Una mujer pasa junto a un edificio destruido después del paso del huracán Laura en Lake Charles, Luisiana este 27 de agosto de 2020/AFP

Laura se debilita a tormenta tropical y deja tres muertos en Luisiana, según medios locales

Hata ahora Laura se convirtió en el huracán más intenso que ha tocado tierra en Luisiana en los últimos 164 años, dejando al menos 3 muertos.

El huracán Laura se debilitó a tormenta tropical la tarde de este jueves, luego de tocar tierra en Luisiana en cercanías con la frontera del estado de Texas, durante la noche del miércoles como tormenta de categoría 4 con vientos máximos sostenidos de 150 mph.

Luisiana vivió este 27 de agosto el fuerte azote de Laura, que se debilita a medida que se adentra en el continente dejando al menos tres muertos, destrucción e inundaciones, tras impactar en la madrugada con vientos de 240 km/h, según informaron autoridades locales.

Entre los fallecidos destacan un hombre que murió en la parroquia de Acadia y otro en la parroquia de Jackson después de que los árboles cayeran sobre sus casas, según la Oficina de Preparación para Emergencias de Louisiana.

Anteriores a estos, las autoridades alertaron sobre una dolescente había muerto en circunstancias similares en la parroquia de Vernon.

Hata ahora Laura se convirtió en el huracán más intenso que ha tocado tierra en Luisiana en los últimos 164 años, desde lo que se llamó la Última Tormenta en la Isla en 1856. Asimismo está empatado como el más fuerte jamás registrado en el estado.

Evacuación urgente

Laura obligó a evacuar a centenares de miles de personas en Luisiana y Texas, estados del sur de Estados Unidos, ante la perspectiva de «catastróficas» crecidas, fuertes vientos y lluvias.

Una calle sembrada de escombros y líneas eléctricas caídas después de que el huracán Laura pasó por el área el 27 de agosto de 2020 en Lake Charles, Louisiana/AFP

Los videos publicados en Twitter por el «cazador de tormentas» Reed Timmer dan testimonio de la violencia de los vientos, que rompieron las ventanas de varios edificios en el centro de Lake Charles, un pueblo de Luisiana conocido por sus refinerías de petróleo, principal recurso de la economía de la región.

En tanto, más de medio millón de abonados carecían de energía eléctrica en la mañana en Luisiana y Texas, indicó el sitio PowerOutage.us.

Estragos

El NHC advirtió sobre el aumento de las aguas en su camino hacia el norte, rumbo a Arkansas, a donde debe llegar en la noche.

«Marejada ciclónica catastrófica, vientos extremos e inundaciones repentinas están sucediendo en partes de Luisiana», indicó el NHC.

Agregó que sumadas a la marea alta, esas marejadas -que se espera penetren unos 65 km tierra adentro- podrían causar una crecida de las aguas de entre 4.5 m y 6 m por encima del nivel normal.

«Pasarán varios días después del paso de la tormenta para que las aguas retrocedan», señaló.

Asimismo, se producían fuertes lluvias que según los pronósticos podrían llegar a entre 130 y 250 mm, con algunos picos de casi 400 mm en el oeste de Luisiana y el este de Texas.

Evitar contagios

Más de 1.5 millones de personas estaban bajo órdenes de evacuación en Luisiana y Texas, uno de los estados de Estados Unidos más afectados por la pandemia de covid-19.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, instó a aquellos que pudieran pagarlo a refugiarse en hoteles y moteles «para aislarse» y evitar contagios.

Angela Jouett, que dirige las operación de evacuación en Lake Charles, Luisiana, dijo que se habían dispuesto nuevos protocolos debido a la pandemia.

«Las personas que entran (a los centros de evacuados) se rocían las manos con desinfectante», tienen «controles de temperatura» y mantienen una distancia física de dos metros.


El huracán azotó con fuertes vientos causando grandes daños a la ciudad/AFP

En el pueblo texano de La Porte, cerca de Houston, donde había orden de evacuación voluntaria, la gente se abastecía de productos de primera necesidad.

«Estoy un poco nervioso, pero también digo: ‘Ok, sé que voy a estar a salvo dentro de mi apartamento», dijo a la AFP Matthew Jones, un guardia de seguridad de 28 años, quien se abastecía de alimentos.

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Más al este, en Port Arthur, cerca de la frontera con Luisiana, Jannette Zinos reunía a su familia para evacuar. «Realmente necesito irme. Tengo miedo de que la casa se nos caiga encima», afirmó.

Patricia Como, una evacuada de Lake Charles, Luisiana, señaló que sus familiares habían decidido quedarse, pero que ella no quería arriesgarse. «No voy a jugar con Dios», afirmó.

El gobernador de Luisiana, John Bel Edwards, dijo en Twitter que se cerraron partes de la carretera interestatal (I-10), que conecta todo el sur de Estados Unidos e instó a los evacuados a dirigirse al norte para «desviar el cierre y evitar condiciones imposibles para conducir».

El recuerdo de Katrina

En Nueva Orleans, devastada en 2005 por el huracán Katrina, de categoría 5, el histórico Barrio Francés se vació de turistas, se apilaron sacos de arena frente a puertas y ventanas, y se protegieron los edificios de arquitectura colonial con chapas de madera.

«No me preocupa que el agua entre con la tormenta, me preocupa la lluvia y que las bombas no funcionen, y eso es lo que causará las inundaciones», dijo a la AFP Robert Dunalp, propietario de un comercio, recordando a Katrina, que dejó 1.800 muertos y enormes daños.

Laura pasó el lunes como tormenta tropical por Cuba, provocando intensas lluvias, fuertes marejadas y algunos daños, tras atravesar la isla La Española, que comparten Haití y República Dominicana, donde dejó una estela de 25 muertos.

Se prevé que esta temporada de tormentas del Atlántico, que se extiende hasta noviembre, sea una de las más duras. El NHC pronostica hasta 25 temporales y Laura es el duodécimo hasta ahora, mientras que Marco, que llegó a tener fuerza de huracán, se disipó el martes frente a la costa de Luisiana antes de tocar tierra.

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