El Juzgado Penal de Pavas, del cantón de San José, en Costa Rica, confirmó la extensión de medida cautelar de prisión preventiva para los cuatro agentes de la Fuerza Pública implicados en el crimen del nicaragüense Henry Reyes Corrales, de 44 años, acontecido el pasado 9 de febrero bajo custodia de los oficiales en la delegación policial de esa localidad.
Los oficiales de la Fuerza Pública, dos hombres apellidados como Araya Brenes y Chinchilla Salazar, así como dos mujeres de apellidos Artavia Mena y Morales Ruiz, seguirán bajo prisión preventiva por otros tres meses, de acuerdo con la orden del Juzgado, mientras continúan las investigaciones del crimen del connacional, quien falleció luego de recibir una fuerte golpiza a manos de los custodios.
Otros de los implicados en el crimen son los oficiales Artavia Chacón, Sánchez Mora, Venegas Obando, Arias Chacó y Hernández Pérez, quienes habrían recibido una medida cautelar distinta, luego que la Fiscalía los acusara por el delito de incumplimiento de deberes, es decir que omitieron auxiliar a la víctima.
A estos se les trasladó a otras delegaciones policiales de manera separada y se les obligó a no acercarse a la familia de la víctima nicaragüense y, firmar una vez al mes en la Fiscalía de Pavas, según la comunicación oficial.
Nicaragüense recibió golpiza con un tubo
De manera preliminar, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) dijo que el nicaragüense falleció producto de una fuerte golpiza que recibió con un objeto contundente. La víctima se encontraba recluido en las celdas policiales de Pavas el 9 de febrero por una denuncia de violencia doméstica contra su pareja, una mujer de 50 años, también originaria de Nicaragua.
“Cuando oficiales de Fuerza Pública detienen a un sujeto por presunta violencia doméstica, lo traen acá a celdas y lo agreden repetidamente con un tubo o un objeto contundente”, dijo Randall Zúñiga, director de el OIJ.
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Reyes Corrales fue atacado violentamente por cuatro de los nueve policías implicados en el crimen, según las investigaciones. No lo auxiliaron y lo dejaron morir. Aún se desconocen los motivos que indujeron a los oficiales a atacar al nicaragüense en prisión.
El OIJ afirmó que los golpes con un tubo le causaron la muerte por una herida en el corazón como resultado de la fractura de varias costillas.
«De acuerdo con la causa de muerte que se maneja dentro de la patología forense, se determina que esta se da por una fractura de las costillas que laceró en ese momento el corazón y eso le produjo la muerte a este hombre», detalló Zúñiga a la prensa local.