Doña Coquito

Doña Coquito, símbolo de las protestas cívicas en Nicaragua. LA PRENSA/ MANUEL ESQUIVEL

Doña Coquito grave de salud pero no quiere ir a un hospital por temor a la dictadura

El azúcar la tiene a más de 300 y la presión a 200/110, explica el doctor Alejandro Lagos quien le ha brindado atención médica

Doña Coquito, la señora que regalaba agua a los nicaragüenses durante las protestas cívicas de abril de 2018, se niega a ir a un hospital público a pesar de estar grave de salud, con la presión y la diabetes elevadas. Ella alega que si va a un centro médico del Estado sería su muerte, ya que teme represalias de la dictadura contra su persona.

Doña Coquito, cuyo nombre completo es Miriam del Socorro Matus Alemán y tiene 80 años de edad, explica su hijo Roberto Vargas Alemán que tiene días de estar postrada en una cama porque si se levanta se marea y se va al suelo.

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El doctor Alejandro Lagos la ha visitado en tres ocasiones y ahorita él anda buscando soluciones para ella, porque doña Coquito no tiene los recursos necesarios. El médico le busca medicamentos y alguna otra manera de paliar la falta de un internamiento en un hospital para poder estabilizar su estado de salud.

A los 80 años de edad, doña Coquito tiene arriba de 300 los niveles de glicemia en sangre, y la presión la tiene en 200/110, una medida muy alta, explica Lagos. «Ella debería de estar ingresada», agrega el médico.

Doña Coquito estuvo exiliada en Costa Rica y le dicen «la abuelita vandálica».

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