El ser humano tiene una fascinación natural por las armas de guerra, siempre y cuando no le estén apuntando. De allí que cuando las armas de guerra no se usan para los fines que fueron diseñadas, es decir para la guerra, se exhiben en concurridos desfiles militares y cuando llegan a la obsolescencia van a parar a un museo, donde siguen siendo admiradas.
Ese es el destino de los 50 “nuevos” tanques rusos T-72 BI que serán importados a un costo de 80 millones de dólares, que indudablemente significa un desperdicio insoslayable de recursos en un país tan pobre como Nicaragua, donde un hospital como el Occidental que se construye actualmente, cuesta 76 millones de dólares, se podrían construir 16 mil viviendas populares que tienen un costo de 5,000 dólares cada una, solo para señalar dos ejemplos.
La mayoría de los nicas queremos que haya presupuesto para tantos usos, pero no para tanques rusos.
¿Cuál será el uso de los tanques rusos? Estas son armas convencionales y no sirven ni son útiles en una guerra de guerrillas, como quedó demostrado en los años ochenta durante la insurgencia organizada en la Resistencia Nicaragüense. Los más de 100 poderosos tanques T-55 rusos de aquel entonces, pasaron a la obsolescencia y solo vieron acción en los vistosos desfiles militares. Ahora descansan en paz en las bodegas del Ejército y ni siquiera servirán para piezas de museo.
Igual será el destino de los “nuevos” T-72B1, al menos que un día nuestro país decida cometer la estupidez histórica de invadir a sus vecinos: Costa Rica u Honduras.
Otro uso que podrían tener los tanques rusos es represivo. Durante la guerra fría, los rusos los usaron en Praga, Checoslovaquia el 21 de agosto de 1968 y los chinos en la plaza Tiananmén en 1989, en ambos casos para sofocar una sublevación civil de su propio pueblo. En Tiananmén, un hombre se puso frente a un tanque, listo y dispuesto a morir aplastado y con esta insólita acción temeraria, detuvo su marcha.
No creo que nuestro Ejército de Nicaragua vaya a usar los tanques para sofocar una sublevación popular. Pero entonces, ¿para qué los quieren?
Ante esta pregunta de sentido común, el jefe de bancada del orteguismo, el diputado Edwin Castro dio una original respuesta, digna de una carcajada: ¡para la lucha contra el narcotráfico! De acuerdo con esta versión innovadora del nuevo vocero del Ejército, Nicaragua será el primer país del mundo en utilizar los pesados tanques de guerra que cuentan con cañones de 105 milímetros, en las zonas selváticas y en nuestras costas, en la lucha contra la narcoactividad… ¡seamos serios!
A diferencia de los helicópteros o de las lanchas patrulleras, los tanques no pueden acreditarse el uso en situaciones de desastres naturales a que nuestro país está expuesto, como maremotos, terremotos, huracanes, inundaciones o sequías. El único tanque que sirve en una sequía es el tanque de agua y como medio de rescate en las inundaciones, el helicóptero es el medio más versátil e idóneo.
También en situaciones de conflicto bélico, que Dios quiera que nuestro país nunca se involucre, ha quedado demostrado que los tanques resultan presas fáciles de los medios aéreos, sean estos aviones o helicópteros, así que, aún en el remoto de que fuesen usados en un conflicto armado, los tanques son muy vulnerables desde el aire.
Todo parece indicar que los “nuevos” tanques T-72B1 reacondicionados, que los rusos nos están vendiendo como de paquete, tendrán el mismo destino que ciertamente tuvieron los T-55 de los años ochenta, que es no ver la luz del día en una bodega por los próximos veinte años, a excepción de uno que otro desfile militar, para admiración del pueblo y para demostrar “el músculo” de nuestro Ejército.
Es más probable, entonces, que los ya famosos tanques rusos, hayan sido comprados más bien por razones políticas, siguiendo la política caudillista de halagos y beneficios, que ha caracterizado a Ortega durante los últimos nueve años con los altos mandos del Ejército, para garantizar su lealtad incondicional.
El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y exministro de Defensa.