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El Gobierno de Guatemala anunció que concederá asilo a los migrantes nicaragüenses que sean deportados por Estados Unidos y que no deseen volver a Nicaragua por la situación de crisis sociopolítica que enfrenta el país al estar bajo el control de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Bernardo Arévalo, presidente de la República de Guatemala, en conferencia de prensa hizo público el ofrecimiento, señalando que los nicaragüenses que deseen quedarse en territorio guatemalteco por la situación sociopolítica que enfrenta Nicaragua, desde abril de 2018, se les otorgará la condición de “asilo”.
El mandatario sustentó que esta decisión es una “expresión de solidaridad” con el pueblo de Nicaragua, ante la situación de “persecución política” que se sufre en el territorio nicaragüense.
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“Ante la situación que hay en Nicaragua de persecución política y el compromiso fraterno y solidario que nuestro país tiene con centroamericanos, a quienes la Constitución les da el carácter de guatemaltecos de origen en potencia, nosotros hemos aceptado, hemos tomado la decisión de que, en el caso de los nicaragüenses que deseen quedarse en Guatemala porque no pueden regresar a su país de origen ante la situación política que tienen, ahora se les va a dar la condición de asilo”, resaltó Arévalo.
Además remarcó en varias ocasiones que es una «decisión de Guatemala» otorgar dicho estatus a los nicaragüenses que no deseen volver a su país.
“Es una decisión nuestra, de Guatemala, como expresión de solidaridad con el pueblo nicaragüense, en el marco de normas establecidas en la Constitución Política de la República (de Guatemala) y mecanismos previstos en las convenciones de asilo internacionales de las que somos parte desde 1951”, apuntó.
Ofrecimiento no es parte de un acuerdo de tercer país seguro
El presidente guatemalteco además aclaró, al ser consultado por la prensa local, que la decisión no corresponde a ningún acuerdo firmado con el Gobierno de Estados Unidos sobre un «tercer país seguro».
«En esas convenciones, de las que Guatemala es parte, se establecen cuáles son los mecanismos mediante los cuales los estados se comprometen a considerar las solicitudes de asilo en el marco de las situaciones que puedan existir de todo tipo; o sea que el asilo, las convenciones de asilo, las posibilidades de dar asilo y su regulación legal están dadas en el marco de una convención de la que Guatemala es parte desde hace más de 70 años. No tiene nada que ver con un tercer país seguro», explicó Arévalo.
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Guatemala, entre 2019 y 2021, bajo la Administración del expresidente Jimmy Morales, firmó con Estados Unidos —en ese entonces también bajo la Administración de Donald Trump— un acuerdo para funcionar como un tercer país seguro, que implicaba que ese país recibiera las solicitudes de asilo de personas que en realidad buscaban llegar a territorio estadounidense.
Dicho acuerdo, en Guatemala, fue ampliamente criticado por organizaciones de derechos humanos, ya que se señalaba a ese país de no tener capacidad institucional, presupuestaria o un sistema de asilo que fuera robusto para ejecutarlo.
En 2021, el acuerdo fue revocado por Estados Unidos, durante el gobierno de Joe Biden, que enfocó sus políticas migratorias a abrir nuevos programas que organizaran la migración hacia ese país y crear mecanismos para que los migrantes pudieran llegar de forma regular.
Masivas deportaciones de Trump
El temor de que este tipo de acuerdos entre Guatemala y Estados Unidos vuelve a surgir a nivel local ocurre en un contexto de masivas deportaciones ordenadas por la Administración Trump, que al tomar este segundo mandato ha impuesto importantes cambios en la política migratoria.
En los primeros meses de este segundo mandato de Trump, las autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) han enviado 13 vuelos con personas deportadas a Nicaragua, según investigación del estadounidense Tom Cartwright, un ejecutivo financiero jubilado y defensor de derechos de migrantes.
El fin de semana pasado, se registró la llegada a Nicaragua de otro vuelo con 45 migrantes, el primero en ser reportado públicamente por la Embajada de Estados Unidos en este país.