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Miembros de la Academia de Geografìa e Historía de Nicaragua, liderada por el diputado tránsfuga Wilfredo Navarro. LA PRENSA/TOMADO DE REDES

El dictador ya tiene quien le escriba: los historiadores del régimen Ortega Murillo

Dictadura sandinista logró el control de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua y ahora cuenta con intelectuales afines a su narrativa

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Entre el maremagno de protestas, represión, muertes, terror, torturas, condenas, sanciones, exilio, destierros, encarcelamientos y demás desgracias que asolan a Nicaragua desde los sucesos de abril de 2018, ocurrió un hecho que pasó desapercibido: el asalto de la dictadura a la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

El 15 de diciembre de 2023, la codictadora Rosario Murillo, pletórica de satisfacción, anunció el nombramiento de una nueva junta directiva de la antigua y prestigiosa academia; uno a uno, fue exaltando y felicitando a los nuevos representantes, comenzando por su presidente: Wilfredo Navarro Moirera.

“Tenemos el saludo para la junta directiva de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, que resultó precisamente renovada en estos días, tienen como presidente al compañero Wilfredo Navarro Moreira, diputado, miembro de la directiva de la Asamblea Nacional”, dijo eufórica.

“A Clemente Guido (trabajador de la Alcaldía de Managua) de vicepresidente; a Jorge Eduardo Arellano (columnista del portal oficialista El 19 Digital), querido compañero de secretario, inagotable Jorge Eduardo con esos hermosísimos artículos que compartimos continuamente con alegría, una escritura fresca que nos lleva por las páginas de la historia, creando más y más y memoria, y rindiendo más y más honores a nuestros patrimonios humanos, culturales, nuestros patrimonios naturales y nuestra vida que es patrimonio de todo un país que vive en paz”, declaró.

La junta directiva la integran, además, Ligia Madrigal Mendieta; Róger Norori Gutiérrez; Carlos Alemán Ocampo; Mario Rafael Ángel Casanovas Fuentes y Edgard Espinoza Pérez; todos, de alguno u otro modo, los perciben otros exmiembros de la academia como “cercanos por afinidad o interés al régimen”.

Sandino, la bandera del FSLN y temáticas afines a la dictadura predominan en la nueva era de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. LA PRENSA/TOMADO DEL 19 DIGITAL
Sandino, la bandera del FSLN y temáticas afines a la dictadura predominan en la nueva era de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. LA PRENSA/TOMADO DEL 19 DIGITAL

Excluidos y desterrados

LA PRENSA intentó hablar con siete miembros de la Academia para conocer de cerca los lineamientos de la institución bajo la actual directiva, pero tres declinaron la entrevista, uno no respondió del todo y solo tres opinaron.

Dos de ellos hablaron desde el exilio y otro desde Nicaragua; dos bajo condición de confidencialidad para evitar represalias políticas y únicamente una se pronunció abiertamente.

Desde Nicaragua, uno de los miembros explicó que en 2022 lo contactó Clemente Guido –director de Cultura y Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua– para “reorganizar” y “actualizar” la academia.

De acuerdo con la fuente, Guido les dijo que debido al contexto político, el gobierno quería depurar la academia y garantizar que todos sus miembros y directivos “fueran nicaragüenses o estuvieran viviendo en el país”.

“La explicación venía del hecho de que entre las 222 liberadas (desterradas), más otros tantos a los que le quitaron la nacionalidad, había varios de la academia”, dijo la fuente.

“Hubo un debate ahí sobre si los estatutos permitían la permanencia de nicaragüenses viviendo fuera del país, pero la idea era clara: los estatutos establecen que los miembros de número, miembros honorarios y directivos deben ser nicaragüenses y estar viviendo en el país. De modo que al perder la nacionalidad y todo derecho, debían estar fuera de la academia”, dijo.

En su lugar, Guido pidió a los miembros que cumplían los requisitos, proponer nuevos miembros e integrantes “acordes a la nueva visión”, recordando que la Academia por ley “debe establecer una relación oficial con las dependencias del gobierno de Nicaragua directa о indirectamente relacionadas con el estudio de la Historia y de la geografía nacional”.

