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Cómo las redes sociales y servicios en línea son un salvavidas para emprendedores que se niegan a morir con la pandemia

Cepal indica que en junio de 2020, la presencia en línea de empresas de comercio minorista aumentó el 431 por ciento con respecto a junio de 2019. En Nicaragua las emprendedoras se han topado con una serie de barreras, que las han convertido en una oportunidad.

Con la pandemia se han visto afectados todos los sectores de la sociedad con cambios en su forma de operar, en el caso de los emprendedores en Nicaragua, esta ha sido una época de cambios y aprendizaje para sacar adelante su negocio.

Desde de hace algunos años la tecnología de redes sociales y teléfonos inteligentes han venido tomando mucha importancia tanto para las grandes empresas como para las pequeñas y los emprendedores. Y sin duda, la llegada de la pandemia ha hecho que muchos dependan de este tipo de herramientas para mantener su funcionamiento, ajustándose a la necesidad de los clientes. El principal objetivo: no morir ahogados por la pandemia.

El “Covid-19 ha acelerado cambios en los modelos de gestión, de producción, de demanda y de negocios que privilegian los canales online”, dice la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal),  en uno de los sus puntos clave del informe “Universalizar el acceso a las tecnologías digitales para enfrentar los efectos del Covid-19”.

Datos obtenidos por la Cepal, indican que en junio de 2020, la presencia en línea de empresas de comercio minorista aumentó el 431 por ciento con respecto a junio de 2019; el incremento en el caso de restaurantes y servicios de entrega de comida fue del 331 por ciento y en el de servicios empresariales, el 311 por ciento.

La experiencia de emprendedores locales

Nicaragua no está ajena a esta realidad que describe la Cepal sobre América Latina y el Caribe. Mónica Gadea, de VV Joyas, es un ejemplo de esa transformación. Ella explica que la pandemia los sacó de su zona de confort, de lo que creían normal y los hizo cambiar la forma de hacer negocios.

“En mi caso, siempre he estado activa en redes sociales, pero hoy en día hemos tenido que hacer un doble esfuerzo y encontrar otras formas de ventas a través de distintos medios para tener un acercamiento especial con nuestra clientas”, dijo Gadea.

Por su parte, Adelayde Rivas, periodista creadora de Set Net Comunicaciones, un espacio educativo para los medianos y pequeños empresarios en temas de comunicación y redes sociales, cuenta que su trabajo también se vio afectado con pandemia porque no pueden realizar visitas a sus clientes.

“Cuando se vino la pandemia ya no nos podíamos reunir, y ¿cuál fue el reto más grande?  hacer que el estudiante también invirtiera en datos, ese fue un limitante porque también vimos que el joven emprendedor tenía que estar una hora completa conectado por cada módulo”, cuenta Rivas.

Lejos de verse como un obstáculo, esto fue visto como una oportunidad, porque esta situación los llevó a hacer convenios con otras organizaciones para que financiaran datos para los emprendedores, que contaban con teléfonos inteligentes, pero no con suficiente dinero para el pago de datos para conexión a internet.

Esa barrera se suma a otra que identifica la Cepal en la región. “En el caso de la banda ancha móvil, el 67 por ciento de los países no cuenta con velocidades de descarga adecuadas para realizar actividades de alto consumo de datos de manera simultánea”, señala el reporte del organismo regional.

Otra dificultad a la que se enfrentan los pequeños emprendedores como Elba Gutiérrez, quien vende pulseras hechas a mano por medio de su página en facebook e instagram, Buyu Store, es que en su caso, uno de sus proveedores ha cerrado su tienda y por otra parte ha tenido que invertir en un servicio de entrega externa.

“Ha sido difícil porque los precios del delivery dependen de la zona y muchas veces sale más caro que el producto, entonces el cliente pide entrega presencial, en Metrocentro que es donde hacía mis entregas antes de la pandemia”, relata.

Falta avances en el uso de tecnología para pagos

En los países del primer mundo optan por el uso de las aplicaciones que permiten hacer pagos en lugar de utilizar tarjetas o pago en efectivo. Y si bien en Nicaragua se ha incursionado en el uso de la banca en línea, aún los negocios y los consumidores no están completamente inmersos en el uso de herramienta de pago digital.

Por ejemplo, Gadea cuenta que varios de sus clientes hacen los pagos por medio de transferencias bancarias o compras click bancario, lo que requiere que el consumidor  tengan una tarjeta de crédito o débito, sin embargo no toda la población cuenta con este tipo de comodidad para los pagos de servicios.

“Yo he identificado que aquí nos falta mucho, porque aquí no hay tantas personas con tarjeta de crédito o débito y si la tiene, no les gusta poner su número de tarjeta por lo que recurren a la forma tradicional, de que te llevo a tu casa y te pago en efectivo”, dice Rivas.

“Aquí es un llamado más bien a todas estas empresas de tecnología, que creen alternativas para que el emprendedor pueda hacer todas sus transacciones y educar al público para que utilicen este tipo de tecnologías”, añadió.

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