Piero Coen Montealegre, falleció, empresario, Nicaragua

LA PRENSA/Cortesía

Falleció Piero Coen Montealegre, el empresario que creció descalzo

Después de una infancia azarosa, vivió el exilio, se hizo millonario y fundó el consorcio empresarial Grupo Coen que movería hasta tres mil millones de dólares al año y destacaría por su vocación altruista

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

En la entrada a la ciudad de Chinandega se levantaba un monumento que hacía homenaje al trabajo. Se trataba de un hombre que, cincel y mazo en mano, se iba construyendo a sí mismo. El régimen de Daniel Ortega ordenó su retiro del lugar y colocó ahí la estatua de un cacique indígena.

El monumento resumía la historia de Piero Coen Montealegre, el empresario nicaragüense que falleció la mañana de este jueves 16 de enero, a los 82 años, en Antigua, Guatemala, donde tenía su residencia.

La muerte de Coen Montealegre fue repentina. Según fuentes cercanas a la familia, el empresario llegó este miércoles a Guatemala procedente de México, participó ese mismo día en un almuerzo, y regresó a su residencia, en Antigua, a eso de las 9:00 de la noche. En la mañana se supo de su fallecimiento.

Sus hijos Nella, Renzo y Paolo Coen Ubilla estaban con él en Guatemala, mientras su esposa, Christine, y otro hijo, Piero Coen Ubilla, se encontraban en Miami, Estados Unidos. La hija menor, Mariel, estaba en Londres.

Piero Coen Montealegre llegó a crear uno de los más importantes capitales de Centroamérica. En Nicaragua participó en negocios de cultivo y exportación de algodón, banano y ganadería, y manejaba la franquicia de Western Union que llegó a mover hasta tres mil millones de dólares al año.

Lea además: La fortuna de Piero Coen

El empresario nació el 19 de diciembre de 1942 y es hijo de Giorgio Coen Gialli, un italiano que recaló en Chinandega a finales de los años 30 del siglo pasado, y de Esther Montealegre Deshon, miembro de unas de las familias más destacadas de Chinandega.

En plena Segunda Guerra Mundial, el italiano fue encarcelado en Nicaragua, y al salir la familia estaba quebrada y con muchas deudas. Coen Gialli abandonó a su familia.

“Mi padre trabajó en diferentes actividades, desde capataz en la línea férrea a Puerto Morazán, hasta administrador de un par de fincas de amigos. No encontró estabilidad económica y después de tanto fracaso, cayó en depresión. Se fue para Costa Rica en 1947. Ahí estuvo algún tiempo, luego volvió a Nicaragua por un tiempo muy breve y después se regresó a Italia”, relató Piero Coen Montealegre en una entrevista sobre sus memorias hasta ahora inédita.

Vivió una infancia azarosa, según relató. Su madre mantuvo a la familia revendiendo leche en el zaguán de su casa, y llegó un momento que ya no hubo para comprar zapatos y se vio obligado a caminar descalzo, contó.

“No nací en una cuna de oro. Provengo de una familia tradicional chinandegana. Tal vez acomodada en mis primeros años, pero que al poco tiempo empobreció de tal forma que algún tiempo tuve que caminar descalzo, ir a la escuela pública y lustrar zapatos ajenos. Sin embargo, desde los primeros años me propuse no ser pobre toda mi vida, y luché por ello sin apenas darme lugar al descanso”, indicó.

Puede interesarle: Piero Coen Montealegre: “La actividad empresarial debe ser el principal motor de la economía”

Fue amigo personal de Anastasio Somoza Debayle, el dictador nicaragüense, y se introdujo en los negocios de venta de agroquímicos a los 15 años. Para el año 79, a los 36 años de edad, ya era millonario, poseía varias fincas y era uno de los mayores algodoneros de Nicaragua.

Con el triunfo sandinista en julio de 1979, se fue al exilio junto con su familia, según relató, “solo con cuatro mil 800 dólares en la bolsa”.

“Cuando uno se va al exilio, prácticamente se sale con una mano adelante y otra atrás. No hay forma de llevarte mucho. Y de repente estás ahí, en un país distinto al tuyo, sin una fuente de ingresos establecida, con toda tu familia, y sin nada para mantenerlos. Falta todo. Si hallás dónde vivir, faltan cama, cubiertos, mesa y sillas”, relató.

“Ya en el exilio me desentendí de lo que estaba pasando en Nicaragua. Me dediqué a sobrevivir. Hasta los nombres de mis fincas se me olvidaron. Me olvidé de todo”, añadió.

Sin embargo, tomó el exilio como una bendición. “Me dio otra dimensión de empresario. Antes mi dimensión ni siquiera era de Nicaragua, sino Chinandega. Ahora, hacer negocios en cualquier país del mundo es para mí irrelevante”, indicó.

Volvió a crear su fortuna. Una de sus iniciativas empresariales más importantes fue manejar Western Union.

“Tengo el privilegio de ser el que convenció a Western Union que se hiciera internacional y ahora tiene más de 250,000 puntos de venta en 195 países diferentes del mundo. No fue fácil”, explicó. “Hice 37 visitas a las oficinas de Western Union en New Jersey, y en 36 ocasiones me dijeron que no. Finalmente me dieron la franquicia en 1989 y comencé a trabajar en 1990”.

Fundó el Grupo Coen, un conglomerado empresarial con operaciones en Nicaragua, Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y México, y la Fundación Coen, que benefició a miles de personas en Chinandega e impulsó en todo el país, entre otros, el programa Operación Sonrisa, dedicado a operar niños con labio leporino.

Sobre el origen de su fortuna se tejieron múltiples especulaciones sin que se demostrara ninguna; desde narcotraficante hasta que era testaferro de Anastasio Somoza Portocarrero, alias el Chigüín.

“A muchas personas les resulta difícil aceptar que alguien que tenía menos ventajas que ellos logró mayores éxitos. Es bien difícil reconocer que el vecino que iba descalzo a la escuela sea millonario y uno no”, refuta.

“A mí me da risa cuando se le quiere encontrar otro origen a mi fortuna más allá del esfuerzo, el trabajo duro y el riesgo al que me he sometido. Han dicho que proviene del narcotráfico o que soy testaferro del hijo de Anastasio Somoza Debayle. Si yo hubiese tenido una sola mancha criminal en mi vida, jamás hubiese recibido la franquicia de Western Union. ¿Se imagina alguien el escrutinio al que fui sometido por todas esas agencias federales de Estados Unidos para poder llegar a manejar transferencias de dinero por el orden de los tres mil millones de dólares al año? ¡A uno lo revisan como calcetín!”, añadió.

Desde hace varios años delegó el manejo empresarial del Grupo Coen a su hijo, Piero Coen Ubilla, y vivía un virtual segundo exilio en Antigua, Guatemala, donde falleció la mañana de este jueves.

Economía libre Nicaragua archivo

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Lo que afirma es cierto. Para ser representante de una empresa como la Western Union el FBI te tiene que dar una ‘Clearance’. Solo autorizan al individuo cuando la investigacion de esta agencia finaliza.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí