Un hongo emergente amenaza la vida de las personas dentro de los hospitales y encendió la alerta a las autoridades médicas de El Salvador: se trata de Candida auris, un superhongo altamente infeccioso y resistente a fármacos para su tratamiento.
El pasado lunes, el infectólogo salvadoreño Iván Solano Leiva informó del primer caso de Candida auris en El Salvador, identificado en el Hospital General del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS). Solano aseguró que el paciente había fallecido por dicha infección y que anteriormente había estado ingresado por Covid-19.
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Sin embargo, días después, el ministro de Salud, Francisco Alabí, aunque confirmó que eran dos los pacientes que estaban infectados con el hongo, se trataba de otra variante conocida como Candida haemulonii, que es menos peligrosa.
El 6 de febrero, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica por brotes de Candida auris en la región de las Américas, que en el contexto del Covid-19 podría agravar la situación sanitaria de la región, aumentando la gravedad de los pacientes, lo que podría disparar los índices de mortalidad por esta causa.
Crónicas Salud Pública: se confirma X CDC de USA 1er caso infección X Candida auris en 🇸🇻. Siguiendo recomendaciones de OPS, es necesario declaración de Alerta Epidemiológica X @SaludSV y escuchar al Sr. Ministro @FranAlabi y Sra. Directora @isss_gob_sv @MonicaAyalaGue1 pic.twitter.com/7sjKo0rejY
— Ivan Solano Leiva (@solano_leiva) February 22, 2021
«Candida auris representa un problema de salud pública debido a que, a diferencia de las otras especies del género Candida, presenta dificultades en su identificación, resistencia múltiple a los antifúngicos y capacidad de persistir en el ambiente hospitalario y de diseminarse entre los pacientes con gran facilidad», advirtió la OPS.
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Según el organismo sanitario internacional, son precisamente estas características las que determinan «una alta mortalidad y resaltan la importancia de una sospecha clínica y microbiológica constante», para la detección anticipada, así como la toma de medidas inmediatas de prevención y control de infecciones. Esto requiere una actualización continua en los conocimientos del personal de salud y una fluida comunicación entre los diferentes actores sanitarios.
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De acuerdo con la OPS, en Centroamérica el primer país que registró casos de Candida auris fue Panamá, con 239 casos desde 2017, seguido de Costa Rica, con un caso en 2019; Guatemala reportó 2 casos en 2020. México contabilizó 45 casos el año pasado.
Infección intrahospitalaria
Según el infectólogo nicaragüense Carlos Quant, miembro del Comité Científico Multidisciplinario (CCM), este hongo se caracteriza por la agresividad y por la resistencia, que puede provocar una infección que se adquiere de forma nosocomial o intrahospitalaria y que se ha asociado a pacientes graves, pero que además «tiene una alta letalidad y es resistente a muchos antifúngicos».
«Nosotros no sabemos hasta ahora porque no tenemos muchos métodos de biología molecular o de cultivos adecuados para identificar este hongo. Pero tenemos otro tipo de Candidas que son comunes como causa de infección, por ejemplo la Candida albicans, que es bastante común, coloniza el tubo digestivo, es responsable a veces de infecciones vaginales, en pacientes con VIH Candida puede responsable de infecciones en la boca, el esófago», explicó el doctor Quant.
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De acuerdo con el infectólogo, los hongos Candida no son infecciones de las que Nicaragua esté ajena, pero considera que el problema con esta nueva variante «se caracteriza por eso, por la alta resistencia, por la agresividad y porque se transmite a nivel nosocomial, es decir, en los hospitales».
Sobre la introducción de este hongo a suelo nicaragüenses, Quant valoró que «sí es posible», como ya ha sucedido con otros patógenos, aunque aclaró que Nicaragua no cuenta con los sistemas de detección de esta nueva variante.
«Teniendo el patógeno tan cerca (El Salvador), no es remoto que algún paciente (en Nicaragua) pueda en algún momento ser portador de la enfermedad y se pueda transmitir la infección en nuestro medio, el problema va a ser detectarla, porque no tenemos métodos adecuados para identificarla; se puede confundir fácilmente con otras Candidas, con una que se llama haemulonii«, expuso el infectólogo.
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Según la explicación del doctor Quant, cuando se identifica la Candida haemulonii, se deben hacer estudios específicos para identificar si se trata de Candida auris, y como Nicaragua no cuenta con métodos para que este hongo se identificado, se deben enviar muestras a otros sitios de referencia para tratar de hacer la especiación adecuada del hongo. «Pero siempre es una posibilidad de que pueda ingresar al país», agregó.
Sin alerta para la población
Pese a las probabilidades de que este hongo mortal llegue a Nicaragua, especialmente por los casos detectados en El Salvador, Quant valoró que no representa una amenaza epidémica, pero sí dentro de los centros hospitalarios, específicamente las unidades de cuidados intensivos.
«Afectar a la ciudadanía en general no, sino que fundamentalmente en los sitios donde transmiten este tipo de infecciones, no es en la comunidad, sino fundamentalmente en los hospitales y, sobre todo, en pacientes que están críticamente enfermos, que tienen deprimido su sistema inmune y donde los hongos tienen un territorio adecuado para poder producir enfermedad», señaló Quant.
El infectólogo dice que la mortalidad de este hongo aunque es muy variable, puede ser de hasta un 70 por ciento en pacientes críticamente enfermos. Agregó que el hongo en sí mismo no presenta síntomas específicos, «lo que sucede es que una infección oportunista que, cuando se detecta, se puede asociar a un cuadro de severidad».
Esto significa que los pacientes pueden evolucionar con una respuesta inflamatoria sistémica, puede provocarles fiebre, ataques al estado general, cansancio, disminución de la presión arterial «y todo esto esto puede conducir a la muerte».