Jackie Robinson se convirtió en el primer jugador negro en las Grandes Ligas. LA PRENSA/JackieRobinson.com

73 años después de haber roto las barreras: Jackie Robinson, un héroe solitario que brilla más con el paso del tiempo

Jackie Robinson rompió la barrera del color un 15 de abril de 1947, día que ahora celebran las Ligas Mayores por el impresionante legado que nos heredó

Ahora es fácil fingir que todos son Jackie Robinson, pero cuando el joven negro de Georgia desafió las bases de una sociedad racista apoyado en su carácter, su firmeza temperamental y su incuestionable talento, lo hizo solo. Muy solo. Estaba ahí, pero era como si no estuviese.

El 15 de abril de 1947 en el Ebbets Field de Brooklyn, Nueva York, Robinson apareció en la primera base y como segundo bate en el line up de los Dodgers ante a los Bravos de Boston, y justo ahí rompió la barrera del color, al convertirse en el primer negro en jugar en las Grandes Ligas.

Sin embargo, llegar a ese momento implicó un prolongado proceso plagado de atropellos y humillaciones, que fueron el «entrenamiento» para que Robinson pudiera soportarlo todo y de paso abrir la ruta que ahora es transitada sin mayores dificultades por muchos en el beisbol.

Pero aquel mismo día, Robinson tuvo que hacer las cosas solo. Estaba en el clubhouse, pero debía estar aparte de sus compañeros de equipo de piel blanca, la mayoría de los cuales, ya había firmado incluso, una petición contra Jackie, amenazando con no jugar si él era insertado en el equipo.

Además de Branch Rickey, el gerente de los Dodgers que tomó la decisión de ascenderlo a las Ligas Mayores en contra de todo el mundo, también resultó clave el mánager del equipo, Leo Durocher, según lo que explica el columnista del The Philadelphia Inquirer, Bob Ford.

“A mí no me importa si el tipo es amarillo o negro o si tiene rayas como una cebra”, dijo Durocher a los Dodgers en el entrenamiento. “Aquí yo soy el mánager de este equipo y yo digo quien juega. Y él nos puede ayudar”, agregó, y de esa forma repelió la sublevación interna contra Robinson.

Y aun cuando estaba aislado en su propio equipo, el ambiente externo sería aún más áspero para Robinson, quien tendría que soportar desde epítetos muy crueles, a constantes amenazas de muerte que habrían doblegado a cualquiera, menos a él, quien estaba claro de su misión.

Jackie fue el Novato del Año en aquel 1947 al concluir la temporada con .297, 12 jonrones, 125 carreras anotadas y 48 impulsadas, más 29 bases robadas en 151 partidos. Los Dodgers fueron los campeones de la Liga Nacional y Robinson recibió votos para el Jugador Más Valioso.

Fue el Jugador Más Valioso en 1949

Robinson jugó todas las posiciones, excepto catcher y centerfield.

Su mejor actuación llegaría en 1949 cuando fue líder de bateo en la Liga Nacional con .342, disparó 16 jonrones y empujó 124 carreras, mientras anotada otras 122. Además, lideró la liga en robos con 37 y ganó el premio al Jugador Más Valioso y fue al Juego de Estrellas.

Robinson fue imperturbable ante insultos, pelotazos, agresiones en las bases y fallos injustos de jueces que intentaban doblegarlo. Incluso, permaneció firme en su decisión de no usar violencia ni cuando fue agredido por los Filis, cuyo mánager Ben Chapman, lideró un ataque contra él.

“Reprendido y advertido por el comisionado, Chapman clasificó sus acciones como bromas estándar que acostumbraba y dijo que también usó insultos italianos contra Joe DiMaggio y judíos contra Hank Greenberg”, de acuerdo a Ford, pero Robinson siguió sin perder la ruta.

Una ruta que luego transitarían otros negros que después llegarían a ser figuras del beisbol como Don Newcombe, Roy Campanella y Jim Gilliam ahí mismo en los Dodgers, al igual que Hank Aaron, Frank Robinson, Willie Mays y tantos más, hasta llegar a nuestros días.

Este miércoles se habría celebrado en las Grandes Ligas el día de Jackie Robinson. Todos los jugadores habrían usado el número 42 de Jackie, como se acostumbra desde el 2009, sin embargo, cuando Robinson lo usó en aquel 1947, pareció siempre tan solo y tan distante.

“Una forma apropiada de celebrar a Robinson tal vez sea equipando un jugador de un modo distinto, con un uniforme negro, gorra negra, calcetas negras. Con cada ojo atraído hacia él para que cada movimiento sea magnificado y analizado, como le tocó a Jackie”, sugiere Ford.

Robinson fue ingresado al Salón de la Fama en 1962 y tras su muerte diez años después, recibió de forma póstuma las más grandes condecoraciones que el gobierno de Estados Unidos otorga a sus mejores ciudadanos, uno de los cuales fue Robinson por su valor en la lucha por su libertad.

«Los esfuerzos de Robinson fueron pasos monumentales en la revolución de los derecho civiles en EE. UU., logros que permitieron que los estadounidenses blancos y negros fueran más respetuosos y abiertos entre sí y apreciaran más las capacidades de todos», dijo la historiadora Doris Helen Kearns.

 

Deportes Jackie Robinson archivo

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