La vida de Jorge Luis González Leiva se ha desarrollado en el mercado Oriental. Desde los 16 años llegó como vendedor ambulante y ahora, a sus 55 años, es el presidente de la Asociación de Comerciantes de Mercados de Nicaragua (ACMNIC) y secretario político del Frente Sandinista en el populoso centro de compras. Asegura que el liderazgo es nato pues solo llegó a cursar primer año de secundaria y la posición que ha logrado dentro de esa organización es por el trabajo que ha realizado.
González reconoce que el mayor reto que tiene el mercado más grande de Centroamérica, el Oriental, es lograr el ordenamiento pues los intentos que han hecho después de ser víctimas de incendios han fallado por falta de voluntad de los mismos comerciantes.
El Oriental lo componen unas 140 manzanas que acogen a más de 12,000 comerciantes en tramos (el 12.7 por ciento de los establecimientos comerciales en Managua), más unos seis mil vendedores ambulantes. La Cartografía Digital y Censo de Edificaciones del Banco Central de Nicaragua refleja que el 60.5 por ciento de esos negocios no lleva ningún tipo de registro de las ventas que realiza a diario.
¿Cuál es el principal reto que tiene el mercado Oriental?
Me la ponés difícil. Son muchos, pero hemos venido trabajando para resolver.
La energía eléctrica es uno de los problemas, el acceso al mercado; el otro problema es el comportamiento de los buses, de los microbuses y los mismos comerciantes, pero ese es un tema que venimos trabajando, ese es un tema integral que debemos dar solución con el Gobierno, la Alcaldía… estamos interesados en eso y hemos venido trabajando.
¿De qué forma lo están haciendo?
Lo que pasa es que nosotros, el Gobierno y la Alcaldía, estamos trabajando un tema de conciencia, de entendimiento de trabajar por el bien común, lo que pasa es que la gente no entiende que ordenamiento es un tema que nos viene a beneficiar a todos. El Gobierno ha dicho que no va a quitar a nadie pero mantenemos la posición que queremos un mercado ordenado, seguro, (…) necesitamos el apoyo de la gente, que tenga conciencia de que este ordenamiento es para que el día de mañana no tengamos situaciones que lamentar.
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¿Por falta de conciencia no se han ordenado?
Una parte sí, porque si vos te acordás hace unos años cómo quedó del Gancho de Caminos hacia El Novillo, quedó una calle de cuatro a seis metros de abierta, la ordenamos. Lo que pasa es que aquí no hay una cultura de mantener esa conciencia de mantener ese acceso, entre más amplio y abierto más van a entrar los compradores; entre menos tienen acceso, tienen miedo a que les vayan a robar. Tenemos una perspectiva y le pido que entiendan que los supermercados nos están rodeando y están dando mejores condiciones, nosotros lo que queremos es competir de una manera pareja, que la gente entienda que es un bien común.
Después del incendio de 2008 se ordenó la parte más afectada, pero ahora luce igual —o peor— ¿qué pasó?
Nosotros estamos tratando con los comerciantes esa conciencia y esa seriedad que tiene que tomar en cuenta que el día de mañana nosotros vamos a ser los más perjudicados si ocurre una situación (…) una de las cosas más difíciles de ordenar aquí es la energía; aquí nunca se pagó energía, en los mercados siempre fue la tierra de nadie siempre han tenido luz pero nadie pagaba, hoy en día hay siete u ocho plantas prepago (vendedores de energía). Es un servicio casi semiprivado donde la empresa tiene ocho miniadministradores que están pagando por adelantado (…) Nosotros estamos cansados de esa situación y le pedimos con responsabilidad y respeto que Unión Fenosa se siente en la mesa del diálogo y consenso, y poder resolver porque tenemos un proyecto (de legalización de sus conexiones eléctricas) de 364 comerciantes que no les han dado respuesta y vamos a exigir respuesta a esa situación, porque cuando se quemaron las cuatro manzanas de tramos nadie se hizo responsable por los daños.

¿Cómo regulan a las personas que se toman espacios públicos y después los venden?
