La Unión Europea de Radiodifusión (UER), la mayor alianza de medios públicos en el mundo, criticó este lunes en un comunicado las «agresiones» sufridas en China por periodistas que cubren las manifestaciones contra las restricciones por el covid-19.
Esta organización, con sede en Ginebra (Suiza), «condenó con su mayor firmeza las intimidaciones y agresiones intolerables sufridas por periodistas y equipos de producción de integrantes de la UER en China«.
Eric Scherer, presidente del comité News de la UER, expresó «nuestra consternación tras el anuncio de detenciones injustificadas de varios periodistas extranjeros, oficialmente acreditados para trabajar en China«, mientras informaban sobre las recientes manifestaciones.
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Según la BBC, uno de sus periodistas que cubría las protestas en Shanghái fue detenido y lo golpearon durante su arresto.
Otro reportero de la radiotelevisión suiza RTS «fue acosado mientras hacía un directo», informó la UER.
Esta organización también explicó que hubo otros periodistas que recibieron amenazas o les impidieron grabar.
«Esperamos recibir una explicación oficial de estos incidentes preocupantes y así ver cómo podemos seguir garantizando las condiciones de trabajo de los periodistas» en China, dijo Scherer.

La UER está formada por 112 organismos miembros en 56 países, 31 de los cuales se encuentran en Asia, África y América.
Censura en las calles
Con las calles custodiadas por la policía y la información en línea bajo censura, las autoridades chinas intentaron este lunes contener un movimiento de protesta de un alcance histórico, en el que la población reclamó el fin de las restricciones sanitarias por el covid y más libertades.
El domingo, multitud de ciudadanos, respondiendo a llamados lanzados por las redes sociales, salieron a manifestarse en ciudades como Pekín, Shanghái y Wuhan, donde corearon lemas como: «¡Xi Jinping, renuncia! ¡PCC (Partido Comunista Chino) renuncia!» o «No a los confinamientos, queremos libertad».
Dado su alcance territorial, esta ola de protestas parece la más importante desde las movilizaciones prodemocracia de 1989.
El descontento social ha ido creciendo en los últimos meses en China, uno de los pocos países que continúa aplicando una estricta política contra el covid-19, denominada «cero covid», que implica confinamientos masivos y tests PCR casi diarios.
La ira ciudadana también se vio atizada por el mortífero incendio ocurrido en Urumqi, capital de la provincia de Xinjiang (noroeste), ya que muchos sostienen que las labores de rescate se vieron entorpecidas por las restricciones impuestas contra el covid-19.
Presencia policial
El lunes por la mañana, la policía estaba desplegada en varios puntos de Pekín y Shanghái, cerca de los lugares en los que se organizaron protestas la víspera, observaron periodistas de la AFP.
En Shanghái, dos personas fueron detenidas cerca de la calle Urumqi, donde había tenido lugar una manifestación el domingo.
Una de ellas «había desobedecido» las «disposiciones» de la policía, indicó un agente.
Las patrullas también dispersaron a las personas que se encontraban en el lugar y les obligaron a eliminar les fotografías tomadas con sus celulares, según vio un periodista de la AFP.