Edward Morillo durante un entrenamiento con Estudiantes de Mérida de Venezuela. LAPRENSA/ CORTESÍA

El jugador que ayuda económicamente a su familia en Venezuela regresa al futbol nicaragüense

El nuevo delantero del Managua FC se ha ganado el respeto y cariño de los aficionados con sus goles —52 tantos— dentro de la cancha y por el tipo de persona que es fuera de ella

El ataque más compacto de la Liga Primera lo tendrá posiblemente el Managua FC. Su línea ofensiva cuenta con los jugadores ofensivos de mayor jerarquía en las últimas temporadas: el español Pablo Gállego, el Mejor Jugador de la Liga y Copa 2019-20, el brasileño Lucas Dos Santos, goleador del Apertura 2018 y el más reciente fichaje, Edward Morillo, el primer venezolano campeón rompe redes del futbol nicaragüense.

Morillo regresa a casa. El Managua FC le abrió las puertas hace tres años y el delantero supo aprovecharla proyectándose hace un año al futbol colombiano. Ahí militó con el Atlético Huila en la Primera División durante seis y a principio de 2020 regresó a Venezuela para estrenarse con los Estudiantes de Mérida en la máxima categoría donde había jugado antes de venirse a Nicaragua. «He mejorado en la mentalidad, la experiencia que se agarre en ambos países cuenta mucho», señala el delantero.

“Porque muchos lo pidieron regresa Morillo”, anunció los Leones Azules el retorno del goleador en redes sociales. Y es que el delantero venezolano se ha ganado el respeto y cariño de los aficionados con sus goles —52 tantos, 38 con los Leones Azules— dentro de la cancha y por el tipo de persona que es fuera de ella. Todos saben que trabaja con empeño cada día para construir su nombre en el futbol y seguir sosteniendo económicamente a su familia en Venezuela. Es el motor que lo mueve cada día en los entrenamientos y los partidos.

“Yo sustento a mi familia y una hermana mayor que está en Colombia (Jessica Jiménez)… estamos velando por mi mamá, un hermano menor, una hermana y sus tres hijos. Tampoco es que soy millonario, con lo poco que gano sustento a mi familia”, afirma el delantero.

Una vida dura

Mayra Jiménez, la mamá de Morillo, vive en Valencia, Carabobo, junto a sus hermanos Luis Morillo y Erika Jiménez. Su papá Pablo Morillo está fuera de Venezuela. En cuanto abren los aeropuertos, el delantero se alejara nuevamente de su familia, que lo tuvo en casa desde finales de 2019, tras casi cuatro años separados. “Tener largo a mi mamá (y familiares) golpea más… diario hablo con ellos aunque a veces paso días grises por tenerlos lejos, sin embargo, tengo la satisfacción de saber que si están bien yo también”, asegura el futbolista.

Real Estelí, Liga Primero
Edward Morillo ya ha sido goleador en Nicaragua. LA PRENSA/ARCHIVO

Morillo es una persona agradecida. Sabe de dónde viene y todo lo que le ha costado alcanzar su sueño. Recuerda que con 13 años el esposo de una prima, Víctor Aguilar, le prestaba sus zapatos o le daba dinero para viajar y poder jugar. Comparte que hubo momentos en que le costaba jugar porque no comía, “el técnico de un equipo (Yonny Serrano) me tomó mucho cariño, cuando no tenía dinero me ayudaba”.

El venezolano siempre se las rebuscó, vendió cobre, lata, trabajó en un supermercado como cargador de bolsas y por un tiempo hasta ayudó a un señor a sacar vacas y meterlas en sus mangas de corral. El delantero del Managua FC jugó en Segunda y Tercera de Venezuela con muchas dificultades, hasta que llegó a Nicaragua en 2016 a jugar con el Real Madriz.

Jesús Piñero es una persona importante en la vida del delantero. Él lo considera un papá futbolístico. “Gracias a él vine al Madriz, equipo al cual respeto porque me abrió las puertas y debuté a nivel profesional. Todo cambió cuando llegué aquí porque empecé a ayudar a mi mamá y me dio satisfacción”, cuenta el Morillo, quien viene a integrar un poderoso ataque con los Leones Azules.

 

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