El discurso del representante de Nicaragua en el podio de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el canciller Denis Moncada Colindres, durante la asamblea número 76 celebrada en la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, estuvo marcado por la cantidad de temáticas referidas durante 24 minutos y sus contradicciones con la realidad de Nicaragua.
Moncada sustituyó a un Daniel Ortega, que se dirigiría en el foro de manera virtual, según anuncio previo de su esposa y vicepresidenta designada, Rosario Murillo, algo que no sucedió y tampoco se supo por qué.
Moncada, considerado uno de los funcionarios más leales al régimen orteguista, sobrepasó su intervención de 15 minutos establecidos en el protocolo de la Asamblea, su comparecencia duró 24 minutos. El discurso abarcó temas nacionales e internacionales. A continuación LA PRENSA detalla los puntos referidos por Moncada en su mensaje de este lunes 27 de septiembre.
1. Protestó usando la pandemia
El canciller inició su comparecencia refiriéndose a los difíciles momentos que se viven en cualquier parte del mundo como consecuencia de la crisis sanitaria provocada por la pandemia de la covid-19. Utilizó la pandemia para protestar en contra de los países desarrollados a quienes tildó de ser «potencias occidentales».
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«Esta crisis sanitaria mundial sigue socavando nuestros esfuerzos para superar los problemas y desafíos existentes (…) es inaceptable el acaparamiento deshumanizado de vacunas para el covid-19 por parte de los países desarrollados, que impide su distribución justa y equitativa para todos, incluyendo a los países en desarrollo», alegó Moncada.
Por lo que enseguida, sin perder tiempo, demandó ante la ONU que la distribución de las vacunas anticovid-19 no sea «politizada». El régimen de Daniel Ortega ha realizado proselitismo político, a favor de su partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), durante las jornadas de vacunación.

«Debemos continuar con el espíritu de lucha de la humanidad para enfrentar y superar la pandemia con solidaridad, cooperación sin condiciones y con un robusto multilateralismo, que nos permita acceder a las vacunas, evitando la inequidad y la politización en su distribución», reclamó Moncada.
Además afirmó que la pandemia ha dejado en evidencia la urgente necesidad de crear un «nuevo modelo económico internacional —según él— fundamentado en inclusión, equidad, justicia social, igualdad respetuosa entre los Estados y Gobiernos, priorizando la erradicación de la pobreza, salud, como derechos universales de la humanidad».
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A la vez, dijo en tono de preocupación que ese modelo debe demandar que «los recursos que se destinan para la guerra, la agresión y desestabilización de los países se dispongan con espíritu humanista para la vida y para la paz, la seguridad y el progreso de los pueblos».
A pesar de lo expuesto por Moncada, en la práctica, la Administración de Ortega en Nicaragua ha hecho caso omiso a practicar todas las medidas de prevención recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en el peor de los casos, ha negado la gravedad de la crisis sanitaria y en medio del rebrote del virus continúa promoviendo actividades masivas.
2. Crisis migratoria, provocada por «potencias occidentales»
Otra de las temáticas que abordó Moncada en su discurso ante la ONU tiene que ver con la crisis migratoria como consecuencia —según él— de las «guerras e intervenciones» ejecutadas por las «potencias occidentales». Aquí comenzó a reclamar la no intervención o no injerencia.
«No debemos de olvidar la crisis de refugiados y también el dolor y sufrimiento de los migrantes», alegó el canciller y señaló como responsables a las «potencias occidentales» quienes, según Moncada, con «sus guerras e intervenciones promovidas violentan la soberanía de nuestros pueblos y condenan al exilio a millones de niños, mujeres y grupos vulnerables, quienes sufren las consecuencias de la avaricia y codicia de los más poderosos, forzándolos a buscar refugio en países de occidente, quienes vulneran sus derechos humanos y se amparan en sus políticas discriminatorias, con tratos crueles, inhumanos y degradantes».
