Aun tratándose de una trayectoria extensa y sobre todo exitosa como la de Ariel Delgado, no resulta difícil descubrir el instante exacto que retrata con precisión su habilidad para tener presencia en los momentos cumbres de un partido. Ocurrió el 24 de febrero de 1987 en Masaya, cuando decidió un juego extra entre León y Rivas con un cuadrangular.
“Panal” enderezó una curva del espigado y angosto tirador sureño Manuel Cerda para darle vuelta de forma dramática a una pizarra adversa 4-3 para los felinos y empujarlos a una victoria 5-4 ante el asombro de la clientela que abarrotó el estadio Roberto Clemente. Delgado se tomó su tiempo para girar por las bases, consciente del trayecto inmortal que transitaba.
Pero en realidad, ese es solo uno de los grandes momentos fabricados por “Panal”, cuyo bate furioso escribió una de las más impresionantes historias a lo largo de 29 temporadas en el beisbol superior, mientras dejaba huellas imborrables en la Selección Nacional gracias a su durabilidad y consistencia, dos palabras que podrían definirlo con exactitud.
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Delgado debutó con León en 1977 y en 32 juegos bateó .241, mientras retrocedía a .238 en 1978 y mejoraba a .254 en 1979, pero luego de elevarse a .298 en 1980, tuvo la primera de 15 temporadas sobre .300 en 1981, con .315, mientras se adueñaba de la esquina caliente en la Selección, formando un gran infield junto a Julio Medina y Arnoldo Muñoz.
Ganó el título de bateo en 1986 con .354, tras imponerse en un duelo electrizante a Berman Suárez de los Dantos, quien terminó con .352. De igual modo lideró en jonrones los torneos de 1987 (12) y 2000 (13), aunque tuvo como máximas cifras en cuadrangulares los 21 que registró en las campañas de 1995 y 1999, jugando con los Leones y Chinandega.
Fue también líder en carreras empujadas en una ocasión, en 1996 con 74, aunque su total más elevado lo consiguió en 1999 con 79, jugando para Chinandega, año en el que además de sumar 21 jonrones, tuvo average de .373, el más alto de su carrera, logrado también con los melenudos en la temporada de 1992, cuando estaba en pleno apogeo.
“Panal”, quien además se coronó campeón nacional en siete ocasiones con los Leones, fue tan buen artillero que no sufrió ningún cambio con el regreso al bate de madera. Cuando se dio esa variante en el 2000, bateó .318 y disparó 13 jonrones para liderar el torneo. En 301 juegos con madera, su promedio fue de .312 y tumbó la cerca en 24 ocasiones.
Entre su debut en 1977 con los Leones y su retiro en 2005 con Estelí, Delgado jugó en 29 temporadas y su promedio global fue de .315 con 1,860 hits (segundo de todos los tiempos) en 5,899 turnos (líder). Disparó 235 jonrones (tercero) y remolcó 1,132 carreras (segundo). Sus 1,161 bases por bolas, son la máxima cifra en el beisbol nacional.
Su promedio con la Selección Nacional fue de .342 con 22 jonrones conectados. Cuando se ganó la medalla de plata en los Panamericanos de Caracas en 1983 solo bateó .200, pero le dio jonrón a Cuba y Venezuela. Bateó .300 en el Mundial de Cuba en 1984; .400 durante los Panamericanos de Indianápolis en 1987 y .341 en el Mundial Italia en 1988.
Un año antes, durante la Copa Simón Bolívar en Venezuela, resultó el mejor tercera base del torneo, superando al astro cubano Omar Linares. Resumió .350 en la Copa de Italia en 1993, .769 en los Juegos Centroamericanos de 1997 y .500 en los Panamericanos de 1999 en Winnipeg, Canadá, su último torneo tras 16 años de su debut en equipo nica.
Y aunque Nicaragua ha tenido formidables antesalistas como Artilio López, Valeriano Mairena y Henry Roa, lo mismo que Norman Cardoze, hasta llegar a Cheslor Cuthbert, el que más alto ha llegado, Ariel Delgado tiene que estar en la conversación. Su consistencia y durabilidad son su mejor argumento en cualquier tipo de debate.