Aunque le costó agarrar el ritmo en sus inicios, Apolinar Cruz fue más tarde un cañón destructivo, una figura en el beisbol nacional, a la que sin embargo, jamás lo aprisionó la vanidad que sigue al éxito.
«Polín» vivía su mejor momento en 1979, cuando tenía promedio de .343 y lideraba la liga Roberto Clemente en jonrones (19) y en remolques (66) en solo 68 partidos, pero vino la guerra y todo paró.
Antes de llegar y quedarse en el Cinco Estrellas en 1976, Cruz había tratado sin éxito de jugar en el Estelí, “pero solo en la banca pasaba y me regresé a la casa”, contó el artillero de Palacagüina.
En realidad, Apolinar es originario de la comarca El Riito y tras bachillerarse en el Instituto de Condega, su idea era ir a la universidad, pero su tío Balbino Cruz lo convenció de jugar beisbol.
Y a pesar de su éxito en las ligas de Palacagüina, Madriz, bateó .077 (26-2) con el Estelí en 1973. Mejoró un poco, a .243 en 1974, pero en aquel talentoso equipo disponía de pocas oportunidades.
Sin embargo, jugando en Somoto, tras abandonar el Estelí, fue captado por el Cinco Estrellas en 1976 y ahí permaneció hasta la guerra de 1979, viviendo su mejor etapa en aquel club capitalino.
Pero tampoco fue impacto inmediato en el equipo militar. Ese año (1976) bateó .247 y pegó ocho jonrones, antes de saltar a promedios de .307, .320, .330 y .343 en las cuatro ligas siguientes en una llamativa evolución.
En los Pomares brilló con los Industriales, donde logró su mejor momento en 1983, con average de .343, 13 jonrones y 63 remolques, para liderar el torneo en este renglón y fue sublíder de bateo.
Ese año se dio una de las más feroces disputas por el liderato de bateo. Ernesto López cerró la liga con .343 también y hubo que ir a más decimales. Se impuso Ernesto .34323 a Polín, 34276.
En ese instante, Apolinar era el bateador más feroz en los Pomares. Donde llegaba había gran expectación. Y sus duelos ante Diego Raudez, generaban un atractivo increíble en esa época.
Cruz pasó al Bóer en 1986 y ahí en la tribu se convirtió en el primer bateador de 20 jonrones en los Pomares en 1988. Y luego de batear .335 con 11 trancazos en 1989, lo cambiaron a los Cachorros por Orlando Ocampo.
Fue seleccionado nacional varios años y disparó jonrón en el Dodger Stadium en 1984 durante las olimpiadas de Los Ángeles, distinción que también se dio ahí el leonés Arnoldo Muñoz.
En 1983 fue parte del equipo que ganó medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Caracas. Se retiró en 1993 con promedio de .284 en su carrera, 1,202 hits, de ellos 156 jonrones.
Pero sobre todo, Cruz ha sido una persona sencilla, apreciado en todos los pueblos del norte y por donde pasa y se comprueba su don de gentes. En el Salón de la Fama desde el 2016.
Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR