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Doble nacionalidad. Recientemente la doble nacionalidad se sumó a la larga lista de derechos arrebatados por la dictadura Ortega Murillo a los nicaragüenses. El pasado 16 de mayo el régimen reformó los artículos 23 y 25 de la Constitución Política de Nicaragua, estableciendo que “la nacionalidad nicaragüense se perderá al momento de adquirir otra nacionalidad”. Esta reforma entrará en vigor en enero de 2026 y, aunque el orteguismo asegura que no será retroactiva, no deja de ser un abuso, un método para sembrar el miedo y una estrategia para controlar a la población que opta por salir del país.
Ser nicaragüense. Hace unos años la nacionalidad nicaragüense era un derecho inalienable de toda persona nacida en este país. Ya no. Hasta febrero de este año la dictadura había despojado de su ciudadanía a casi 500 nicaragüenses. Para dar tintes de legalidad a esta violación, el régimen creó la “Ley especial que regula la pérdida de la nacionalidad nicaragüense” (febrero 2023) y aprobó una reforma constitucional para despojar de su nacionalidad a los nicaragüenses condenados por “traición a la patria” (enero 2024).
Formar un partido de oposición. Los únicos partidos permitidos en Nicaragua son los llamados partidos satélites o zancudos, que van a elecciones sólo para que el Frente Sandinista no esté solo en la boleta. Los partidos políticos que intentaron prestar su casilla a candidatos opositores para las elecciones presidenciales de 2021 fueron descabezados por el Consejo Supremo Electoral ese mismo año. Ciudadanos por la Libertad (CxL), Partido Restauración Democrática (PRD) e incluso el Partido Conservador (PC) perdieron su personería jurídica.
Ser candidato a la Presidencia. En Nicaragua nadie que no sea de la familia Ortega Murillo puede aspirar a ser presidente. En 2021 el régimen encarceló a todos los precandidatos presidenciales que pretendían enfrentar a Daniel Ortega en los comicios de noviembre de ese año. Para la dictadura no era admisible ningún contrincante que no fuera zancudo. Juan Sebastián Chamorro, Cristiana Chamorro, Félix Maradiaga, Miguel Mora, Medardo Mairena, Noel Vidaurre y Arturo Cruz fueron tildados de “delincuentes y terroristas” y arrestados por atreverse a ejercer un derecho de todo ciudadano nicaragüense: querer ser presidente del país. En febrero de 2023 los desterraron a Estados Unidos y les quitaron la nacionalidad nicaragüense.

Ser periodista. A menos que se pretenda trabajar en un medio oficialista, haciendo propaganda para la dictadura, el título de periodista o comunicador es un peligro en Nicaragua. Debido a la persecución del régimen Ortega Murillo, que no tolera la libertad de prensa, todos los medios de comunicación independientes se encuentran en el exilio, informando desde diversos rincones del planeta sobre lo que acontece en territorio nicaragüense.
Ejercer el derecho al voto. Aunque en periodo electoral los nicaragüenses seguimos teniendo la posibilidad de asistir a las Juntas Receptoras de Votos para depositar nuestra boleta, hace mucho que nuestro voto dejó de contarse. La dictadura no sólo controla todo el sistema electoral para asignar porcentajes a conveniencia, también ha eliminado la pluralidad política. En noviembre de 2022 el Frente Sandinista se adjudicó el ciento por ciento de las alcaldías del país, tomando el control en las 153 municipalidades. Si alguien aspira a un cargo público, debe contar con la “bendición” del partido.
Manifestarse. Desde las masivas protestas de 2018 todo tipo de manifestación ciudadana no organizada por la dictadura está mal vista en Nicaragua, pues la familia gobernante teme que una pequeña chispa pueda volver a encender la llama. ¿Cuándo fue la última vez que usted vio una manifestación no rojinegra en el país? Antes existían los miércoles de protesta, marchas campesinas, marchas del Orgullo LGBTI y marchas feministas en el Día de la Mujer, aunque ya sufrían asedio incluso antes de 2018. Ahora hasta las procesiones religiosas están prohibidas, especialmente en Semana Santa.
Usar los símbolos patrios. Salir a la calle con una bandera azul y blanco o hacer sonar el Himno Nacional pueden ser motivos de encarcelamiento en Nicaragua. Desde 2018, cuando los símbolos patrios se convirtieron en símbolos de protesta ciudadana, pasaron a ser non gratos en contextos no controlados por la dictadura. Las manifestaciones espontáneas en celebración del triunfo de Sheynnis Palacios como Miss Universo 2023 devolvieron la bandera nacional a las calles. La primera oportunidad tras 5 años de represión. Sin embargo, en los siguientes días la dictadura arremetió contra la franquicia de Miss Universo y apresó a varios ciudadanos.
Volver al país. En Nicaragua existe el miedo a salir del país y ya no poder regresar. El régimen ha impedido el reingreso de gran cantidad de nicaragüenses e incluso “legalizó” esta práctica arbitraria en noviembre de 2024, cuando la Asamblea aprobó una reforma migratoria para denegar el ingreso a personas “que puedan menoscabar la soberanía nacional o representen un riesgo social”. Sólo en enero de este año la dictadura negó el ingreso a más de 200 personas, según una investigación de Divergentes. Además, el régimen decide a quién le renueva su pasaporte y a quién no.
Opinar. ¿Dar una opinión adversa al régimen en redes sociales? Eso es cosa del pasado en Nicaragua. El régimen Ortega Murillo no admite la libertad de expresión cuando no le es favorable y ha sembrado el miedo encarcelando a ciudadanos críticos. Quienes viven en Nicaragua tampoco comparten publicaciones de medios de comunicación independientes que puedan herir la sensibilidad de la dictadura. La herramienta para castigar a quienes difundan en redes datos que provoquen “alarma, temor, pánico o zozobra” o pongan “en peligro la estabilidad económica, social o el orden público” es la Ley de Ciberdelitos o “Ley Mordaza”.