La primera impresión que Ismael Munguía provoca no es la de un pelotero intimidante por la fortaleza de su apariencia física. Al contrario, hay quienes podrían menospreciarlo por su tamaño. Pero una vez que se posiciona en el cajón de bateo o se desarrolla en los jardines de un campo de beisbol, su innegable talento salta a la vista rápidamente. Puede faltarle tamaño, pero le sobran talento y carácter, las dos claves que le han permitido crecer en la organización de los Gigantes de San Francisco, pese a la presencia de grandes prospectos de otros países.
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“Para sostenerse en Ligas Menores uno debe mezclar dedicación, fe, positivismo, tiempo de trabajo duro y olvidarse de todo aquello que pueda desenfocarlo”, señala Munguía, quien firmó con los Gigantes el 25 de julio del 2015 por 22 mil dólares. Actualmente suma cuatro temporadas como profesional y ha dejado constancia de que puede seguir avanzando en busca de convertir en realidad el sueño de llegar a Grandes Ligas.
Según expresa el joven jardinero, “no es fácil mantener una carrera en Ligas Menores. Hay muchos factores que se conjugan para hacerlo difícil, como la competencia, el estar lejos de la familia y los malos momentos que suelen presentársele a uno como jugador en cuanto a su rendimiento en el terreno de juego”.
Asimismo, reconoce que “lo más complicado es el nivel competitivo, no es tarea fácil enfrentarse a los prospectos de República Dominicana, Venezuela, Estados Unidos. Además, hay que luchar con aquellos peloteros por los que las organizaciones pagaron grandes sumas de dinero y por lo tanto gozan de preferencia. Sin embargo trato de no enfocarme en quiénes compiten conmigo, sino en lo que yo puedo hacer para destacarme y ser mejor cada día”.
Respondió a la exigencia
Sobre lo mejor que le ha pasado en cuatro temporadas como profesional, Ismael Munguía responde que el salto de calidad que dio en el 2019. “Me mejor momento lo viví el año pasado, cuando jugué la temporada completa en Clase A media. Creo que ha sido mi mejor campaña, independientemente de que no haya bateado para 300 puntos como en las anteriores. Lo digo porque es un nivel más alto en el que uno se encuentra con súper prospectos”.
El año pasado, en la Liga Suratlántica, Ismael Munguía logró un promedio ofensivo de .285 a lo largo de 100 juegos, la máxima cifra de partidos que ha disputado en una temporada desde su debut como profesional. En ese recorrido conectó 111 imparables (22 doble, 5 triples y un jonrón), anotó 67 carreras, y empujó otras 39, recibió 24 bases por bolas y se ponchó en 41 ocasiones.
“Quiero seguir creciendo dentro de la organización. Creo que he logrado caminar bastante y no pienso estancarme. La meta sigue siendo llegar a Grandes Ligas y he aprendido que ese gran logro se consigue con pequeños éxitos como ir avanzando de categoría. No podría decir en cuánto tiempo llegaré a Grandes Ligas, pero no tengo la más mínima duda de que algún día me llamarán para decirme: “Munguía felicidades, vas para el equipo grande””, señala pelotero.
Según Munguía, lo último que la organización le dijo es que siguiera trabajando fuerte para seguir creciendo. “Me felicitaron por lo que hice el año pasado, y me dejaron claro que les gustó verme sobresalir a pesar de estar compitiendo contra grandes prospectos por los que ellos pagaron grandes sumas de dinero”, explica el chinandegano, quien está entrenando en Estados Unidos y espera recibir el permiso para jugar con los Tigres de Chinandega en la Liga Profesional.