No obstante, lo señalado por el canciller nicaragüense contrasta con la preocupación que expresó en junio pasado la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Oacnur), sobre el flujo migratorio de nicaragüenses hacia Costa Rica, el país del sur que se ha convertido en el principal destino migratorio, a raíz del estallido social en abril 2018 y el actual contexto electoral.

«Tenemos Nicaragua, que es una preocupación. Estuve en Costa Rica no hace mucho, ya tienen 100,000 solicitantes de asilo de Nicaragua, y las próximas elecciones que pueden causar mayor agitación (…) Por lo tanto, para nosotros, esa es una región prioritaria muy enfocada con un aumento enorme de nuestra presencia en la región», indicó en ese momento el alto comisionado de Acnur de la ONU, Filippo Grandi.
Antes de finalizar con la temática, Moncada aseveró que la migración segura, regular y ordenada es «obstaculizada» supuestamente por «la falta de voluntad de los países occidentales. Millones de personas provenientes de países en desarrollo, víctimas del modelo injusto neoliberal, migran con la ilusión de encontrar mejores oportunidades en los países desarrollados, donde son rechazados, violentando su dignidad y sus derechos humanos».
3. La «no injerencia» en asuntos internos versus la «paz»
El funcionario retomó la conmemoración de los 200 años de la Independencia de Centroamérica y la utilizó para reclamar la «no intervención» de las fuerzas imperialistas, en alusión al Gobierno de Estados Unidos que ha insistido en demandar para Nicaragua elecciones libres, justas y transparentes, y ha sancionado a funcionarios y familiares Ortega-Murillo, por las violaciones a los derechos humanos.
«Nicaragua es un Estado libre, independiente, soberano, pero aún persisten fuerzas imperiales que atentan contra nuestros proyectos de desarrollo que socavan nuestros esfuerzos para cumplir con la agenda 2030 y la implementación de los objetivos de desarrollo sostenible, sobre todo para la erradicación de la pobreza, que es la pandemia más cruel que tiene el mundo», manifestó.
El canciller nicaragüense le reclamó a la ONU que «vele por la paz, justicia, seguridad y respuestas integrales en beneficio de la humanidad, cumpliendo con los compromisos que los Estados tienen con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas».
También dijo que para contrarrestar los impactos de otras pandemias se necesita urgentemente una «alianza mundial responsable» en la que «los poderosos respeten el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas». Además añadió que «Nicaragua continuará defendiendo el multilateralismo, construyendo relaciones basadas en el respeto, la igualdad soberana, la solidaridad y la cooperación mutua, respetando y cumpliendo los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, la no injerencia en los asuntos internos, y el respeto al derecho internacional«.
4. Abogó por la «eliminación de las armas nucleares» amparado en Afganistán
El representante del régimen manifestó su rechazo a las armas nucleares y expresó la supuesta «vocación pacífica» de Nicaragua quien aboga por «un desarme general y completo» y la «eliminación total de las armas nucleares» en beneficio de la humanidad. Moncada culpó por esto al «capitalismo salvaje».
«Es inaceptable que en medio de esta pandemia se continúan modernizando armas de destrucción masiva, poniendo en peligro a la humanidad entera. Es parte de la creación desalmada del capitalismo salvaje, una actitud insaciable de acumulación a costa de la paz, la seguridad internacionales y la vida humana», refirió el canciller.
Argumentó también que los habitantes del planeta tienen «la esperanza» de que las armas nucleares «desaparezcan» debido a que «son una amenaza para la humanidad completa, incluyendo para los mismos pueblos que las fabrican y poseen», dijo sin mencionar nombre.
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«Nicaragua es parte del Tratado de Tlatelolco (Tratado para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe), donde nos comprometimos hace muchos años a no permitir que país alguno de América Latina y el Caribe, logre desarrollar armas nucleares. Damos la bienvenida a la entrada en vigor del histórico Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, que prohíbe por primera vez la existencia, el uso y la amenaza del uso de las armas nucleares, el cual Nicaragua ha ratificado», remarcó Moncada.