Ese es un problema complejo, es un problema de cultura de que los comerciantes, los dueños de propiedad, los dueños del lugar, tienen que cuidar. La gente se pone alrededor, la gente tiene que entender que aquí no hay policías privados y cada uno tiene que cuidar, guardar y la Alcaldía dar su seguimiento. Sinceramente es un problema serio y no vamos a cambiar muy fácil, pero estamos tratando con la medida que podamos hacer conciencia.
¿Por qué tanta informalidad?
Eso tiene nombre y apellido, mucha gente que salió del Estado en los setenta, ochenta, noventa y hasta en 2000 son la gente que vino a los mercados. La verdad es que aquí no le pedimos permiso a nadie para poder venir a vender aquí y esa ha sido una política del Gobierno: usted queda sin empleo, busca un termo viene a vender café, a vender un chicle, de cualquier manera se gana la vida, eso no lo podés hacer en un centro comercial, ahí no más te sacan. Nosotros en ese particular tenemos esa ventaja, le damos ese alivio a la población.
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¿Por qué no llevan contabilidad o registros de las ventas?
Aquí es una cultura que nosotros somos negocios familiares, la mayoría vinimos con poco (…) la cosa no es que no queramos, nosotros somos formales, pagamos todos los impuestos pero es una cuestión especial que nos ha costado a toda esta organización, el derecho de tener una Cuota Fija, en mantener el régimen de tributación que nos viene a facilitar no a nosotros sino a la población, porque si vas a un centro comercial te cuesta 500 o 400 pesos esa blusa y en el mercado la hallás en 350 y hasta en 250, entonces ahí ves la diferencia, no es que nosotros nos beneficiemos como comerciantes.
¿Hay grandes empresarios disfrazados de pequeños comerciantes?
La verdad de eso que me hablás no es tan así, hay gente aquí que tiene hasta cinco, seis hijos que tienen negocio; crecieron y ponen otros negocios y no necesariamente tienen que ser los grandes negocios, pero sí te reconozco que nosotros somos el pulgón de la economía: en las 140 manzanas tenemos la capacidad de recibir 120 mil personas que ni todos los centros comerciales juntos pueden atender a ese número de población.
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¿Y la seguridad?
Yo te voy a contestar con la mayor franqueza: la seguridad la hacemos, todo eso es un complemento, en los mercados los gabinetes de seguridad están jugando un papel muy importante, la Policía Nacional y todos los entes estamos preparados y estamos proyectados en ir garantizando la paz y tranquilidad en cada uno de estos proyectos que hacemos.

¿Cómo pretenden frenar el crecimiento desordenado del mercado Oriental?
Ya está un estudio del JICA (Agencia de Cooperación Internacional del Japón), en varias reuniones nos han invitando. El Gobierno está interesado que se sigan haciendo estudios. Desde el principio del 2009 estamos trabajando un estudio del mercado donde se está viendo que no es correcto, hay que ponerle un “estate quieto” al Oriental para poder organizarlo bien y poder hacer algunos cambios que puedan venir a organizar el acceso, la tranquilidad y estabilidad del mercado.
¿Después del atentado en el 2009 teme por su vida?
Pues fijate que esa es una pregunta bastante fuerte, pero yo al principio temía porque no me podía defender, andaba bien golpeado, pero siempre se tiene ese temor. Tengo la gracia de Dios en devolverme la vida porque fueron nueve balazos los que me pegaron; eso me ha hecho de fe, de tratar de ir trabajando por la población y la gente aquí; vos te ganás amigos si le hacés un favor, pero si no lo hacés es tu enemigo. Ahora por mi seguridad lo que hago es ser más cauteloso y andar acompañado siempre.
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«Para estas cosas nacimos y nos vamos a morir y no nos van a quitar el derecho de ser comerciante y de representar dignamente a un comerciante. Durante tantos años lo he hecho y me siento orgulloso de pertenecer a este mercado, haberme criado y nacido, y poder sacar la cara por este mercado”.
Jorge González, presidente de ACMNIC.