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La noticia de una comerciante nicaragüense capturada en El Salvador corrió como pólvora en Nicaragua. La mujer, cuya fotografía circuló en medios de comunicación hondureños, supuestamente había sido capturada por la Policía Internacional (Interpol) por el delito de contrabando.
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Este miércoles 12 de agosto, Melba del Socorro Laguna Moreno, de 49 años, aseguró a LA PRENSA que fue puesta en libertad tras comparecer ante un juez hondureño y negó haber cometido el delito que se le atribuye.
Laguna, originaria del departamento de León, explicó que el caso se remonta a 2023 y que la mercadería por la que fue requerida por las autoridades hondureñas consistía en cargadores para teléfonos celulares. Según su versión, los productos contaban con documentación y un aforo que, afirma, demostraban que no se trataba de mercadería introducida ilegalmente.
“Nosotros llevábamos una venta, pero la venta tenía su documento, su aforo. Gracias a Dios, pues yo siempre he aforado, he sido bien trabajadora”, relató a LA PRENSA.
La comerciante explicó que, después del incidente original, se presentó junto con un abogado ante las autoridades hondureñas para intentar recuperar la mercadería y demostrar que había cumplido con los procedimientos correspondientes. Sin embargo, asegura que nunca recibió una resolución definitiva sobre el caso.
“Presentamos mi documento, pero nunca nos resolvieron nada. Yo lo que quería era recuperar mi venta y presentar mi aforo ante las autoridades”, afirmó.
Según Laguna, su abogado presentó escritos y tenía previsto darle seguimiento al proceso, pero con el paso del tiempo el caso dejó de avanzar. Posteriormente, asegura, descubrió que la causa continuaba abierta y que había derivado en una alerta internacional.

Detención durante un viaje
Doña Melba relató que fue detenida cuando viajaba hacia Guatemala y llegó al sector de Amatillo. Al presentar sus documentos, agentes le informaron que aparecía con una alerta roja de Interpol.
“Yo me extraño porque yo, gracias a Dios, no he andado en delincuencia. Toda mi vida he trabajado y nunca he andado (en eso)”, expresó.
De acuerdo con su relato, primero fue detenida y trasladada a El Salvador. Posteriormente, las autoridades salvadoreñas la entregaron a funcionarios hondureños, quienes finalmente la trasladaron hacia Tegucigalpa.
Laguna aseguró que durante el procedimiento recibió un trato correcto por parte de los agentes de Interpol, aunque cuestionó que su detención haya sido divulgada públicamente antes de que se aclarara judicialmente su situación.
“Ellos tenían que hacer su trabajo. Ese es su trabajo de ellos, pero sí, yo me siento como persona, moralmente uno se siente mal con tanta discriminación”, dijo.
La comerciante afirmó que durante su comparecencia ante un juez hondureño presentó su versión del caso y pidió que se verificara la documentación relacionada con la mercadería.
Según su testimonio, fue puesta en libertad después de acudir a la audiencia judicial: “Yo fui a audiencia con el juez. Ahí no más el juez me soltó”, relató.
Laguna calcula que la mercadería estaba compuesta por unos 300 cargadores de teléfonos celulares de bajo costo. Insiste en que estos productos contaban con la documentación correspondiente y que no eran contrabando.
La comerciante también aseguró que la detención tuvo un fuerte impacto en su salud. Explicó que recientemente había sido operada de un tumor localizado cerca del cuello y la cabeza y que continúa tomando medicamentos.
“Casi me matan, me subieron la presión a 200”, afirmó al recordar el momento de su detención.
También expresó su malestar por la difusión de fotografías y publicaciones en las que aparecía escoltada por policías, debido a que, según ella, esas imágenes hicieron que algunas personas la señalaran públicamente como delincuente.
“Me sentí súper mal. Póngase en mi lugar un rato y cómo se va a sentir usted que la estén discriminando como una delincuente”, manifestó.
La comerciante aseguró que nunca había sido detenida anteriormente y que considera que sus antecedentes están limpios.
Una comerciante de trayectoria
Laguna explicó que lleva décadas dedicándose al comercio y que comenzó a trabajar desde muy joven. Asegura que durante años ha viajado entre Nicaragua y Honduras para desarrollar sus actividades comerciales y que es conocida por personas de ambos países.
También rechazó que su actividad comercial tenga relación con delincuencia y afirmó que su familia es de origen humilde.
“Nosotros somos familia pobre, pero no le caminamos haciendo daño a nadie”, sostuvo.
La comerciante señaló que su abogado, identificado como Cristóbal Rodríguez, continuará dando seguimiento al caso y buscará aclarar por qué permanecía activa una alerta internacional, pese a que, según su versión, el expediente había quedado a nivel de Fiscalía.
“Él me dijo que por qué me habían detenido si eso había quedado a nivel de Fiscalía”, relató.
Laguna también manifestó su intención de acudir posteriormente a los medios de comunicación para explicar públicamente su situación y pedir que se aclare que fue puesta en libertad.
“Yo confío en Dios que todo eso se va a resolver. Y después yo voy, yo mismita voy a ir a los medios para que así como me sacaron, me discriminaron, así limpien mi nombre”, afirmó.
La mujer reconoció que las autoridades policiales estaban cumpliendo con sus funciones al detenerla debido a la alerta registrada, pero considera que las publicaciones que la presentaron como responsable de un delito afectaron su reputación antes de que existiera una resolución definitiva sobre su caso.
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“Como medio uno tiene que esperar que se resuelva qué fue lo que pasó, que se aclaren las cosas, pero no de primas a primeras ponerlo a uno como que si uno es delincuente”, expresó.