Islandia vivió ayer el regreso de sus héroes de la Eurocopa, después del logro histórico de llegar a cuartos de final, donde cayeron 5-2 el domingo frente al anfitrión Francia en el Stade de France de Saint Denis y les brindó una bienvenida a lo grande.
El avión de los “Vikingos” aterrizó por la tarde en el aeropuerto de Keflavik, a unos 40 kilómetros de la capital, después de un paso a baja altitud encima de la ciudad, donde decenas de miles de personas acudieron a recibirles.
Camiones de bomberos contribuyeron al ambiente mágico accionando sus lanzadores de agua para formar un arco que, en un cielo inmaculado, se tornó en arcoíris.
Seguidos por varios miles de personas, los jugadores subieron a un bus descapotable para desplazarse por las calles de la capital hacia el partque Arnaholl, donde se instaló una pantalla gigante para que los islandeses pudieran seguir en directo los últimos encuentros de su selección.
“Vamos a festejarlo. Lo que han hecho los muchachos es absolutamente fantástico”, declaró el sueco Lars Lagerbäck, en su último día al frente de la selección islandesa.
El atacante Kolbeinn Sigthorsson, autor de uno de los goles en la despedida ante Francia, dijo estar “feliz” por volver a casa.
“Ha sido un sueño recibir todo este apoyo” de los islandeses, que se desplazaron en un alto número (decenas de miles en un país de 330 mil habitantes) a Francia y cuyo comportamiento ejemplar y buen humor han seducido a Europa”, declaró.
“Hemos vivido cosas absolutamente fabulosas, ha sido un auténtico sueño, y estamos orgullosos de haber podido hacer disfrutar a nuestro país”, apuntó.
En el partque Arnarholl los jugadores celebraron con los hinchas su recorrido en la Eurocopa y para deleite de los aficionador, entonaron allí el famoso “hu”, el grito vikingo combinado con un golpeo rítmico con las manos que han popularizado durante el torneo.
“Los cuentos de hadas aún existen”, dijo el primer ministro Sigurdur Ingi Johannsson al acoger al equipo en el parque Arnarholl. “Es raro que nos unamos, los islandeses, como ustedes lo han hecho en un terreno de futbol”, añadió.
“¡Son un tesoro nacional!”, exclamó frente a los jugadores y ante varios miles de espectadores. Lagerbäck, visiblemente emocionado, celebró “el rendimiento del equipo” y dijo sentirse “como en casa” cada vez que estaba en Islandia.
EMOCIONES
En los medios locales, la decepción predominaba después de la goleada recibida en el Stade de France, aunque muchos tendieron a elogiar los logros conseguidos durante el torneo.
El sueño se había roto tras 45 minutos, cuando los Bleus ya dominaban 4-0 al término del primer capítulo.
“Uno de los capítulos más destacables de la historia del deporte islandés se cierra en el Stade de France, el estadio nacional francés, con la derrota de Islandia frente a unos anfitriones extremadamente fuertes”, comentó en su página web el diario Frettabladid, Visir.is.