Según estudios, el frijol común o Phaseolus vulgaris L., tiene su origen en el continente americano, principalmente en Los Andes (Perú y Ecuador), así como en México y América Central. Es también llamado habichuela, caraota, poroto, alubia, entre otros, y es uno de los grandes aportes del Nuevo al Viejo Mundo.
Los frijoles pertenecen a lo que yo llamo “el triunvirato de granos básicos de Nicaragua”, encabezados por el maíz en primer lugar y finalmente el arroz. Su uso y aplicación en recetas es variado y nutritivo.
El nicaragüense después de levantarse y antes de acostarse piensa en Dios, los frijoles y la tortilla. Sencillamente es parte de la dieta diaria y con este grano se preparan grandes páginas de nuestro libro gastronómico cotidiano: gallopinto, frijoles sopeados, fritos, molidos, cocidos o en bala, moros y cristianos, gallopinto matagalpino, frijol con chorizo, frijol con tomate, ante de frijol —que, a propósito, está en peligro de extinción—, tamal de frijol, sin olvidar el maravilloso race and beans o gallopinto costeño y diversas formas de preparar sopa.
Hablando de la sopa de frijoles, en la Costa Caribe principalmente la elaboran con leche de coco y albóndigas de harina (dumpling), difiere mucho de la que se elabora en el Pacífico, pues en esta zona se le incorporan según preferencia, leche de vaca, derivados lácteos como crema, mantequilla, queso, así como culantro, ajo, cebolla, chiltoma, jugo de naranja agria, huevo o chicharrón —aunque en la mayoría de los casos se le integran ambos—.
En occidente y con énfasis en Chinandega, le elevan el valor gastronómico al incorporar punches a esta sopa. En otros departamentos hay quienes utilizan hueso, costilla o la ubre de res, aunque esta última ya casi no se practica. Recuerdo también que cuando estaba pequeña, hace más de 50 años, en mi natal Managua veía a mi mamá, oriunda de Santa Lucía, Boaco, hacer esta deliciosa sopa con pepena, que es el producto de los residuos de la fritura del chancho.
Por supuesto aquí cabe señalar el famoso revoltijo que hacemos todos cuando cocemos frijoles en casa, que al no tener nombre yo le llamo “sopa baleada” y cuyo montaje es maravillosamente delicioso y natural: en la taza ponemos arroz cocinado, agregamos frijoles recién cocidos o en bala, con una buena porción de su caldo, queso rallado, un chorrito de crema, tomate picado, cebolla encurtida, chile y finalmente se acompaña con limón, aguacate, tortilla o maduro cocido mayormente. Es un verdadero e irresistible jolgorio.
Como sea que se prepare o se disponga en la mesa, no podemos negar su aporte nutricional, ya que el frijol es fuente de proteínas, minerales y fibra, sumado a eso los nutrientes que aportan los vegetales, contribuyendo a contrarrestar enfermedades degenerativas y la anemia, entre otras.
De todas las versiones, la de mayor demanda es la sopa de frijoles con chicharrón y huevo, servirla es todo un ritual pues debe acompañarse de varios complementos: arroz, tortilla o bastimento de preferencia, aguacate según temporada, queso o cuajada, limón, el infaltable chilero y finalmente una tacita con café para hacer la digestión, como dicen las abuelas. Por su bajo costo, fácil preparación, derroche de nutrientes, texturas, aromas y sabores se ha convertido en un clásico del glosario de sopas de Nicaragua.
Sopa de frijoles con chicharrón y huevo
(6 porciones)
Para el licuado:
2 taza de caldo de frijoles
1 taza de frijoles cocidos
6 dientes de ajo
1 chiltoma en trozos
1 trozo de cebolla
9 hojas de culantro en trozos
4 onzas de queso seco, rallado o en trocitos
Para la sopa:
2½ litros de caldo de frijoles
½ libra de chicharrón en trozos
el licuado
jugo de naranja agria al gusto
6 huevos
½ libra de crema a temperatura ambiente
pimienta o chile majado
sal al gusto
Elaboración:
Haga el licuado con todos sus ingredientes hasta obtener una mezcla fina, cuele si prefiere y reserve. En una olla vierta el caldo para la sopa, cuando rompa hervor, agregue los chicharrones, tape y cocine hasta que los chicharrones suavicen. Agregue el licuado, jugo de naranja agria, sal y pimienta al gusto, espere hierva nuevamente. Tome un poco de la sopa y vierta sobre la crema, remueva hasta homogenizar, vierta sobre la sopa y mezcle bien, incorpore uno a uno los huevos sin la cáscara, tape y deje cocinar 4 minutos más sin remover. Apague el fuego. Tape nuevamente y deje reposar 3 minutos antes de servir para que el huevo se cocine bien.