orden Rubén Darío, Nicaragua

La distinción en homenaje al fundador del modernismo fue creada hace 78 años con el nombre solo de orden Rubén Darío. LA PRENSA/ARCHIVO

Régimen trivializa Orden Rubén Darío y condecorará a propagandistas rusos y chinos

En 2006, la administración de Enrique Bolaños entregó esta Orden al gigante de las letras latinoamericanas Mario Vargas Llosa. La selección de la persona distinguida no se tomaba a la ligera en Cancillería.

El régimen Ortega Murillo anunció que entregará la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío —la que un día fue la condecoración de más alto honor y reconocimiento entregada por el Estado—, a un grupo de propagandistas rusos, chinos y latinoamericanos en el marco del nacimiento y muerte del poeta insigne nicaragüense en enero del próximo año.

Los propagandistas trabajan en agencias como RT, Telesur y del Grupo Medios de la República Popular China, CGTN en Español.

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La distinción en homenaje al fundador del Modernismo fue creada hace 78 años con el nombre de Orden Rubén Darío, pero Ortega promovió su derogación cuando fue parte de la Junta de Gobierno el 31 de enero de 1980. La orden de Independencia Cultural fue creada el 27 de enero de 1982, y bajo la administración de Enrique Bolaños fue restablecida con su nombre original en 2002.

La administración Bolaños galardonó a figuras prominentes como el gigante de las letras latinoamericanas y Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, en 2006. Bajo la dictadura actual, se ha optado en cambio por destacar a allegados o personas afines ideológicamente.

«Queremos anunciar, vamos a estar invitando a recibir la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío a Comunicadores de la Federación de Rusia, Comunicadores también de ‘Nuestramérica’, Comunicadores de la República Popular China, que van a ser reconocidos por nuestro Pueblo con la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío», dijo Murillo el viernes.

La condecoración se realizará en el contexto de las jornadas en homenaje al poeta, entre el 18 de enero y 6 de febrero de 2026, las fechas en que se conmemora su nacimiento y muerte, respectivamente. Analistas consultados por LA PRENSA coincidieron en que la condecoración ha sido una de las más destacadas del país, precisamente por lo que representa el vate. Tiene toda una historia.

«Es la condecoración de mayor importancia que tiene Nicaragua. Se le daba a personas con una gran distinción. Teníamos en la Cancillería el Salón de las Banderas. Ahí se entregaban las medallas. Eso te da una idea de la importancia que le daba el Gobierno de Nicaragua. No era para cualquier condecoración en el Salón de la Bandera», explicó a LA PRENSA el excanciller Francisco Aguirre Sacasa, quien estuvo en el cargo entre 1997 y 2002.

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«Nunca se le daba a una persona que pareciera inapropiada en ojos de los nicaragüenses semejante premio, o sea se evitaba entregarla a personas conflictivas, o que le hicieran daño a Nicaragua. Era una cosa muy positiva. Tradicionalmente, era algo muy especial», rememoró Aguirre Sacasa.

Para elegir a una persona —según el excanciller— había un grupo de intelectuales, «académicos, personas de gobierno y de mucha aceptación». «No era un juguete, era una condecoración por excelencia y del pueblo nicaragüense. Era algo especial. Se evitaba la manipulación política. En otras palabras ese premio no era para dárselo a Fidel Castro, por ejemplo», afirmó Aguirre.

El reconocimiento bajo la dictadura

Los reconocimientos ha sido todo un tema con la dictadura. En 2021, la dictadura emitió un decreto que exigía a países y organizaciones extranjeras pedirles permiso antes de entregar algún premio a entidades o personas nicaragüenses. Ortega y Murillo, en sus 18 años en el poder, han ignorado en su momento los grandes reconocimientos recibidos por sus críticos como el Premio Cervantes a Sergio Ramírez, el Premio Reino Sofía de Poesía Iberoamericana a Ernesto Cardenal (ya fallecido) y Gioconda Belli.

Mientras han destacado otros premios rocambolescos a la luz de la represión por la que acusan a la dictadura hoy. Muchos quizás ya lo han olvidado, pero el dictador libio Muammar Gadaffi entregó un premio a Ortega en 2009 «por su destacada labor en búsqueda de la paz mundial y por la defensa de los derechos humanos de los pueblos del mundo».

Ortega también ha premiado con la máxima orden del país a dirigentes estudiantiles afines a él, que actuaban más como agitadores ideológicos en las universidades, como Julio César Orozco, Alonso García, Fidel Moreno, Bismarck Santana, Yasser Martínez, César Pérez, Hualpa Pineda, Isaac Bravo, Luis Andino, y Leonel Morales. Todos ellos fueron condecorados en el año 2018.

En 2018, la dictadura condecoró con la Orden Rubén Darío a un grupo de fanáticos que lo respaldaron en la masacre contra manifestantes, incluido Fidel Moreno.
En 2018, la dictadura condecoró con la Orden Rubén Darío a un grupo de fanáticos que lo respaldaron en la masacre contra manifestantes, incluido Fidel Moreno.

Además, la Asamblea Nacional, controlada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ha otorgado entre 60 y 100 reconocimientos a «personajes» entre 2018 y agosto de 2024, según documentos examinados por LA PRENSA. Si bien estos reconocimientos están establecidos en leyes que las regulan, el Parlamento lo hace bajo criterios discrecionales y en buena parte a solicitud del dictador o su bancada oficialista.

Hay más propagandistas distinguidos con la orden Rubén Darío. En 2024, por ejemplo, la dictadura la entregó de manera póstuma a Maira Janeth Reyes Sandoval, una comunicadora, militante combatiente del Frente Sandinista de Liberación Nacional, creadora, fundadora y directora de la revista Visión Sandinista. La condecoración ni siquiera fue entregada por el dictador, sino por uno de sus nueve hijos, Edmundo.

“Esto es una muestra de cómo han trivializado el país. Representa al país mismo cómo está la Orden, al entregarla a personas desconocidas, demeritan al país mismo, no solo la orden, sino la falta de compromiso con los valores del país, la grandeza. Desvalorizar la Orden es desvalorizar al país», lamentó José Pallais,  jurista y exviceministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de Nicaragua.

Política Daniel Ortega Nicaragua Rubén Darío archivo

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