Mario Dávila llegó a disputar el balón con los brazos arriba y el codo izquierdo del defensor del Diriangén impactó en la cara de Ariel Flores, atacante hondureño del Madriz, quien se perderá el resto de la temporada. La acción de Dávila dejó a Flores con dos fracturas en la mandíbula, alimentándose solo con líquidos al menos los próximos cuatro meses y una gran incertidumbre por su salud, expresan sus compañeros desde Somoto.
“Lo mejor para el jugador sería hacerse una cirugía que cuesta entre cinco y siete mil dólares. Eso garantiza que quedará bien, pero si no se la hace podrían quedar secuelas”, explica un miembro del Madriz que prefirió el anonimato. “Hay que esperar qué le dice el médico en la siguiente cita, sin embargo, por la gravedad de la fractura algunas personas que conocen sobre ese tipo de lesiones nos han dicho que la cirugía sería lo mejor para él para evitar secuelas peligrosas”, señala el representante del equipo somoteño, quien indicó que a Flores le unieron con alambre los huesos de la mandíbula y acomodaron los dientes porque estaban prácticamente desprendidos.

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Los compañeros de Flores aseguran que la directiva está asumiendo la recuperación y le mantendrá su salario, aunque no juegue, pero no saben si asumiría el dinero de una eventual operación. “Estará por bastante tiempo sin abrir la boca e ingiriendo alimentos líquidos, algunos costosos, como la leche Ensure, que un envase cuesta más de mil córdobas. Además de eso debe estar viajando periódicamente a Managua a continuar el tratamiento hasta que logre su recuperación”, apuntan desde el interior del equipo, que planea realizar una colecta entre todos los jugadores y cuerpo técnico para ayudarle con los gastos.
El infortunio de Flores ocurrió el pasado 17 de julio durante el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa Primera entre el Diriangén y el Madriz de la Liga de Ascenso. Los jugadores del Madriz, cuerpo técnico y directivos denunciaron que Flores no recibió el apoyo médico requerido en el estadio para atenderlo ni para trasladarlo a un centro hospitalario, pese a la gravedad de la lesión. “Se tuvo que esperar que terminara el juego y llevarlo en el bus, con los demás jugadores, al Hospital Manolo Morales, donde salieron hasta las 5:00 a.m. El Diriangén era local debía asegurar el traslado antes y no cumplió”, señalaron.