¿Cómo se visualiza el futuro para Erasmo Ramírez en las Ligas Mayores?

Erasmo Ramírez es un lanzador que recuperó buena parte del valor de sus acciones con su buen trabajo en el cierre de la temporada

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Una de las principales virtudes de Erasmo Ramírez es que siempre irradia confianza a su alrededor, incluso en aquellos días en los cuales el futuro se torna difuso, como lo estuvo en gran parte de este 2020. Sin embargo, siempre mantuvo la actitud correcta mientras esperaba por su oportunidad.

«Veo que suben a mis compañeros y a mí nada todavía, pero seguiré trabajando más duro para que se fijen en mí y para que cuando me suban, no me bajen ahí nomás», indicó Ramírez en un diálogo que tuvimos a finales de agosto, casi mes y medio después del inicio de la temporada este año.

El 7 de septiembre finalmente estaba de vuelta a las Grandes Ligas y subió a la colina en un relevo ante los Filis. Lo hizo tan bien y por tanto tiempo, que nos parecía mentira por la fragilidad que había exhibido la temporada anterior con Boston, cuando pasó fugazmente por las Mayores.

Ramírez lanzó cinco entradas de dos hits, una carrera, que fue un jonrón de J. T. Realmuto, con un ponche y sin bases por bolas. Fue una faena de 54 disparos, de los cuales 34 fueron strikes. Y pese a ello, el escepticismo persistía con relación a su capacidad para repetir una faena de ese nivel.

Erasmo no tuvo otro recorrido similar en cuanto a su extensión, pero su dominio se mantuvo hasta el final de la temporada, al extremo de que no admitió carreras en sus últimos 9.1 episodios, en una demostración clara de que su estreno con los Mets no era casualidad, sino producto de la madurez en su trabajo.

¿Y cómo lo consiguió? Ramírez hizo un replanteo en su repertorio. Dejó de usar su recta de cuatro costuras (solo cuatro por ciento) que no se mueve tan rápido, mientras recurría más al sinker (41 por ciento) y establecía su cutter (recta cortada) como segundo lanzamiento (38 por ciento).

Ante el sinker, los contrarios le batearon solo .190, mientras utilizaba el cambio contra los zurdos y le resultaba muy efectivo, todo aderezado por su control, que ha sido su timbre de distinción desde los inicios de su carrera en las Ligas Menores con los Marineros y luego su paso por Tampa.

La recta de Erasmo tiene un average de 90.4 millas, un poco por debajo del actual promedio de las Ligas Mayores (93), pero es evidente que él se ha vuelto muy creativo para aplicarle movimientos que produzcan contactos débiles, dado que no es un lanzador que acumule muchos ponches.

En medio de una temporada en la que los Mets lucieron frágiles en todo su cuerpo monticular, pero en especial en el bullpen, tener a Erasmo fue de mucha ayuda. Tenerlo de regreso, sería un acierto. Podría trabajar en el rol de abridor y relevista. Ya probó que tiene aliento para trayectos largos.

Y si no es con los Mets, seguro tendrá oportunidad en otro lado. Un trabajo como el realizado por el nica en la recta final de la pasada temporada, seguro que no pasará inadvertido, aunque una vez más, tendrá que esperar que los «peces gordos» salgan de la lista de jugadores disponibles.

Cuando eso ocurra, Erasmo será visible con el brillo de su trabajo realizado casi en las sombras, pero no hay dudas que recuperó buena parte del valor de sus acciones. Y todo porque supo esperar por la oportunidad. Cuando le llegó, él estaba listo.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR 

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