El dictamen médico legal emitido por el Instituto de Medicina Legal en Bluefields, concluye que las lesiones sufridas por Kener Wilfredo Conrado Arias, detenido violentamente por la Policía, no pusieron en peligro la vida del joven y tampoco producen menoscabo persistente de la salud e integridad física del mismo.
Dulce María Arias, madre del joven agredido, no acepta ese dictamen, aduciendo que la revisión hecha por el especialista fue superficial. “El forense Raúl Martínez ni siquiera revisó las partes del cuerpo que fueron señaladas como afectadas, solo se limitó a entrevistar a Kener y anotar en un papel lo que él refería, tampoco nos hicieron una valoración psicológica, el forense lo hizo para favorecer a la Policía”, explica Arias.
Llegó asuunos internos
El comisionado Simón Páramo, de la oficina central de Asuntos Internos de la Policía, llegó a Bluefields el 7 de septiembre para entrevistar a la familia de Kener y recibir todas las evidencias relacionadas al caso, informaron fuentes policiales.
“A las ocho y media de la mañana de hoy (ayer) nos presentamos a las oficinas para ser interrogados por la Policía Nacional, nos entrevistaron a cada uno por separado, pero a mí no me permitieron entrar con mi hijo Kener, sabiendo que él es menor de edad”, comentó Dulce María.
Los conos color naranja encontrados
El jueves primero de septiembre durante al allanamiento en la casa de la familia de Kener Conrado Arias, la Policía encontró cuatro conos color naranja, uno de ellos tenía la leyenda “tránsito”. Se informó a los periodistas que estos objetos eran utilizados para realizar asaltos a vehículos.
Victoria Quijano, tía del joven, denunció desde la semana pasada que dichos conos fueron vendidos por un miembro de la Policía a Rigoberto Espinoza, amigo personal de la familia. “La Policía en Bluefields sabe muy bien que esos conos fueron vendidos por uno mismo de ellos. Rigoberto y mi sobrino Kener los ocupan para poner señalización y practicar futbol los fines de semana, que investiguen ellos quién de sus agentes fue el que los vendió”.
LA PRENSA habló con el comerciante Rigoberto Espinosa y confirmó que los conos son de su propiedad y que fueron comprados a un oficial de Policía de Bluefields. “La Policía me llamó hoy (ayer) a pedir mi declaración del caso, yo no tengo nada que ocultar y les confirmé la verdad, que yo compré esos cuatro conos a un miembro de su institución que actualmente trabaja en Migración de Bluefields”.