Ademar Rifaela, de 28 años, campeón de bateo de la Liga Profesional. LA PRENSA/ CORTESÍA/ LBPN

Jugó en el Ajax y es amigo de Rafael Devers de Boston: la historia de Ademar Rifaela, el mejor bateador de la Liga Profesional

Firmó con los Orioles en el 2013 y varios jugadores que se encuentran en las Grandes Ligas, como Austin Hayes, Anthony Santander, entre otros, fueron sus compañeras en las menores

Otrobanda es uno de los barrios históricos de Willemstad, capital de Curazao. Está ubicado en el lado suroeste y es una zona dominada por la práctica del futbol. Ahí nació Ademar Rifaela, quien desde pequeño mostró grandes habilidades con el balón. Sus papás María y Bartty Rifaela decidieron llevárselo con 10 años a la ciudad Den Haag, Países Bajos, para que tuviera una mejor oportunidad de desarrollar su talento como delantero. “Ellos viajaban mucho a Europa y sabían que allá tendría mejores opciones. Llegué a probarme a la academia del Ajax y fui aceptado, pero solo estuve allá cinco meses”, recuerda el campeón de bateo con .390 de average de la Liga Profesional 2022-23.

La travesía de Ademar duró poco porque su abuela Caridad Buten le dijo a sus papás que se lo mandaran de regreso a Curazao. “Lloré cuando ella dijo eso porque quería quedarme y ser futbolista», confiesa el artillero del Bóer, quien explica que sus padres no pudieron hacer nada al respecto porque su abuela tenía autoridad y lo que decía se hacía. «A ella no le gustaba el futbol porque decía que el deporte de la familia era el beisbol. Todos mis primos lo jugaban de forma organizada y el futbol lo hacían por diversión, yo hacía lo contrario», señala Rifaela, quien en retroperspectiva mira ese episodio de su vida como una decisión acertada de su abuela.

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Desde pequeño ha conectado bien la pelota y no tardó en destacar. A finales de 2006 empezó a jugar beisbol con los primos e inicios de 2007 quedó en el equipo de Curazao que participó en la Serie Mundial de las Pequeñas Ligas en Estados Unidos. «Ahí comenzó el beisbol para mí, aunque todavía estando en el equipo y sabiendo que iba a viajar, no me gustaba. Eso cambió allá en Estados Unidos cuando veo todo el ambiente, que te den guantes, camisas, guanteletas y todas las cosas dicen tu nombre, entonces ahí me enamoré del beisbol y pasé a jugarlo por pasión», cuenta Ademar, ahora de 28 años, quien con el equipo de Willemstad — representante de Curazao— llegó a semifinales cayendo frente a Japón. 

El futbol le siguió gustando y lo jugaba en el barrio con sus primos por distracción. «El futbol me ayudó mucho con mi beisbol porque si no estoy jugando beisbol, estoy practicando futbol, mato calorías y mantengo condiciones. Siempre tengo mi balón de futbol en la casa o donde estoy y a veces me pongo a patearlo porque me distrae, me desconecta», explica Rifaela, quien asegura es fanático del Ajax y su jugador favorito es el francés Kylian Mbappé. «Estuve pendiente del Mundial, miré algunos partidos e iba con Francia por Mbappé», confiesa el pelotero nacido en Curazao, pero que habla bien el español porque desde pequeño viajaba dos veces al año a República Dominicana donde es originaria su abuela materna. 

Ademar firmó con los Orioles en el 2013. Asegura que le costó lograrlo porque era pequeño ,y aunque bateaba cómo cualquier otro pelotero con un tamaño promedio, en esa época no había apertura para jugadores de baja estatura. El bono prefiere mantenerlo en privacidad. Estuvo cinco años en la organización pasando por todas las categorías, pero no logró dar el salto. «Estoy tranquilo, sé que hice un buen trabajo, las cosas no siempre salen como uno quiere, di lo mejor que tenía y para llegar a las Grandes Ligas no solo se trata de lo que uno hace en el campo», manifiesta el pelotero que llegó hasta la categoría triple A en el 2019, su último año.

Varios jugadores de los Orioles que se encuentran en las Grandes Ligas, como Austin Hayes, Anthony Santander, entre otros, fueron sus compañeros en las menores. También enfrentó a muchas figuras actuales como Juan Soto o Rafael Devers, quien acaba de firmar por 11 temporadas y 331 millones de dólares con Boston, y con quien mantiene contacto. «Somos como hermanos, hablamos mucho por celular. La amistad surgió porque nos parecemos físicamente y cuando nos enfrentamos en clase A media y en doble A la gente me confundía con él y me llamaban por su nombre», cuenta Ademar, quien asegura que cuando necesita algún consejo se lo pide a Devers, sobre todo para firmar algún contrato.

El campeón de bateo de la Liga Profesional aseguró que había tenido buenas referencias de este campeonato, pero decidió venir porque le gustó la forma en la que lo trató el mánager del Bóer, Joel Fuentes, cuando lo contactó. “No llegué pensando en dar muchos jonrones o ser el mejor bateador, sino aportar al equipo para ganar. Si vienes con una meta así, de hacerlo todo, pensando en vos, no venís a aportar nada. Lo importante es el equipo, y lo que deseo ahora es salir campeón sin importar si soy figura”, indica Rifaela, quien por su buen desempeño regresará al beisbol mexicano, donde ya firmó para jugar con los Guerreros de Oaxaca.

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