Abandonaron sus profesiones para incursionar al mundo de la moda, donde la atención personalizada les ha garantizado la permanencia y el crecimiento.
Léster Paz dejó de ser doctor en medicina para convertirse en doctor de la moda. Hace diez años junto con su socio el administrador de empresas Cuthber Moncada incursiona en el mundo de la moda, en el que poco a poco se han diversificado para satisfacer las demandas de un público muy exigente, al que hoy le facilitan la organización de sus eventos sociales o empresariales.
Abrieron su negocio el 26 de agosto 2006. Vistosos collares, aretes y pulseras de piedras semipreciosas eran los accesorios que ofertaban en un centro comercial capitalino, sin embargo eso no fue suficiente para mantener a Mía Fashion en un mercado tan exigente como el de la moda.
Paz recuerda que “las entradas iban bajando y eso nos preocupaba, nunca pensamos en cerrar eso, jamás, lo que hicimos fue incluir vestidos de noche en nuestra oferta”. Lo hicieron y funcionó y en poco tiempo la misma clientela comenzó a pedir también vestidos de novia. Paz y Moncada no imaginaron que satisfacer la demanda de trajes de novia significaría el despunte de su tienda.
“Cuando nosotros iniciamos no eran muchas las opciones, nosotros manejamos vestidos de novia que son de una línea europea, la calidad de nuestros productos para nuestras novias es para que no tengan que viajar. Estamos prácticamente en el mismo mercado en la calidad de vestido y en cuanto a la cuestión de número o precio”, destaca Paz.
En ese momento Mía Fashion tenía dos sucursales, la del Centro Comercial y otra en Altamira, algo que se convirtió en un dolor de cabeza, pues Paz y Moncada llegaron a la conclusión de que en el traslado de un punto a otro se fugaban los clientes. Entonces, en 2010 decidieron centrar el negocio en un solo lugar.
Además, en la medida en que iban pasando los años las clientas demandaban otros servicios. Fue por eso que en 2010 nace Mía Flower para ofrecer el servicio de decoración y planificación de eventos empresariales y sociales. Y dos años después, en 2012 surge La Dolce Mía, para ofrecer el dulce sabor de la pastelería que siempre está presente en la mayoría de eventos sociales. Ahora las tres marcas se amparan bajo el nombre de Casa Mía. Paz y Moncada admiten que en estos diez años no todo ha sido fácil y que la clave del éxito está en la atención personalizada que brindan.
“Recuerdo hace años cuando arrancamos (…) era una tiendita pequeña, la gente al comienzo quizás tenia miedo porque aquí en Nicaragua como que eso que es extremadamente bonito nos da miedo ir, tenemos ese temor, tenemos ese mito, no vayamos allá porque ahí se paga el aire acondicionado. No… nosotros arrancamos con la ventaja que el servicio es para todo el que venga acá. Nuestro objetivo final es atender a la gente, que el cliente se vaya bien atendido, se vaya satisfecho”, señala Paz.
Además reconocen que la competencia existe y la consideran buena, ya que están seguros de que la atención personalizada que brindan los ha mantenido y llevado hasta donde están. Pues en ventas “nunca se sabe quién te va a comprar”, por eso hay que tratar por igual a todo el que visite el negocio, sin importar si llega a pie o en el carro más lujoso.
En la actualidad Casa Mía ofrece los servicios de pastelería, dulcería, planificación de eventos, decoración de eventos empresariales y sociales, y vende trajes de novia, de noche, para quinceañeras, accesorios de piedras semipreciosas y ofrece en alquiler trajes para caballeros (esmoquin, tuxedo, frac).
PORQUE MíA ES DIFERENTE
Hacer que el cliente se sienta en confianza no es difícil para Paz, pues es un hombre elocuente y con un espíritu entusiasta, característica que ha transmitido a su equipo de trabajo que en un inicio fue de seis personas y que en la actualidad creció a veinte, sin incluir el personal contratado temporalmente.
Casa Mía está dividida en tres segmentos, al entrar lo recibe un delicado arreglo de porcelana y lujosos candelabros característicos de Mía Flower, a pocos pasos es atrapado por el aroma del café y los postres de La Dolce Mía y un ambiente impecable lo invita a avanzar hacia la segunda planta donde se exhiben los vestidos y accesorios, y están los espacios para que los clientes se tallen las prendas. “Lo importante es que la gente se sienta en confianza, que si quiere el pastel y no el vestido o si quiere esto o lo otro igual se le vende”, explica Paz.
Contacto
Casa Mía está ubicada en Colonial Los Robles, de Funeraria Monte de los Olivos 2 cuadras al norte. Puede solicitar información al teléfono 2293-8977 o al correo: [email protected]

