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Un sentimiento inherente en la mayoría de los migrantes es la esperanza de reencontrarse con sus familias. Pero enfermedades repentinas o accidentes pueden truncar ese sueño; y al dolor por la pérdida del ser querido se suma la imposibilidad de pagar el funeral. Para muchas familias de fallecidos en Estados Unidos conseguir unos 12,000 dólares para repatriar los cuerpos y sepultarlos se vuelve una pesadilla que el migrante puede evitar comprando un seguro de gastos finales cuyo precio depende de sus ingresos.
Cuando la muerte de un ser querido las sorprende, algunas familias recurren a colectas para repatriar los cuerpos que realizan a través de plataformas o cuentas bancarias, y que no siempre son efectivas. Otras lo enfrentan mediante préstamos o la venta de algún bien, que en cualquiera de los casos va en detrimento de su economía, que también se verá afectada porque ya no contará con las remesas que enviaba el fallecido.
Sin embargo, hay alternativas asequibles para evitar que al dolor por la muerte se sume una tragedia económica. Una especialista en seguros de gastos finales explica qué alternativas existen para evitar que el gasto inesperado que implica un funeral recaiga sobre los familiares.
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“Yo asumí el resto y todavía estoy pagando”
Los hermanos nicaragüenses Carlos y Lesther migraron a Estados Unidos. En mayo de 2026 Lesther fue encontrado sin vida, desde ese momento comenzaron las gestiones para trasladar sus restos a Nicaragua. En su caso el proceso avanzó rápidamente: el cuerpo llegó al país nueve días después.
La rapidez del trámite no significó que fuera fácil asumir los costos. La repatriación tuvo un valor aproximado de 12,000 dólares. Gracias a una amiga, Carlos recibió ayuda de otros nicaragüenses que viven en Estados Unidos. “Tuve apoyo de una muchacha que es nicaragüense que abrió una aplicación donde la gente donaba dinero y pues ahí se logró recaudar unos 2,500 dólares”, relató.
Lo recaudado no alcanzó para cubrir todos los gastos: «Yo asumí el resto y todavía estoy pagando», dice el hermano que también estaba en Estados Unidos y realizó las gestiones. «Me tocó asumir la deuda y sigo pagando una cuota en la funeraria”, afirmó.

Colecta en GoFundMe y préstamos
Otra familia nicaragüense enfrentó una situación similar pero en su caso la repatriación tomó varias semanas. Por solicitud del entrevistado, su identidad y la del fallecido se mantienen bajo anonimato. Esta familia supo del fallecimiento dos días después de ocurrido. A partir de entonces comenzaron los trámites para trasladar los restos a Nicaragua.
Las gestiones iniciaron a finales de abril y en julio el cuerpo llegó a Matagalpa, donde fue sepultado. El costo aproximado de la repatriación fue de 12,000 dólares. Para reunirlos, familiares y amigos recurrieron a una colecta en Estados Unidos y otra en Nicaragua.
“Amistades en Estados Unidos abrieron una página de GoFundMe, así se logró recoger una parte, aquí hicimos recolecta y el pueblo nos apoyó muchísimo. Para el resto hicimos un préstamo que todavía estamos pagando”, relató el hermano del fallecido y añadió que más de la mitad del dinero lo consiguieron mediante donaciones.
Sin embargo, la familia tuvo que endeudarse para completar el valor total del funeral. “Es un impacto el saber que no podrás ver nunca más a ese ser que se fue con la esperanza de una vida mejor, y por supuesto la parte económica”, expresó.
Para estas personas, la muerte de sus familiares migrantes no solo significó enfrentar la pérdida. También implicó conseguir en pocos días miles de dólares para cumplir con la voluntad de llevar sus restos para sepultarlos en Nicaragua. En muchos casos eso implica deshacerse de bienes que les ha tomado años adquirir.
El costo de regresar a Nicaragua después de morir
No existe una tarifa única para repatriar un cuerpo desde Estados Unidos hacia Nicaragua. El costo depende, entre otros factores, del estado donde ocurrió el fallecimiento, la funeraria contratada, la preparación del cuerpo, la documentación, los permisos y el transporte internacional.
La experiencia de las dos familias entrevistadas coloca el gasto en el rango de los 12,000 dólares. Pero dependiendo de estos factores, el valor puede subir o bajar un poco.
La repatriación puede incluir el traslado del cuerpo hasta la funeraria, preparación y conservación, ataúd o contenedor autorizado para transporte internacional, documentación, traslado hasta el aeropuerto, transporte aéreo y recepción en Nicaragua.
