Román González trabajó intensamente para superar al mexicano Carlos Cuadras el 10 de septiembre en Los Ángeles. Foto: AFP

Román González trabajó intensamente para superar al mexicano Carlos Cuadras el 10 de septiembre en Los Ángeles. Foto: AFP

Román González y las lecciones de la batalla con Carlos Cuadras

Román González, más allá de haber conquistado su cuarta corona, sacó importantes lecciones de su pelea con Carlos Cuadras, las cuales debe poner en práctica en su pelea con el tailandés Srisaket Sor Rungvisai.

El pasado 10 de septiembre, Román González entró al Fórum de Inglewood con tres coronas mundiales y salió con la cuarta, teniendo por ojos dos bolsas moradas, por las que apenas podía ver. Fue el día de la pelea más difícil de su carrera, contra el mexicano Carlos Cuadras.

Sin embargo, más allá del suceso histórico de conseguir una cuarta corona, en el trayecto del ring al camerino “Chocolatito” se fue encontrando con una cadena de observaciones, las que son necesarias traer al presente a 13 días de su pelea con el tailandés Srisaket Sor Rungvisai en Nueva York, Estados Unidos.

Abrumar lo saca a flote

Félix “Tito” Trinidad dijo sobre Román: “Si ‘Chocolatito’ no derriba con un golpe, te va a derribar con 20 o con 30”. Eso vimos que hizo frente a Cuadras, su volumen de golpes inundó al azteca. Según cálculos de Compubox, Román lanzó un total de 985 golpes y de estos conectó 323, para un porcentaje de efectividad de 33 por ciento. Frente a Rungvisai, ya lo dijo el entrenador Wilmer Hernández, Román irá al frente.

Debe ajustar la puntería

Más de la mitad de los golpes lanzados por Román los falló. Cuadras, un rival movedizo, complicó a González al no estar quieto. “Fue más de lo que yo esperé”, diría después el nica. De los 323 golpes que conectó “Chocolatito”, 261 fueron dirigidos a la cabeza de Cuadras y solo 63 al cuerpo, lo que refleja que hizo poco para restarle movilidad golpeando abajo. Es de suponer que por el estilo frontal de Rungvisai, se verá a un Román más certero el 18 de marzo.

A mejorar la defensa

Cuadras descifró a Román a base de velocidad. Desenredó combinaciones largas de hasta seis golpes y lo lastimó. El rostro abollado de González fue el reflejo de la dificultad que tuvo para lidiar con una rapidez a la que no se había encontrado anteriormente. Frente a Rungvisai, es probable que no se vea tan expuesto, ya que el tailandés no suelta golpes fugaces. Román debe mover más su cintura y la cabeza para pasar más golpes.

Esa zurda hace daño

Si hay una mano envenenada de Román González es la zurda. La tira primero como gancho al hígado, y luego la desarrolla en forma de cruzado a la mandíbula, antes de acribillar con la derecha. Esa forma de golpear casi desapareció frente a Cuadras, debido a que el combate se llevó a cabo en la media y larga distancia, raras veces en la corta, en donde Román deberá aprovechar a Rungvisai.

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