No pretendo que esta columna sea un debate visceral e inútil sobre cuál es el deporte rey en Nicaragua porque ahora todo es vino y rosas para el futbol, tirar confetis por los aires y celebrar el empate en Trinidad y Tobago que se sintió como una victoria por todo lo que representa para el deporte: clasificación a la Copa Oro, ascenso a la Liga A y estar en la pelea por los seis boletos a la Copa América 2024. Sin embargo, a pesar del gran trabajo de Fenifut, el magistral manejo del Fantasma Figueroa y la entrega de cada uno de los jugadores, el balompié tiene un gran problema en relación al beisbol.
Algo que noté analizando el partido de la noche del lunes, es que el futbol no tiene el reemplazo de Juan Barrera, ni el sustituto de Byron Bonilla, es más desde que el Pulpo Espinoza dejó la Selección Nacional no hubo un portero de esa calidad que lo reemplazara. Veo que el margen de mejora es muy poco por una simple razón: no exportamos jugadores. Puede ser que tengamos jugadores de calidad como Harold Medina, Keylon Bátiz u otros jóvenes talentosos, pero jugando en Nicaragua el futuro de ellos será siempre limitado. Desgraciadamente me contaba un entrenador que el “pasaporte pesa”, es decir que si tenés el mismo nivel que otro joven brasileño o argentino, se darán la vuelta y preferirán a cualquier otra nacionalidad que la nicaragüense.
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Si el beisbol se sostuviera con jugadores del Pomares no clasificaríamos más allá de los Juegos Centroamericanos, llegar a un Clásico Mundial de Beisbol nunca sucedería, sin embargo, exportamos jugadores a Ligas Menores y los equipos de Estados Unidos hacen el trabajo que en Nicaragua no se puede realizar. Para este 2023 se calcula que alrededor de 35 jugadores pinoleros iniciarán en el sistema de Ligas Menores, quienes trabajarán con entrenadores de alto nivel y potencializarán sus habilidades, mientras que en futbol casi no exportamos.
El futbol se ha visto que ha logrado dar pasos importantes en su profesionalización desde lo administrativo y hasta el sentimiento de los fanáticos en cada partido, pero mientras nuestros jugadores se sigan quedando en Nicaragua, el eterno debate del deporte rey, seguirá inclinándose claramente por el beisbol.