Nicaragua tiene la oportunidad de soñar hasta el final con la segunda ronda de Qatar 2022. El calendario de la eliminatoria se presta para mantener viva la ilusión hasta el último juego. La Azul y Blanco disputará en Managua los partidos contra un adversario de su mismo nivel (Belice) y otro un poco inferior (Santa Lucía), mientras visita al oponente más accesible del grupo E (Islas Turcas y Caicos) y cierra contra el favorito, Haití, en un partido de vida o muerte.
Santa Lucía, Belice y Nicaragua tienen algo en común: las tres estaban en la Liga B de Naciones 2019. No obstante, los nacionales quedaron mejor posicionados con siete puntos, uno por encima de Belice, y superaron por tres a los caribeños. El balance de victorias, empates y derrotas, goles marcados y recibos favorece a los pinoleros por lo que se espera sean superiores sobre todo estando en casa. Belice podría crear más complicaciones.
La casa debe pesar
La Azul y Blanco en su debut puede ser contundente el 7 de octubre en el Estadio Nacional. Santa Lucía es una pequeña isla que busca salir del cascarón. Actualmente ocupa el puesto 176 en el ranking FIFA, 25 posiciones por abajo de los nacionales. Más allá de eso nunca ha estado ni cerca de Copa Oro, y sus jugadores en el futbol extranjero no juegan en ninguna liga de peso. La mayoría están en el futbol inglés en equipos de quinta división para abajo. El más destacado de todos es el central Janoi Donacien, de 26, quien milita con el Ipswich de la Tercera División, sin embargo aún no ha sido convocado.
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Santa Lucía de visitante tiene más problemas de los habituales. En la pasada Liga B de Naciones cayó 3-0 ante El Salvador y Dominicana. Los cuscatlecos han pasado apuros contra la Azul y Blanco y los dominicanos dominaron la última serie amistosa, aunque Nicaragua no contaba con su plantel estelar.
Exigido golear
Nicaragua debería golear de visita el 10 de octubre a Islas Turcas y Caicos —203 en el ranking FIFA—, que viene de ser segundo el plantel con más goles recibidos (17) de todo la Liga C de Naciones 2019. Durante esta edición ganó sus dos encuentros a Sint Maarten, uno de los contrincantes más inferiores de los 13 que conformaban la Liga C.
Belice de cuidado
Los Jaguares siempre complican a la Azul y Blanco, que se ha llevado varios sustos. En la Copa Centroamericana 2013, nos quedaron fuera de la semifinal y Copa Oro, en la edición 2017 —con Henry Duarte— costó superar su defensa, pero una vez vulnerada se consiguió el éxito 3-1. El 13 de noviembre en Managua se espera un desafío igual de complejo porque Belice ha crecido mucho futbolísticamente.
Belice —170 ranking FIFA— posee cuatro piezas importantes que Nicaragua no cuenta en este momento: un volante en la MLS, un delantero en la USL (Segunda de EE.UU.), un delantero de Primera División de Guatemala y un portero Woodrow West con un amplio recorrido en el futbol hondureño y panameño, más su delantero referente, Deon McCaulay, el goleador —11 tantos en dos rondas— de la pasada eliminatoria de Rusia 2018.
McCaulay, quien actualmente milita en el futbol de EE.UU., ya no está solo en el ataque de Belice. Ahora cuenta con Randy Padilla, quien ha pasado por clubes de Primera —el último Deportivo Mictlán— y Segunda chapina donde ha gustado mucho desempeño, sin embargo es más destacado de todos se llama Miguel Salazar, quien llegó a la Selección en 2014 cuando clasificaron a la Copa Oro por primera vez y después dio el salto al Impacto de Montreal de la MLS.
Salazar, de 27 años, pertenece actualmente al Houston Dynamo donde ya ha jugado, que lo prestó a su filial los Toros RGV de la USL donde ha marcado algunos goles en el 2019. En esta temporada corta de la MLS regresó a Houston y tuvo acción en un partido. Tony Rocha, de 26 años, es otro pieza importante de Belice que lo hizo debutar en Liga B de Naciones 2019 cuando había jugado 12 en encuentros con el New York FC. Rocha no disputó ningún partido en el 2020.
Haití el round decisivo
El calendario permite soñar y llegar a Haití —86 ranking FIFA— con opciones, aunque dependerá de muchos factores. Lo que es un hecho que hasta al final se puede soñar. Nicaragua no será favorita el 17 de noviembre porque los haitianos estarán en casa y saben que la Azul y Blanco los puede complicar y no se van a confiar. Existe el precedente de 2017 y desde entonces los nacionales se ganaron su respeto y ellos saben que son capaces de repetirlo porque el plantel ha venido mejorando.