El llamado plan de reconversión que se propuso desarrollar el Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma) poco ha avanzado a dos años y medio de anunciado porque en este medio aún funcionan las caponeras hechizas.
Basta con echar un vistazo en los barrios costeros de la capital y en el sector del Mercado Roberto Huembes para constatar que las caponeras de tracción humana y las de motos todos los días llevan pasajeros en la parte delantera, un aspecto que ante los ojos de las autoridades del Irtramma es inseguro.
Sonia Zelaya, fiscal de caponeras del Huembes, reconoció que no han podido cambiarlas porque no tienen el dinero que se requiere y por eso solicitan apoyo por parte del Gobierno, con el compromiso de pagar el préstamo en cuotas.
“Ya estamos cansados de esta reparación, ya con una motito (llamadas toritos) nos vamos a sentir más tranquilo, ya los trabajadores no se van a matar pedaleando. Montarle tres pasajeros y hay partes que solo es subida, vuelven todos sudados los caponeros”, explicó Zelaya.
Recién asumido el cargo de director del Instituto, Amaru Ramírez, informó en un canal oficialista que solo sería reposición de las actuales caponeras porque no habrían autorizaciones de más permisos de operación por estar saturados los corredores.
En la fecha quer brindó tales declaraciones, El Irtramma contabilizaba 1,195 caponeras, entre triciclos motorizados, ciclotaxis (bicicleta) y mototaxis.
SUPUESTA PERSECUCIÓN
Pero hay caponeros de otros ccrredores que se oponen al cambio de unidad. En el caso de la Carretera Norte, exactamente del barrio Jorge Casally, Distrito Seis, lo rechazan porque no lo ven necesario, además de que el ingreso es mínimo y no hay para invertir.
“El caponeo es muy barato y es para sobrevivir, los muchachos no tienen capacidad para comprar una torito que cuesta casi 5,000 dólares”, manifestó Alfonso Hernández, chequeadro del corredor mencionado.
LA PRENSA visitó el edificio del Irtramma para solicitar una entrevista al respecto, pero en recepción dijeron que se debe gestionar a través de Relaciones Públicas de la Alcaldía de Managua. Fue así que intentó comunicar con esa oficina pero fue imposible al no responder las llamadas.
