El académico Freddy Quezada lleva detenido más de 60 días en las celdas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Esto es una acción alarmante entre la comunidad académica y defensores de derechos humanos. Quezada, de 65 años, fue sustraído de su residencia en el barrio El Pilar, Distrito Tres de Managua.
Quezada, catedrático con una extensa trayectoria en instituciones educativas como la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), la Universidad Centroamericana (UCA) y la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), ha sido un destacado académico a lo largo de su carrera. Sin embargo, su historia se ha visto marcada por su activismo estudiantil y sus desafíos al régimen sandinista en los años ochenta, lo que le llevó a sufrir persecución.
En 2018, el profesor fue despedido de la UNAN-Managua por cuestionar la represión gubernamental durante las protestas contra las reformas a la seguridad social. Desde entonces, Quezada continúo expresando sus críticas al gobierno actual.
La detención de Quezada, que ha superado los 60 días, ha suscitado preocupación por posibles violaciones a sus derechos fundamentales. El profesor fue visto saliendo de su hogar esposado, y desde entonces se desconoce su paradero y las razones específicas de su detención.

Declaraciones sobre la situación del país
En el marco de la situación, Quezada compartió reflexiones que expresan su percepción sobre el actual panorama político. Entre sus declaraciones, señaló: «En una situación de represa. Aguas tumultuosas que vos has agarrado y encerrado… la gente está marchando sobre un ladrillo, lista para salir.»
En 2019, mencionó que Ortega sigue creyéndose el salvador de Nicaragua. «Sigue creyéndose nuestro salvador. Salvador de un montón de golpistas, de insurrectos, de desobedientes, de contrarrevolucionarios, de vándalos, etcétera, de todo lo que piensan él y su mujer. Él mantiene ese principio redentor de que va a salvarnos y de que si es necesario sacrificarse él, lo hará. Pero obviamente no lo va a hacer, porque anda buscando lo contrario, salvarse él. Pero para su discurso, para el espejo de él, se sigue viendo como un redentor, un emancipador que nos va a salvar de nosotros mismos. Esas figuras se llaman de mil modos: caudillos, mesías, como vos querás. ¿Cuál es el remedio para ese tipo de enfermedades? Es un remedio a medias: las democracias. Como decía Churchill, el menos malo de todos los regímenes. Ahí por lo menos tenés la oportunidad de controlar a monstruos como esos, con los mecanismos propios de la democracia», dijo a la revista Domingo, de este diario.
Diversas organizaciones de derechos humanos y personalidades del ámbito académico han condenado la detención de Quezada y exigen su liberación inmediata, destacando la importancia de respetar la libertad de expresión y el derecho a la disidencia en un sistema democrático.