“No olvidemos que los recursos de la Academia vienen de la voluntad del gobierno. Sin eso no funcionamos”, le habría dicho Guido a los miembros, según esta fuente.

Desde el exilio, este intelectual que por años perteneció a la academia y escribió ensayos, libros e investigaciones, asegura estar enterado de que quien maniobró para purgar a decenas de intelectuales desterrados y exiliados, fue la propia Murillo.

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“Murillo decidió todo”

“Clemente Guido es un solo un vocero. Quien ordenó todo fue Murillo. Ella exigió purgar a todos los miembros opositores. Ella puso a Navarro y a Arellano y revisó la lista de la directiva para dar el visto bueno”, dijo.

Según este intelectual, los planes de tomar el control total de la academia y extirpar a los intelectuales no afines a la dictadura no son nuevos, vienen desde antes de 2018.

“Todo el tiempo desde que ellos regresaron al poder en el 2007, tenían en mente controlar las academias y aglutinar solo a intelectuales de su agrado. Antes no lo lograron porque el peso de los intelectuales era demasiado para ellos. Ahí estaba Humberto Ortega, la Dora María (Téllez), Emilio Álvarez, Carlos Tunnermann, Alejandro Serrano, Oscar René, don Jaime Chamorro…”, dice.

“Al ir desterrando a los críticos, al irse exiliando los otros, más los que se han ido muriendo naturalmente y los que se apartan por seguridad y prudencia, la Murillo vio que era el momento de tomar el control y ordenó todo. Wilfredo Navarro queda de presidente de la junta directiva por el dedo de la Rosario”, dijo este académico exiliado.

Entre los miembros de la academia desterrados o que se exiliaron figuran el científico Jaime Incer Barquero, el sociólogo Óscar René Vargas, el periodista e historiador Nicolás López Maltés, los excancilleres de Nicaragua Francisco Aguirre Sacasa y Norman Caldera, la exguerrillera Dora María Téllez.

Han fallecido otros miembros como Aldo y Adolfo Díaz Lacayo, Roberto Sánchez, Mario Tapia, Enrique Bolaños, Roberto Amador Kühl, Emilio Álvarez, Humberto Ortega y Gustavo Vargas.

Misión: «controlar la discurso»

Para este académico, el objetivo de la dictadura al controlar la academia es “claro y obvio: controlar el discurso, la narrativa y contar la historia desde su visión. Ya sabemos cómo termina eso”.

De acuerdo con su observación, ningún libro, ensayo, investigación o documento que la dictadura considere crítico lo publicará esta academia.

“La otra historia, la neutral o la crítica, se cuenta desde afuera. La historia que ellos quieren oír, la que le enseñan a los estudiantes, se fabrica allá adentro. No creo, ni digo, que todos los miembros sean obedientes al nuevo dictado, pero nadie con inteligencia mínima se atreverá a contar una historia que contradiga el discurso”, opina.

Consultado al respecto el sociólogo Óscar René Vargas, dice que desde 2018 se desligó de la organización.

“Me imagino que la academia sigue funcionando porque en el Presupuesto General de la República 2025 les asignaron un monto… Supongo que por ser Navarro presidente hizo las gestiones correspondientes”, dijo.

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Miembros de la Academia de Geografía e Historia, Roger Norori y Clemente Guido. LA PRENSA/TOMADO DEL 19 DIGITAL
Miembros de la Academia de Geografía e Historia, Roger Norori y Clemente Guido. LA PRENSA/TOMADO DEL 19 DIGITAL

«La academia está muerta»

La exguerrillera y historiadora Dora María Téllez, desterrada de Nicaragua en 2023, cuestionó con dureza la decisión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de colocar al diputado oficialista Wilfredo Navarro al frente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

«Una de las características del régimen del Ortega Murillo es la necesidad de tener absolutamente todo bajo control y subordinación», dijo Téllez, para quien la academia «está muerta». Según la exministra de Salud, la imposición de Navarro confirma que la dictadura pretende reescribir la memoria histórica del país a su medida.

“Una de los valores de la academia era la diversidad de perspectiva. La historia tiene una pluralidad de perspectivas, dependiendo del investigador, del geógrafo o del historiador”, recordó. Sin embargo, advirtió que “para Rosario Murillo hay una necesidad imperiosa de que se relate la historia a como ellos quieren y colocarlos en el centro de la historia de Nicaragua como los padres de la nación”.

Téllez opinó que la Academia ha sido reducida a un órgano de propaganda. “La Academia está muerta en la medida en que sus miembros están unos en el exilio, otros callados, otros no publican, y sólo se difunde lo que el oficialismo quiere y lo que la dictadura considera que no le hace daño o que le favorece”, lamentó.

Respecto a Wilfredo Navarro, la historiadora fue tajante al calificarlo de “una persona total y absolutamente servilizada”. Lo describió como “un corifeo de la dictadura” y “un tránsfuga por naturaleza”, que ha cambiado de bando político a conveniencia. “Navarro ha vivido dando saltos: del somocismo a la Contra, de la Contra a los liberales independientes, de ahí al liberalismo constitucionalista, de dar la vida por Arnoldo Alemán a, finalmente, dar el último salto mortal al orteguismo”, relató.

“¿Qué se puede esperar de una Academia así, puesta en manos de esta persona que está ahí para liquidarla?”, se preguntó Téllez, al considerar que la intervención oficialista sobre la institución cultural refleja el mismo patrón de control absoluto aplicado contra los medios de comunicación, las organizaciones civiles, los espacios científicos y las universidades confiscadas.

Finalmente, advirtió que “desgraciadamente eso lo paga la juventud nicaragüense”, al quedar privada del acceso a un pensamiento crítico y a una formación académica plural.

Dora María Téllez, comandante guerrillera del Frente Sandinista y desterrada política por Daniel Ortega. Óscar Navarrete/ LA PRENSA.

¿Y ahora quién contará la historia?

La Academia de Geografía e Historia de Nicaragua ha sido, desde su fundación hace 91 años, un espacio de investigación, rescate, estudio, promoción, difusión y debate académico de ciencia, historia y cultura nicaragüense.

Grandes figuras intelectuales de la talla de Alejandro Bolaños Geyer, Pablo Antonio Cuadra, Edgar Buitrago, Emilio Álvarez Montalván, Jaime Chamorro y decenas de figuras más han sido miembros y directivos en distintas épocas, aportando prestigio y conocimientos a la academia.

Sin embargo, desde 2018, el panorama ha venido cambiando paulatinamente.

La mayoría de los actos de la organización se realizan en instituciones públicas, con tarimas adornadas con gigantografías de Augusto C. Sandino, Carlos Fonseca y Daniel Ortega, custodiadas por el pabellón azul y blanco de Nicaragua junto a la bandera rojinegra del partido del régimen.

Los temas recurrentes ahora llevan la impronta del partido sandinista: historia de la vida de Benjamín Zeledón; análisis del pensamiento de Sandino; interpretación del papel de Blanca Arauz en la lucha de Sandino.

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Navarro: «rescatar las verdades»

La imagen que hoy ven quienes asisten a los eventos de la academia es un paisaje de símbolos y consignas que aluden, de forma poco sutil, al poder.

Un ejemplo de ello fue la ceremonia de celebración del 90 aniversario de la academia, realizada en el Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío, el 20 de septiembre de 2024.

En la ceremonia estuvieron presentes miembros de la junta directiva de la academia, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras y otros; el director del Teatro Nacional Rubén Darío, Ramón Rodríguez; representantes del régimen y miembros del Cuerpo Diplomático.

Sandino desde las paredes, junto a Rubén Darío y siluetas coloridas de los Árboles de la Vida adornaban las paredes.

Ahí Wilfredo Navarro Moreira hizo una declaración de intenciones y objetivos que explican por qué él está al frente de la academia:

“A mí me da la satisfacción que me haya tocado ser el presidente en estos 90 años porque me permite tratar de proyectar más la academia en la visión que se tiene de nuestra historia, a veces la historia se quiere manipular y se quiere esconder, quieren destruir la fuente de la historia y ese el trabajo de nosotros en la academia, rescatar esas fuentes y rescatar las verdades históricas y proyectar la verdad de lo que ha sido Nicaragua”.

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