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La política de “América primero” que Donald Trump ha enarbolado con fervor desde su primera campaña presidencial se ha topado con un símbolo inesperado de contradicción: una camiseta con las inconfundibles letras de Make America Great Again (MAGA), confeccionada en Nicaragua.
La escena ocurrió el pasado 10 de marzo en Clearwater, Florida, cuando la banda de Boston Dropkick Murphys ofrecía un concierto en el marco de su gira estadounidense.
Durante la presentación, el vocalista Ken Casey retó a un seguidor de Trump que agitaba con orgullo su camiseta MAGA. Según relató Consequence y confirmó posteriormente Newsweek, Casey lanzó una apuesta: si la prenda había sido fabricada en Estados Unidos, le regalaría 100 dólares y una camiseta de la banda. De lo contrario, el fan debería entregar la suya.
El resultado desató las risas del público. Un miembro del equipo de seguridad revisó la etiqueta y leyó en voz alta: “Nicaragua”. Entre aplausos, Casey comentó con ironía que sus productos promocionales sí se fabricaban en Estados Unidos y procedió a aplaudir al fans de Trump, quien accedió a cambiar su camiseta.
Cibernautas describieron la camisa como marca Gildan, fabricada en algodón y poliéster y de venta libre en comercios locales y tiendas en línea, como Amazon y Mercado Libre.
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De Nicaragua para Trump
El episodio no sólo sirvió como anécdota del espectáculo: sino que expuso la contradicción entre la retórica proteccionista de Trump y las prácticas comerciales que sustentan buena parte del merchandising político.
Según fuentes de la industria textil nicaragüense consultadas por LA PRENSA, en las maquilas que operan bajo el régimen de zona franca se confeccionan diversas prendas de vestir de diversas marcas estadounidenses, entre ellas camisetas de las marcas Gildan, Bella+Canvas y Next Level, que luego se exportan a Estados Unidos.
Muchas de esas prendas, según fuentes del sector, se venden “lisas” o “libres”, y los compradores las estampan en empresas estadounidenses de serigrafía, bordado y diseño gráfico digital, para convertirlas en piezas promocionales con eslóganes e imágenes, como las de la campaña de Trump.
Iker Seisdedos García, corresponsal de El País en Washington, relató en redes sociales cómo este hallazgo de la camiseta pone en entredicho el discurso que exalta la fabricación nacional como columna vertebral de la economía estadounidense.
La paradoja resulta todavía más evidente porque, durante años, Trump ha convertido la dependencia de importaciones y la deslocalización de la industria en enemigos políticos. Mientras tanto, en los pabellones industriales nicaragüenses, trabajadores que cobran salarios reducidos bajo régimen de exenciones fiscales confeccionan el emblema textil de la campaña trumpista.
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Otro ejemplo: el teléfono Trump
El incidente de Florida se suma a la controversia que rodea a otros productos vinculados al presidente Trump y los negocios de su familia. Este jueves 26 de junio, la firma Trump Mobile, negocio gestionado por sus hijos, retiró de su web las afirmaciones de que su nuevo teléfono T1 Phone 8002 estaba “hecho en Estados Unidos”, tras revelarse que el ensamblaje final se realizaba fuera del país.
En cambio, recurrieron como estrategia de mercadeo a lemas como “diseñado orgullosamente con valores de América” y “diseñado con valores estadounidenses en mente».
En el caso de la camiseta de la discordia, la imagen no pudo ser más simbólica: un partidario convencido de Trump, con una prenda proveniente de un país que ha sido blanco habitual de la retórica antinmigrante, sanciones y aranceles del 18 por ciento. Como apuntó el propio Casey en declaraciones a Newsweek, el momento sirvió para evidenciar “la hipocresía cuando se planta delante de uno”.
La historia, que ya suma millones de reproducciones en redes sociales gracias al video del usuario Nick Klingensmith, ilustra cómo el comercio global y la política doméstica de Trump siguen entrelazados, aunque insista en proclamar muros imaginarios y apele al nacionalismo comercial. La camiseta MAGA hecha en Nicaragua es, al final, un recordatorio tangible de esa contradicción.