El Coyotope
La lúgubre fama de la fortaleza de El Coyotepe, situada en las cercanías de la ciudad de Masaya, se debe a que fue utilizada como cárcel y centro de tortura durante la dinastía somocista. La empezaron a construir durante los 30 años de gobiernos conservadores, para resguardo del ferrocarril; pero el presidente José Santos Zelaya la acondicionó para ser prisión y cuartel de tropas. En 1936 Anastasio Somoza García le puso muros en los cuatro costados y le agregó celdas subterráneas.
Había una celda de tortura y una llamada “la ciega”, con puertas de metal, donde los prisioneros no podían verse ni las manos. En El Coyotepe estuvieron presos personajes del sandinismo, como Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge y Camilo Ortega Saavedra. En 1964 el somocismo entregó el terreno de la fortaleza a los Scouts de Nicaragua, dueños actuales. Hoy día tiene fama de presentar “actividad paranormal”, igual que otras antiguas cárceles, como La 21, en la ciudad de León.

La casa de Nahum
En Nicaragua se han cometido muchos asesinatos, pero pocos tan tristemente célebres como los que Nahum Bravo, entonces de 25 años, llevó a cabo el 26 de marzo de 2015. Con la complicidad de Jairo Ugarte mató con lujo de violencia a su padre Lucio Bravo Gómez, de 58 años; su madrastra Rosibel Murillo Luna, de 53, y su media hermana Lucía Leticia Bravo Murillo, de 22. Luego echaron los cuerpos a una fosa para cambio de aceite, ubicada en la misma casa, y los cubrieron con trapos ensangrentados, 15 tablas de pino, tierra y cemento. Ahí fueron hallados por la Policía 16 días después.
Mientras Nahum paga una condena de 30 años y predica “la palabra de Dios” en la cárcel Modelo, la casa del triple asesinato mantiene su fama de lugar maldito y nadie ha querido comprarla, pese a su excelente ubicación, cercana al mercado Oriental. El inmueble posee dos plantas, cuatro cuartos, dos baños, cocina, sala, comedor, garaje, patio y está valorado en casi millón y medio de dólares. Se encuentra en venta desde agosto de 2016, pero lo más que la familia Bravo ha conseguido es alquilarlo. Es una bodega desde finales de 2019 y, según cuentan, ningún guarda de seguridad se atreve a pasar la noche adentro.

La Hacienda Campuzano
La vieja casona de madera de la Hacienda Campuzano tampoco se ha salvado de las historias de aparecidos. Ubicada unos 17 kilómetros al norte de Chinandega, es una edificación de tres plantas poblada por lechuzas y murciélagos, que se cree perteneció al conquistador español Francisco Hernández de Córdoba y luego la adquirió José Santos Zelaya, cuando era presidente de Nicaragua. Aunque la casa esté en ruinas, la hacienda es un popular destino turístico con ranchos de palma y piscinas naturales.
Quinta Angélica
Alguna vez la Quinta Angélica fue una lujosa edificación neocolonial de dos plantas, anclada en las frescas cercanías de El Crucero. La familia Caligaris, inmigrantes italianos llegados a Nicaragua hacia 1890, la construyó a finales de la década de los cuarenta como casa para vacacionar y estar cerca de los cafetales de la zona en tiempos de recolección. Sin embargo, pronto los italianos perdieron interés en la vivienda y la visitaban cada vez con menos frecuencia, lo que dio pie a los primeros relatos sobre situaciones paranormales en el sitio, explica el escritor nicaragüense Orlando Ortega Reyes (q.e.p.d.) en el segundo de sus tres artículos sobre el tema: “El miedo no anda en burro”.
Se llama Angélica desde 1965, cuando Julio Ricardo Aguilar, abogado y funcionario del Ministerio de Economía, compró la casa y, tras restaurarla, la bautizó en honor a su madre Angélica Montalbán. Por diversas razones, como la agitación de los años setenta y ochenta, cuando se ocupó militarmente, la propiedad quedó en el abandono y su reputación de “embrujada”, que arrastraba desde la década de los cincuenta, creció de manera irreversible.
Por años se han contado historias de crímenes ocurridos en la casa, pero no son ciertas. El único hecho real es que en febrero de 2016 el cadáver de una joven víctima de femicidio apareció en el predio baldío de la propiedad. Con todo, las historias sobre espantos y aparecidos siguen vivas y muchos sienten escalofríos cuando pasan cerca de las paredes ruinosas que solían ser una casa para vacacionar.

Hospital San Juan de Dios
Una ruinosa, pero todavía imponente, edificación es protagonista de toda clase de historias fantasmagóricas en Granada. Pero no hay nada macabro en la historia del Hospital San Juan de Dios, que empezó a brindar sus servicios en 1626, año en que se edificó su primera locación. Debido a un incendio ocurrido en 1856, el hospital se trasladó a la casa donde funcionó hasta el 31 de diciembre de 1905, fecha en que se inauguró el majestuoso edificio, clausurado en 1998, que hoy atiza la imaginación de muchos. Lo cierto es que sus ruinas son tristes, como lo son todas las ruinas, y a ello se suma el recuerdo del sufrimiento de las personas que agonizaron en este lugar. Es esa atmósfera de dolor y decadencia lo que le ha dado fama de paranormal.