Wilmer Duarte Murillo y su hijo Wilmer Augusto Duarte Duarte, enfrentan hoy su día número 454 tras las rejas en las cárceles del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua. La Fiscalía del país los acusa de presuntos delitos comunes, incluyendo transporte de drogas y tenencia ilegal de armas, imponiéndoles una condena de cinco años de prisión.
La detención de Wilmer Augusto Duarte Duarte, de tan solo 20 años, refleja la persecución que sufren los jóvenes por parte del régimen. Las acusaciones subsiguientes contra estos presos políticos forman parte de las numerosas violaciones a los derechos humanos que se perpetran en Nicaragua bajo la administración Ortega y Murillo.
La primera detención de padre e hijo, ocurrida de manera ilegal el 29 de octubre de 2022, se llevó a cabo sin orden de captura ni allanamiento en la finca de Duarte Murillo y aunque fueron liberados, sorpresivamente el 1 de noviembre fueron nuevamente aprehendidos. En esta segunda ocasión, las autoridades les atribuyeron la incautación de 897 gramos de cocaína, dos revólveres y un camión.
La complicación para Wilmer Duarte y su hijo se intensificó al no figurar en la lista de los 222 presos políticos expatriados a Estados Unidos el 9 de febrero del 2023, a quienes más tarde se les despojó de su nacionalidad. El régimen ha desterrado a dos grupos de presos políticos más, todos ellos vinculados al clero de la Iglesia católica.
Ambos se encuentran entre los más de 35 ciudadanos que continúan detenidos en las celdas del régimen. La cifra de presos políticos ahora se alza a más de 100.
