Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua. LA PRENSA

Monseñor Báez: ante la falta de líderes auténticos y consistentes «llegan al poder los mediocres y los corruptos»

El obispo auxiliar de Managua aseguró y lamentó que hoy en día en la sociedad se vive "una carencia alarmante de liderazgo"; por su parte monseñor Álvarez abogó por el respeto de la dignidad humana y la libertad

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez, este domingo 9 de enero durante su homilía aseguró y lamentó que hoy en día en la sociedad se vive «una carencia alarmante de liderazgo», y mencionó que un verdadero líder le da al pueblo razones para esperar y luchar. «¡Dichosos los pueblos que no se cansan de soñar y de imaginar senderos nuevos hacia un futuro mejor!», enfatizó.

El mensaje del obispo Báez se da en las vísperas de que el mandatario nicaragüense Daniel Ortega asuma el poder para un cuarto mandato consecutivo de cinco años, tras los resultados de las cuestionadas elecciones donde el Consejo Supremo Electoral (CSE) le asignó el 75.87 por ciento de los votos.

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«Hoy vivimos una carencia alarmante de liderazgo. Cuando faltan líderes auténticos y consistentes, llegan al poder los mediocres y los corruptos. Cuando los liderazgos en los que la gente ha confiado defraudan y se corrompen, llegan al poder quienes dominan dividiendo con la mentira e imponiéndose con la violencia», denunció el obispo auxiliar radicado en Estados Unidos como consecuencia de la persecución del régimen de Ortega.

El religioso desde la iglesia Santa Agatha en Miami aseguró que los auténticos líderes «no se colocan por encima de la gente, ni son distantes de la gente. No viven sentados en escritorios o vendiendo su imagen en los medios de comunicación, ni tampoco se ponen al lado de grupos privilegiados porque tienen más dinero o son más influyentes».

Contrario a ello monseñor Báez aseveró que «los verdaderos líderes se ponen en fila y comparten la suerte de la gente. No hay liderazgo sin solidaridad. Necesitamos líderes que no busquen sus propios intereses, que amen a la gente y que no se dobleguen ante el dinero o la fama».

«Pueden surgir nuevos liderazgos»

Y a pesar del panorama que describió, el obispo aseguró que «no todo está perdido» debido a que considera que «siempre pueden surgir nuevos liderazgos» en la sociedad y en la Iglesia.

«Liderazgos que no defrauden y que luchen por un futuro mejor para todos, pero deben ser como Jesús; humildes y solidarios, deben abajarse, sentirse pueblo y caminar codo a codo con el pueblo sin excluir ni privilegiar a nadie, los verdaderos líderes sienten los problemas del pueblo, sabe interpretar sus anhelos está de su lado siempre, lo defiende, camina con el y se pone a su servicio», agregó el religioso.

Finalmente manifestó que son dichosos aquellos líderes quienes logran «despertar nuevas esperanzas en los corazones decaídos y hacen florecer gérmenes de vida en existencias que ya parecen marchitas».

«Sin libertad no puede construirse una opción nueva de país»

Por su parte, monseñor Rolando José Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, durante su homilía abogó una vez más por el respeto de la dignidad humana y la libertad en Nicaragua, como pilares fundamentales para la construcción de una nueva sociedad: «Sin libertad no puede construirse una opción nueva de país».

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Monseñor Rolando José Álvarez. LA PRENSA / CORTESÍA DIÓCESIS DE MATAGALPA

Sobre el principio de la dignidad humana, monseñor Álvarez mencionó que «es fundamental para reconstruir un país el respeto a la persona y a su dignidad, deben ser los ejes sobre los que debe girar todo esfuerzo para que se conviertan en el fundamento de toda organización social. El hombre es imagen y semejanza de Dios, esto significa que está dotado de una inmensa dignidad y que cuando se atropella al hombre se comete una gravísima ofensa a Dios, entonces Cristo vuelve a recorrer el camino de la pasión y sufre los horrores de la crucifixión en el desvalido, la dignidad humana viene de Dios de ser su hijo, Dios al hacerse hombre al asumir esta carne le confiere a todo hombre a todo ser humano una transcendente, elevada e inviolable dignidad».

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Sostuvo que el diseño de un orden institucional que considere la dignidad humana como cimiento, como pilar es «un Estado servidor de la persona, y es capaz de trabajar y transformar los problemas más sensibles de la sociedad en pro de su desarrollo y crecimiento y con esto siendo artífice de un orden y convivencia mínima de paz social, es decir una sociedad democrática y con justicia».

En cuanto a la libertad, el obispo Álvarez insistió que es otro pilar sobre el cual debe construirse Nicaragua siendo la consecuencia del respeto de la dignidad: «La libertad que es la medida y de la grandeza del hombre podríamos parafrasear a San Juan Pablo II y afirmar, ‘la libertad es la medida de la dignidad y de la grandeza de los pueblos’, sin libertad no puede construirse una opción nueva de país, la libertad permite a toda sociedad crecer, conlleva a un sentido de responsabilidad individual y social porque la persona obra con conciencia en pro del bien propio y común», concluyó el religioso.

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