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Hace 14 años, Rick Arnold, miembro del Scouting Bureau de Major League Baseball, elaboró un informe sobre la Liga de Beisbol Profesional de Nicaragua y sus conclusiones fueron muy claras.
“No hay bateadores de poder ni corredores rápidos”, es decir, nuestros jugadores carecían de las dos herramientas que pueden cambiar la historia de un juego desde la ofensiva: el poder y la velocidad.
Respecto al pitcheo fue un poco menos severo: “No hay lanzadores de velocidad, sin embargo, hay mucha astucia al trabajar y un hábil manejo de una variedad de envíos de rompimiento”, aseguró.
¿Qué tanto ha cambiado el torneo rentado pinolero desde entonces? La respuesta es difícil. Pero una cosa es clara: muy probablemente no hemos mejorado en los aspectos que señaló Arnold.
Nuestros peloteros no tienen fuerza y eso quizá tenga que ver con el prototipo del jugador nica, por lo general, con estatura por debajo del promedio. Y tampoco se corre, lo que agudiza el problema.
No obstante, ahora también da la impresión que el pitcheo se ha afectado. En el actual campeonato, el promedio de efectividad de los lanzadores es 5.07, lo que constituye un peligro terrible.
Considere lo siguiente: el average ofensivo de la Liga es .295. Y hay equipos como el Tren del Norte y los Leones, por ejemplo, quienes tienen un bateo colectivo de .334 y .307 respectivamente. Eso es alto.
En cambio, hay staffs de pitcheo con efectividades de 6:04 como el Bóer, 5.55 de los Gigantes, 5.03 del Tren. Si los más “decentes” son el 4.85 de los Leones y el bastante bueno, 3.94 de los Tigres.
Hay, entonces, un gran desequilibrio. Quizá tenga que ver con que los dueños de equipos se enfocan más en buscar bateadores extranjeros. Y el pitcheo foráneo, al igual que el nica no ha respondido.
Claro, hay excepciones, el zurdo Dilmer Mejía (3-1 y 2.40), por ejemplo, ha lucido muy bien, igual el dominicano Johan Flande (5-1 y 2.08), pero en general, los tiradores han sido castigados.
En cambio, no deja de ser llamativo el desempeño de veteranos como Ronald Garth (.440) y Renato Morales (.433). Garth tuvo .217, .205 y .204 en las últimas tres temporadas de la Liga Profesional.
Ahora está al frente. Y no es que no sea capaz de una recuperación drástica, pero lo normal es que con el paso de los años, el nivel de rendimiento vaya en disminución, pero en su caso, se ha disparado.
¿Usted qué cree? ¿La Liga ha mejorado o ha bajado su nivel? Yo sospecho lo último.
Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR
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