron en Costa Rica un espacio de protección y oportunidades frente a situaciones de necesidad, violencia, persecución o falta de condiciones para desarrollar sus proyectos de vida en sus países de origen.

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La jornada comenzó con un viacrucis en el que cada comunidad preparó un altar con sus símbolos patrios y religiosos. Posteriormente, se realizó una feria de productos artesanales, artísticos y gastronómicos, donde participaron más de 30 emprendedoras.

La representación nicaragüense, una de las principales comunidades migrantes en Costa Rica, presentó alimentos tradicionales como quesillos, nacatamales y fresco de cacao. También llevó a la jornada diferentes expresiones culturales, entre ellas el Macho Ratón, la Misa Campesina, la Danza Negra y la Minga Rosa Pineda.

Grupo folclórico hizo una demostración de bailes tracionales nicaragüenses
Grupo folclórico hizo una demostración de bailes tradicionales nicaragüenses. Foto: Cortesía/LA PRENSA

No se debe normalizar el sufrimiento de los migrantes

La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado es una celebración anual de la Iglesia católica instituida en 1914 para generar conciencia entre la sociedad y las comunidades de fe sobre las realidades, retos y situaciones de vulnerabilidad que enfrentan las personas en condición de movilidad humana.

A mediodía se celebró una misa con la participación de varios sacerdotes. La reflexión estuvo a cargo del padre dominico Rafael Aragón, quien abordó el significado de la jornada y el impacto de la migración en Costa Rica.

Aragón agradeció la hospitalidad que el país ha brindado a las personas migrantes y llamó a mantener una actitud de acogida frente a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, bajo la premisa de que “el amor vence a la indiferencia”.

Durante su reflexión, retomó los principios planteados por el papa Francisco frente a la realidad migratoria: acoger, proteger, promover e integrar. El sacerdote también pidió no normalizar las historias de sufrimiento que acompañan a muchas familias migrantes y refugiadas.

“En este sentido quiero hacer memoria de padres que están entre nosotros que han tenido que separarse de sus hijos y se mantienen en silencio para protegerlos de las agresiones que amenazan sus vidas y su libertad”, afirmó Aragón.

Homillía dominical a cargo del sacerdote Rafael Aragón
Homilía dominical a cargo del sacerdote Rafael Aragón. Foto: Cortesía / LA PRENSA

El religioso, quien también se encuentra en condición de destierro de facto de Nicaragua, hizo referencia a las familias que han tenido que abandonar sus países y enfrentar la separación familiar como consecuencia de situaciones que ponen en riesgo su seguridad y libertad.

Migrantes no son solo cifras

En su reflexión, el padre Aragón también puso especial atención en la situación de los niños y menores desplazados, y recurrió a pasajes de la Biblia para destacar la dignidad de cada persona migrante.

“Esta dramática realidad nos hace pensar en las palabras de Jesús que interpelan profundamente la conciencia de cada uno: ‘El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí’”, dijo el sacerdote retomando el versículo de Mateo.

“No es una cuestión de cifras ni de estadísticas. El Evangelio nos invita a no hacer cálculos. Cada niño, cada ser humano, posee una dignidad infinita. Es imagen y semejanza de Dios, es presencia del Señor”, reflexionó Aragón desde el púlpito.

El religioso relacionó este mensaje con otro pasaje del Evangelio de Mateo: “Fui forastero y me hospedaron” (Mt 25,35), utilizado como referencia para llamar a la acogida de quienes llegan a un país distinto al suyo.

Comunidad migrante guatemalteca participó en la ornada Mundial del Migrante y del Refugiado
Comunidad migrante guatemalteca participó en la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Foto: Cortesía/LA PRENSA

El sacerdote también evocó el relato del Éxodo para referirse al sufrimiento de las personas desplazadas: “El clamor de los menores desplazados se eleva hoy hacia Dios, tal y como el que se escucha en el libro del Éxodo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a librarlo (Ex 3,7-8)”.

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La jornada concluyó como un espacio de encuentro entre diferentes comunidades migrantes, que además de compartir sus dificultades mostraron sus expresiones culturales, religiosas y gastronómicas, reivindicando su aporte a la sociedad costarricense.

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