Aprovechó el tema de las armas nucleares para referirse a Afganistán e insistir en la no intervención y el cese de las sanciones «coercitivas». «Las lecciones de Afganistán son claras, ni intervención ni las sanciones coercitivas unilaterales funcionan, son políticas fallidas y las potencias tienen que encontrar el camino de paz y de respeto al derecho internacional para relacionarse con todos los pueblos del mundo, especialmente con los países en desarrollo», indicó Moncada.
5. Nicaragua «factor de estabilidad, paz y seguridad»
El canciller Moncada aseguró que Nicaragua representa un «factor de estabilidad, paz y seguridad regional»: «Nicaragua continuará promoviendo una cultura de paz, de convivencia pacífica entre los países hermanos que conformamos la Organización de las Naciones Unidas, y seguiremos siendo en Centroamérica y la región un factor de estabilidad, paz y seguridad regional», destacó el delegado del régimen.
No obstante el Índice Global de Paz sitúa a Nicaragua en el puesto 130, cercano al último puesto que es el 163 que lo ocupa Yemen, el país más peligroso del mundo. «Nicaragua no está en un buen puesto situado en el número 130 del ranking de paz global, puede considerarse un país peligroso», destaca el portal.
«Reafirmamos la búsqueda del anhelado entendimiento, la convivencia pacífica entre naciones, debemos continuar promoviendo la cultura de paz, reconociendo el principio de la solución pacífica de las controversias internacionales por los medios que ofrece el derecho internacional. Es por ello por lo que abogamos por la vigencia de la defensa de la soberanía, la integridad territorial, la independencia y el derecho a la autodeterminación de nuestros pueblos», sostuvo Moncada.
Nicaragua vive una crisis sociopolítica, a raíz de las protestas sociales en abril 2018 en contra de la Administración de Ortega que fueron aplacadas a punta de represión policial, y que según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dejó el saldo fatal de 325 nicaragüenses asesinados y miles de exiliados.
6. Reclamó el cese de «ilegales medidas coercitivas»
El canciller no dejó por fuera una de las narrativas oficialistas en alusión a las sanciones que han impuesto países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido e incluso los miembros de la Unión Europea (UE) en contra de funcionarios fieles a Ortega y de los países aliados.
«Las ilegales medidas coercitivas unilaterales deben cesar de inmediato para garantizar estabilidad, paz y el desarrollo de las familias, pueblos y naciones. Estas políticas coercitivas y agresivas de los imperios constituyen un obstáculo salvaje para la erradicación de la pobreza y para avanzar hacia el desarrollo sostenible», alegó Moncada.
Enseguida se excusó de la crisis sanitaria del covid-19 y señaló que «en tiempos de pandemia, estas medidas se convierten en crimen de lesa humanidad, por parte de quien las impone. Para Nicaragua son inaceptables, las rechazamos y reiteramos nuestra condena y nuestra solidaridad con las más de 2,000 millones de personas que sufren estas sanciones».

Moncada aprovechó la ocasión para salir en defensa de los países considerados aliados de Daniel Ortega y dijo que «Nicaragua se une a los pueblos del mundo para reafirmar de forma fraterna y solidaria su rechazo al inhumano, ilegal, inmoral e injusto bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos al hermano pueblo y gobierno de Cuba, un pueblo extraordinario, que ha librado una batalla titánica a lo largo de más de 60 años, resistiendo invasiones, actos de terrorismo, sanciones económicas, bloqueos y todas las marañas del imperialismo y sus acciones desestabilizadoras».
Agregó: «Reiteramos nuestra solidaridad militante con la hermana república bolivariana de Venezuela, su pueblo bolivariano, y el constitucional y legítimo gobierno del presidente Nicolás Maduro».
