En el municipio de Jinotepe, Carazo, habitantes del reparto San Juan han cercado sus aceras con alambres de púa para que estas no sean ocupadas por los comerciantes que retornaron al viejo mercado. Hasta la fecha las autoridades no se han pronunciado sobre este desorden en la ciudad.
Uno de los propietarios de vivienda, quien no quiso brindar su nombre, dijo que cercó su acera para que los vendedores no vuelvan a instalarse en ella. Asegura además que las paredes de su hogar tienen humedad, lo cual es peligroso.
“Si esas paredes se caen es peligroso para los vendedores, como para nosotros, yo voy a construir ahí”, dijo el ciudadano jinotepino.
En otra de las casas, cuyas aceras también estaban cercadas con alambres, ninguno de sus habitantes quiso salir a brindar declaraciones.
Los propietarios de distribuidoras de servicios básicos que quedaron en el viejo centro de compras, dijeron a LA PRENSA que las ventas se han mantenido.
Uno de los dueños de un negocio, quien solicitó se omitiera su nombre por temor a los más de 800 comerciantes que se han tomado las calles y aceras del municipio, dijo que “el fenómeno real que está pasando aquí en Jinotepe es que ha venido gente de Masaya, Granada, Nandaime, Rivas y la mayor parte del Mercado Oriental en Managua, que llega con mercadería”.
Expresó que en Jinotepe no hay orden municipal y que cada quien se instala en las calles con canastos, sin pagar impuestos.
“La gente se pasa con palabras soeces y me dicen ‘la calle no es tuya, es de nosotros, somos pueblo presidente’, a eso se atienen”, reveló.
Explicó que los vendedores se quedan a dormir siempre en sus lugares y que eso ha creado conflicto con los dueños de las casas y negocios aledaños.
AUTORIDADES RESPONSABLES
Jorge Altamirano, propietario de Comercial San Antonio, comentó que las ventas han estado estables. “Ahorita más bien muchos de los comerciantes venden productos que los consiguen acá, entonces la verdad no es que las ventas se han incrementado, seguimos vendiendo muy similar, casi igual”, señaló Altamirano.
“Uno tiene que ponerse en el papel de la gente, ellos (los comerciantes) se andan ganando la vida y la verdad que si las autoridades no cumplieron con lo que prometieron en el nuevo mercado, el problema no es tanto nosotros o la gente, es una responsabilidad de la Alcaldía”, dijo.
Confesó que como comerciante no le afecta que los comerciantes hayan regresado al viejo mercado, pero que como jinotepino, desea volver a ver las calles limpias.