Pero ¿Qué deberían hacer los migrantes para evitar que sus familiares enfrenten la pesadilla de no tener recursos para pagar un funeral? Ahí entra una alternativa accesible que es poco conocida entre la mayoría de los nicaragüenses: los seguros de gastos finales.
“Cualquiera puede adquirir un seguro de gastos finales”
Arlen Pastrana, agente de seguros especializada en gastos finales, explica que estas pólizas están diseñadas para proporcionar dinero a los beneficiarios después del fallecimiento y permitirles cubrir los gastos asociados a la muerte.
Según Pastrana, algunas pólizas están disponibles para personas que no cuentan con residencia o ciudadanía estadounidense. “Cualquier persona puede adquirir un seguro de gastos finales en Estados Unidos, no necesitas tener un estatus legal en el país para poder adquirirlo. No necesitas tener residencia, ser ciudadano, basta con tener un compromiso de pagos mensuales”, afirmó.
La especialista aclara que existen diferentes tipos de planes y que los requisitos dependen de la aseguradora, la edad del asegurado, el estado de salud y otros factores.
“No necesitas un examen médico, sí hay una revisión en cuanto a las medicinas que consumís, porque obviamente existen diferentes planes, hay planes modificados para personas que tienen una condición médica y están los planes pagaderos a 20 años”, explicó.
Pólizas con mensualidades desde los 50 dólares
Esto significa que no todas las personas recibirán la misma cotización ni tendrán acceso a las mismas condiciones. Pastrana puso como ejemplo el caso de una mujer de entre 43 y 45 años, originaria de Chinandega, que cuenta con una póliza de 12,000 dólares: “Ella paga mensualmente 53 dólares”, detalló.
Según la especialista, el costo puede ser menor para mujeres debido a factores actuariales relacionados con la expectativa de vida. En el caso de una cobertura destinada a la repatriación del cuerpo completo, Pastrana indicó que una mujer de esa edad podría pagar aproximadamente entre 50 y 60 dólares mensuales.
La cremación es más barata
En cambio, una póliza destinada a cubrir una cremación y el traslado de las cenizas podría tener un costo menor: “Si esa misma mujer lo que quiere es una incineración y que sean sus cenizas las que se trasladen a Nicaragua o que queden aquí, lo que ella establezca como último deseo, podrían pagar entre 30 y 40 dólares mensuales”, explicó.
Estas cifras corresponden a ejemplos proporcionados por la especialista entrevistada y no representan una tarifa general para todas las compañías de seguros.

¿Cuándo comienza la cobertura?
Una de las preguntas más importantes para una persona que quiere contratar un seguro para cubrir una eventual repatriación es cuánto tiempo debe esperar para tener protección. Pastrana explicó que la compañía con la que trabaja ofrece activación de la póliza 24 horas después del primer pago.
“La compañía con la que yo trabajo, la particularidad que tiene es que a las 24 horas se activa la póliza”, afirmó. Es decir, hoy pago mi prima, si se da un evento mañana, muero de la forma que sea, natural o de forma accidental, mi familia tiene la seguridad de que se activó el seguro porque ya hubo un primer pago y pueden repatriarme”, señaló.
¿Quién recibe el dinero? y ¿Cómo es el trámite?
El beneficiario que se establezca en la póliza es un dato fundamental. Pastrana explicó que al contratar la póliza, el asegurado designa a una persona que será la responsable de realizar las gestiones cuando ocurra el fallecimiento.
“El procedimiento con la compañía es que llenas una póliza con toda tu información donde se te hace también lo que es la verificación para ver el estado de salud en cuanto a qué medicamentos tomas, a qué plan estarías calificando, y a la vez proporcionas el nombre de un beneficiario”, expresó.
Si ocurre el fallecimiento, el beneficiario informa a la compañía y presenta la documentación requerida. Según la especialista, el dinero es entregado al beneficiario para que pueda decidir cómo utilizarlo.
“El beneficiario sería la persona a quien la compañía le deposite el dinero para que haga todo lo que son las gestiones en cuanto a si quiere ser trasladado, si quiere ser enterrado aquí, cremado, la decisión que haya tomado”, indicó.
Para un migrante que desea ser repatriado, este punto es especialmente importante: debe confirmar que la póliza permita utilizar el beneficio para cubrir los gastos del traslado internacional.
¿Seguro de vida o seguro de gastos finales?
Pastrana también aclara la diferencia entre los seguros de gastos finales y los seguros de vida tradicionales. “Yo tengo un seguro de vida”, es una frase que según la especialista, suele aparecer entre los clientes, pero ambas modalidades tienen diferencias en sus características, requisitos y propósito. Ya que el seguro de gastos finales está pensado para responder a las necesidades económicas inmediatas después del fallecimiento.
