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Brenda Martínez al desnudo

La poeta Brenda Martínez ha publicado su libro titulado Desnuda, en el que ha querido entregar a los lectores sus poemas de amor, duelo, desencanto y felicidad.

La poeta Brenda Martínez ha publicado su libro titulado Desnuda, en el que ha querido entregar a los lectores sus poemas de amor, duelo, desencanto y felicidad.

Afirmó que la mayoría de estas piezas poéticas las escribió en distintos momentos de su vida, pero que a todos acurrucó por igual y llena de gozo.

“El libro es como la vida. No tiene un orden cronológico ni temático. El libro fluye en sentimientos vibrantes, a veces enceguecedores, llenos de dolor, pero también, de mucho amor”, exteriorizó Martínez.


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Agua que cura

Soy Brenda
la del país pequeño
hermoso
verdeazul
en forma de triángulo
mujer-agua curativa
que vive todos los días
entre mi todo
y tu nada.

 

No retornes

Abordá el tren del no retorno
no regresés a tu país pájaro errante
cambiá de cielo
arañá los afectos que dejaste aquí
los aciertos y desaciertos
que cubrieron tu vida,
da el salto mortal
no te dejés emboscar
por lo que quedó sin resolver
no creás en fantasmas
ni en hechizos baratos
pedile a Hermes sus sandalias aladas
y volá lejos, lejos, lejos.
No regresés a este triángulo de tierra
pájaro errante.

 

Hombre pájaro

Hoy sentí sobre mi cuerpo
las plumas de tus alas
que se movían lentamente
percibí la cadencia de tu vuelo]
tus idas y venidas
tu murmullo celestial
tu olor a lluvia.
Quise levantarme y ataviarte de gardenias
confiarte mis aguas, mis pasos, mi sí.
No pude hacerlo y me arropé en mi mundo
y en el lloro de tu sonrisa
para luego tristemente
bordar tu nombre en mi vientre
con una virtuosa aguja de nácar y agua.

 

La inglesa

¡Que puntualidad la mía
Ni un minuto más ni un minuto menos.
Con puntualidad inglesa
llegué a mi cita con las cenizas del tiempo
sin saber que era el principio del fin
el nacimiento de las lágrimas
la muerte de la sonrisa.
Entré cubierta de emoción
a recuperar mi historia
como sacerdotisa que entra
a una ceremonia sagrada de iniciación
tocando la flauta doble
la tibia sarranae y la lira
cargando el miedo entre los brazos
vestida de rosa como quinceañera
con un chal de colores suaves
sandalias bajitas
y perfume a manzana verde.
Me introduje sorprendida y límpida
al cuerpo celeste de las emociones,
entré en su carne y en el remolino de su vida
sacudida por las huellas digitales
que él depositaba
en cada pliegue de mi piel y de mi alma.
Me hizo volar
como paloma mensajera
correr como cebra asediada
cantar como jilguero
bailar con los pies desnudos
para después lanzarme sin piedad
al despeñadero gris
profundo de la desolación
volviendo mis días
sin sol, sin aire, sin agua.
Finalmente
quedé en el fondo del abismo
desparramada como loba herida
aullando ante la luna llena
mi dolor de mujer casi muerta.

 

Tuya

Invadime
colonizame
sembrá mojones
establecé fronteras
levantá tu bandera
así
nada ni nadie
ingresará en tu territorio.

Cultura Brenda Martínez desnudo archivo

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