7. Palestina, Siria, Saharaui, Islas Malvinas, Irán, Rusia, China, Corea y Bielorrusia…
Además de defender a los regímenes de Cuba y Venezuela, Moncada salió en defensa y se solidarizó con otros países como Palestina, Siria, Saharaui, Islas Malvinas, Irán, Rusia, China, Corea y Bielorrusia. Todos alcanzaron en su discurso.
«Deseamos expresar la total solidaridad y pleno respaldo de Nicaragua con la causa y los anhelos de autodeterminación, paz y justicia del heroico pueblo palestino. Nicaragua no cesará en su llamado y respaldo a la solución basada en dos Estados, el Estado de Israel y el Estado de Palestina según las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como su capital y donde ambos estados, en pie de igualdad, puedan coexistir en pleno goce de sus aspiraciones en paz, seguridad, en cooperación y en armonía», mencionó al iniciar su defensa.
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Continuó manifestando su solidaridad por la «soberanía» y la «no injerencia» de Siria, la República Árabe Saharaui, Islas Malvinas, Irán, Rusia, China, Corea, Bielorrusia: «Condenamos las agresiones políticas hegemónicas norteamericanas que atentan contra la solución pacífica de los conflictos, y que constituyen amenazas y acciones políticas, económicas, comerciales y militares, contra la Federación de Rusia, la República Popular China y la República Popular Democrática de Corea. Debemos defender el principio de diálogo y negociación y el no uso de la fuerza ni la amenaza como principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas», argumentó.
Moncada también abogó para que Taiwán sea incluido en los países reconocidos por la ONU: «Ante esta pandemia se hace imprescindible por razón humanitaria la aplicación del principio de Universalidad para que Taiwán pueda participar en los mecanismos y reuniones correspondientes del Sistema de Naciones Unidas», aseveró Moncada.
8. «No es el imperio norteamericano el que elige en Nicaragua»
Minutos antes de finalizar su intervención el canciller nicaragüense exigió y reclamó a la comunidad internacional ante la ONU respeto para Nicaragua y compartió que Nicaragua celebra en noviembre próximo elecciones presidenciales.
«En nuestra Nicaragua bendita, patria del general Sandino (Augusto César) y del poeta Rubén Darío, le decimos a la comunidad internacional: nosotros respetamos a todos los pueblos, a todos los gobiernos, a todos los países en el mundo, respetamos el derecho internacional, la Carta de la ONU, el principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados y exigimos igual respeto para nuestra Nicaragua, libre, independiente, soberana y con autodeterminación», reprochó Moncada.
Y brevemente compartió que en Nicaragua el próximo 7 de noviembre, primer domingo de ese mes, «el pueblo nicaragüense elegirá con su voto a nuestras autoridades con la participación, en equidad de género, de 15 partidos políticos, entre nacionales y regionales», y los mencionó uno a uno, sin dejar explícito que la mayoría participará (ocho) bajo la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el resto de forma independiente, señalados de ser colaboraciones del régimen.
Para cerrar su intervención dedicó sus últimos minutos para abalanzarse en contra del Gobierno del presidente Joe Biden y sentenció: «No es el imperio norteamericano el que elige en Nicaragua, es el pueblo nicaragüense ratificando su compromiso de continuar trabajando por la paz, seguridad y la tranquilidad de las personas, familias y comunidades fieles a nuestros principios y valores. Dispuestos a continuar cosechando victorias por amor a Nicaragua aportando a la paz y seguridad nacional».
Sin embargo, organismos de derechos humanos nacionales e internacionales han criticado la represión en contra de partidos y líderes opositores, como la cancelación de personería jurídica de tres partidos: Partido Restauración Democrática (PRD), Partido Conservador (PC) y el Partido Ciudadanos por la Libertad (CxL).

A la vez, la detención de siete aspirantes presidenciales de la oposición, quienes gozaban de mayor popularidad, la mayoría acusados formalmente y tras las rejas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) conocida como el nuevo Chipote, por el supuesto delito de «conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional». A ellos se les suman cerca de una treintena de opositores, entre líderes juveniles, campesinos, defensores de derechos humanos y periodistas.