Con la creciente actividad delictiva – desde robos comunes hasta asaltos violentos, con armas blancas o de fuego – es necesario precisar que ante un robo con intimidación, la ciudadanía debe de tomar en cuenta que se enfrenta a dos escenarios: perder la vida o un bien material. Expertos en temas de seguridad explican que ante una situación como ésta lo importante es no resistirse al robo. Nunca.
Ante la presencia de un arma de fuego o arma blanca no existe fuerza física que se imponga, señaló Roberto Cajina, especialista en temas de defensa y seguridad. Cada situación es distinta y es por eso que se debe de evaluar las circunstancias. «Si una persona es asaltada con una pistola o cuchillo mi recomendación fundamental es que no se resista, porque resistirse significa exponerse a recibir un balazo o una puñalada, es preferible perder una cartera o dinero que perder la vida», señaló. ¿Se arriesgaría a una herida de gravedad por un celular?
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Entre las recomendaciones a ciudadanos – que deben procurarse su seguridad ante la inacción policial – Cajina recomendó tomar caminos alternos cada día cuando la persona se dirige hacia su centro de trabajo, eso evitará que el asaltante tenga control de sus entradas, salidas o rutinas exactas. Recomienda evitar mostrarse cargado joyas, carteras, celulares, relojes, porque son objetos en el blanco de los delincuentes.
Evitar zonas rojas cuando se encuentre solo y peor aún por las noches – aunque muchos de los robos con violencia registrados recientemente han sido de día – y procurar circular en compañía y que su pareja o grupo sepa que de ser atacados, deben colaborar para no exponer sus vidas. Aunque esté en buena condición física, sea hombre o mujer, a menos que se trate de un experto en defensa personal, podría confrontar a un delincuente cuerpo a cuerpo, pero nunca es recomendado, jamás con arma blanca o de fuego. Huir también puede ser arriesgado si es un ataque armado.
El 12 de agosto el universitario Axel Flores Rueda, de 19 años, recibió un impacto de bala en la pierna después que se resistió al robo de una mochila donde llevaba sus cuadernos. Los asaltantes pensaron que el joven portaba dinero ya que minutos antes salió de una sucursal bancaria.
El experto explicó que Nicaragua, como en la mayoría de países, tiene una «población natural de delincuentes», quienes son los que operan con libertad en las calles, pero asegura que esta problemática se agravó con la inclusión de otros dos grupos: los reos comunes que el régimen de Daniel Ortega liberó y los parapolicías armados que se encargaron de reprimir a los manifestantes en el contexto de las protestas antigubernamentales, iniciadas en abril de 2018.
Estado de indefensión
Para Roberto Cajina, ante este incremento en la actividad delictiva la población se encuentra totalmente desprotegida, puesto que las autoridades policiales tienen como misión permanecer en puntos específicos, como hoteles, universidades y centros comerciales, evitando que opositores se levanten en contra de la dictadura de Daniel Ortega, mientras que en las principales avenidas los maleantes ejecutan los robos con total libertad.

«Ante este estado de indenfensión que se encuentra la ciudadanía, los obliga a tomar sus propias medidas para garantizar su seguridad y la de sus bienes. En cualquier país del mundo lo normal es poner una denuncia en la Policía, pero aquí no. La gente ya ni confía la Policía», señala Cajina.
Responsabilidad del régimen
Al respecto, para la socióloga y experta en temas de seguridad, Elvira Cuadra la seguridad ciudadana es un bien público que no puede ser facilitado o brindado por otros actores más que el Estado de Nicaragua, a través de la PO.
«La responsabilidad principal de garantizar la seguridad y protección de la vida y de los bienes de las personas es del Estado. La gente no debería de hacer nada, ni siquiera poner verjas (para proteger las viviendas), pero en el caso de Nicaragua eso es un asunto complicado. Lo que sucede es que la PO no está cumpliendo con su misión y su deber, entonces lo que se puede generar es una lógica perversa en la que el ciudadano comienza a brindarse protección por su propia cuenta», aseguró Cuadra.
Cabe destacar que el robo (con fuerza, violencia e intimidacióm) es unos de los delitos con mayor incidencia en el territorio nacional, de acuerdo al anuario estadístico 2019 de la Policía, por lo que los expertos llaman a la institución a poner más atención a esta problemática social y garantizar una verdadera seguridad para la población.
«No se puede criminalizar la pobreza. Hay que tener cuidado cuando se habla de la situación económica que vive el país, porque se puede caer en que la delincuencia se debe a la pobreza y no es así, la delincuencia obedece a una variedad de causas, aunque en ninguna hay justificación», concluyó Cajina.