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El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez; el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) y obispo de Jinotega, monseñor Carlos Herrera, y el obispo de Siuna, monseñor Isidoro Mora, visitaron el sepulcro del papa Francisco en la Basílica Santa María la Mayor, en Roma.
La visita tuvo lugar en el Vaticano, donde previamente se habían reunido con el papa León XIV, quien los ratificó en sus cargos eclesiales que ostentaban antes de ser desterrados de Nicaragua.
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«Con mis hermanos obispos Mons. Carlos E. Herrera y Mons. Isidoro Mora, visitamos el sepulcro del amado papa Francisco en la basílica Santa María Maggiore», escribió el obispo Báez en sus redes sociales.
Oraron por la Iglesia de Nicaragua y su pueblo
El obispo auxiliar de Managua, exiliado en Miami, dijo que frente al sepulcro del papa Francisco, fallecido el pasado 21 de abril, «oramos al Señor, por intercesión de Francisco, por la Iglesia de Nicaragua y por todo nuestro pueblo».
Los obispos nicaragüenses han intensificado en las últimas semanas sus encuentros con el papa León XIV y actividades religiosas en Roma, luego de que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo desterrara y despojara de su nacionalidad a varios miembros de la Iglesia católica.
El secretario general del Secretariado Episcopal de América Central (Sedac) y obispo de la Diócesis de Danlí, en Honduras, monseñor José Antonio Canales, confirmó a LA PRENSA que durante el encuentro los obispos nicaragüenses compartieron con el papa León XIV la situación que vive la Iglesia católica en Nicaragua, y en particular lo que vivieron ellos dentro del país y lo que hoy viven en el destierro.

«Los tres obispos le manifestaron al papa León XIV con detalle todo lo que vivieron en Nicaragua, en sus diócesis, su detención, el destierro que viven en los países donde se encuentran, también compartieron su ilusión y esperanza de volver a Nicaragua», dijo monseñor Canales a LA PRENSA después de haber conversado con monseñor Herrera.
El 10 de noviembre de 2024, monseñor Herrera fue detenido por la Policía orteguista tras quejarse públicamente de los sacrilegios que cometían personas ligadas a la dictadura, al interrumpir las homilías en Jinotega. Tres días después lo desterraron a Guatemala.
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Con el destierro del obispo Herrera la dictadura orteguista ha expulsado del país a tres obispos, como parte de la persecución y hostigamiento a la Iglesia católica. Antes de él, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, y monseñor Mora fueron desterrados el 13 de enero de 2024, después de haber sido excarcelados.
En 2019, monseñor Báez tuvo que exiliarse tras recibir amenazas de muerte.