En el marco de la celebración del 199 aniversario de la Independencia de Centroamérica, un grupo de autoconvocados en Nicaragua — como forma de protesta en contra de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo — realizaron pintas en la carretera Panamericana, en la ciudad de Diriamba, departamento de Carazo. «Fuera Or-Mu» y «Diriamba Libre» son algunas de las leyendas retratadas en las principales avenidas de ese municipio, imágenes que han circulado en redes sociales.
La protesta pacífica fue realizado en horas de la mañana del 15 de septiembre y tomó por sorpresa a la Policía Orteguista y grupos civiles afines al régimen de Ortega, quienes rápidamente activaron una vigilancia en toda la ciudad para evitar que los opositores realicen más pintas y capturar a los involucrados en este acto de rebelión, según declaran pobladores de Dirimba. Fuentes extraoficiales informaron que la noche de ayer (martes 15 de septiembre) un grupo de motorizados en conjunto con la institución represiva mantuvo vigilancia en la ciudad e hicieron «rondines» por sus calles.
También se conoció que las autoridades municipales ya están procediendo en borrar todas las pintas realizadas en contra de la administración orteguista. Hasta el momento se desconoce si esta iniciativa es propia de los habitantes de Carazo o fue impulsada por organizaciones opositoras como la Alianza Cívica, que en días anteriores ejecutó un acto de protesta pacífica coordinada en más de 130 municipios del país, donde participaron más de dos mil activistas.
Lea también: Policía Orteguista desata cacería de opositores por campaña de carteles exigiendo la salida del dictador
En esa reciente intervención civil, las estructuras territoriales de la Alianza Cívica a nivel nacional se movilizaron de forma coordinada entre la noche y madrugada del 8 de septiembre, para pegar en los espacios públicos papeletas con la imagen de Ortega y la leyenda ¡SE VA! La acción fue clandestina para evitar la represión de la Policía sandinista que persigue a los ciudadanos que se expresan contra el régimen de Ortega., explicaron dirigente de la AC.

Esto provocó un descontento por parte de la dictadura, que posteriormente desató una cacería contra excarcelados políticos y opositores que participaron en la iniciativa. Para el abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Pablo Cuevas, pegar papeletas está permitido por la Constitución de Nicaragua y no se debe de reprimir a quien lo realice.
«Más bien la Constitución le da ese derecho ha hacerlo, pero en la vorágine que estamos eso es perseguido por la autoridad. Esa es una manera de expresarte el pegar una papeleta y según la Constitución hay libertad de expresión; todo lo contrario, la Policía debió haber protegido al señor para que se expresara con tranquilidad y que nadie lo molestara y lo agrediera», explicó Cuevas.
Las pintas en Diriamba, que no se han atribuido a nadie, son otra muestra pública de que el activismo ciudadano aún encuentra formas pacíficas de mostrar su descontento y hacer denuncia del régimen.