“La ventaja con el seguro de gastos finales es que, es para cubrir la necesidad a la hora de la pérdida”, explicó. El dinero puede ser utilizado para funeral, cremación, entierro o repatriación, dependiendo de las condiciones de la póliza.
En cambio, un seguro de vida tradicional puede tener un beneficio mucho mayor y condiciones diferentes de suscripción y pago. Por eso, antes de contratar, un migrante debería preguntar exactamente qué tipo de producto está comprando y qué gastos puede cubrir.
No tienen previsto morir y si ocurre “que mi familia resuelva”
Pastrana sostiene que uno de los mayores problemas entre los migrantes es que consideran innecesario pagar por una cobertura mientras son jóvenes.
“Entre las razones expresadas por migrantes que prefieren no adquirir un seguro de gastos finales observó varios: Uno es que son personas que están jóvenes y creen que la muerte todavía no les llega; dos, que se van a regresar a Nicaragua de modo que la muerte les sorprenderá en su tierra; tres, que la familia resuelva y ese es el principal problema que tenemos”, afirmó.
“No quiero que mi familia pase por esa angustia”
Afortunadamente no todos piensan igual, la especialista contó el caso de una clienta que decidió contratar un seguro porque quería justamente proteger a los suyos y el patrimonio que ha construido durante su permanencia fuera de Nicaragua.
“Una clienta adquirió un seguro de gastos finales para proteger todos sus años de trabajo, para que su familia no recurra a la venta de las propiedades en caso que ella muera en Estados Unidos. Entonces, ella paga su seguro”, relató.
La intención, explicó, es que la familia tenga recursos disponibles para enfrentar el fallecimiento sin comenzar una colecta: “Hay gente que dice, no, yo no quiero que mi familia pase por esa angustia de querer llevar mi cuerpo a Nicaragua (para enterrarlo) y no pueda por falta de recursos’”, agregó.
Hablar de la muerte genera rechazo
Pastrana reconoce que hablar sobre la propia muerte genera rechazo entre muchos migrantes: “Las personas le tienen miedo a hablar de esto porque obviamente no nos preparan, pero después de que nacemos, es lo único que tenemos seguro, es que vamos a partir de este mundo”, señaló.
“Te dicen, me estás atrayendo la muerte. O para qué voy a comprar un seguro; y hay gente que piensa que si compré el seguro hoy y me voy a morir mañana”, añadió. Para la especialista, el objetivo es otro: planificar, porque «al final es cuestión de estar preparados”, afirmó.
Carlos no piensa contratar un seguro de gastos finales
Después de vivir la experiencia de perder a su hermano y quedar con una deuda que le tomará tiempo pagar, le consultamos a Carlos si ahora consideraría adquirir un seguro de gastos finales. Su respuesta fue negativa. “No, yo no. No, no he podido eso pues”, respondió.
Cuando se le preguntó si no lo consideraba necesario, explicó que tiene previsto regresar a Nicaragua. “No es necesario porque si Dios me lo permite pues pronto ya me voy a regresar”, manifestó.
Su decisión muestra que, incluso después de experimentar directamente los altos e inesperados costos de una repatriación, no todos los migrantes consideran necesario contratar una póliza de gastos finales.
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Una última despedida que puede convertirse en deuda
Los testimonios de las dos familias que incluimos en esta nota muestran que una muerte inesperada puede obligar a tomar decisiones financieras bajo presión. Ambas historias tienen un final satisfactorio, gracias a la solidaridad de otros paisanos y gestiones propias lograron repatriar a sus seres queridos para enterrarlos en Nicaragua. Sin embargo, en ambos casos ahora enfrentan el pago de deudas que deterioraron sus ingresos.
Las campañas de GoFundMe, las colectas comunitarias y la ayuda de amigos pueden marcar la diferencia cuando ocurre una tragedia. Sin embargo, no ofrecen la certeza de recaudar y con la rapidez necesario, el dinero necesario para pagar un funeral. Esta garantía solo la ofrece un seguro destinado para ese fin.
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Para los nicaragüenses que han migrado, la pregunta sobre qué ocurrirá después de la muerte puede resultar incómoda. Sin embargo, los testimonios recogidos muestran que evitarla no hace desaparecer el problema.
Porque cuando una persona muere lejos de Nicaragua, la familia tiene que enfrentar dos pérdidas: la de su ser querido y, muchas veces, la de miles de dólares que no tiene, pero está obligado a gastar.