Breve historia del ídolo del “Cacique Cabeza de Águila”

En el pintoresco y pacífico pueblo de Altagracia, Isla de Ometepe, hay unos ídolos precolombinos muy bellos. Entre ellos se destaca uno que los pobladores le llaman “El Cacique Cabeza de Águila”, que tiene una historia de la cual yo soy parte y la contaré ahora por primera vez.

En el pintoresco y pacífico pueblo de Altagracia, Isla de Ometepe, hay unos ídolos precolombinos muy bellos. Entre ellos se destaca uno que los pobladores le llaman “El Cacique Cabeza de Águila”, que tiene una historia de la cual yo soy parte y la contaré ahora por primera vez.

Llama la atención el ídolo porque es combinación muy bella, tallada en la piedra dura de la cabeza de un indio, metido dentro de la cabeza de una águila con un pico de perfecta simetría.

Me contaba el notable profesor ometepino Hamilton Silva, que en el siglo XIX cuando los ídolos fueron descubiertos en Ometepe por los sacerdotes católicos, más o menos en la misma época en que se descubrió el famoso templo sagrado de Punta Sonzapote en la Isla Zapatera, los curas se los quisieron llevar a Granada en lanchas, a como fueron trasladados los ídolos de Zapatera al Colegio Centro América.

Pero la población se alzó en protesta cuando iban a ser trasladados al Puerto de Gracia. Entre los ídolos que no pudieron ser “exportados” figura la bella estatuilla precolombina del Cacique Cabeza de Águila. Entonces los curas decidieron ponerlos en la acera frente a la propia iglesia, como para atraer a los fieles al cristianismo y que dejaran de adorar los ídolos.

Allí estuvieron los ídolos por muchos años frente a la iglesia y el parque municipal del apacible pueblo de Altagracia, hasta que yo llegué al Ministerio de Defensa en 1999. ¿Qué tengo yo que ver en esta historia?

Bueno, aparte que cuando fui ministro de Turismo en 1997-1998 di a conocer masivamente el ídolo del Cacique Cabeza de Águila en el documental Sobre cómo Dios hizo a Ometepe, el cual fue proyectado miles de veces en Nicaragua y fuera de nuestras fronteras, un día en 1999 cuando ya había sido transferido a Defensa, el entonces embajador en Francia don Mario Salvo me envía desde París una correspondencia privilegiada.

En su carta don Mario me hacía saber que una misión de arqueólogos franceses había recorrido todo el territorio americano en busca de estatuaria precolombina para una gran exposición que tendría lugar en el famoso Museo del Louvre en ocasión del fin del milenio y del comienzo del nuevo siglo.

La estatua iba a estar en exposición por todo el año 2000. En su recorrido por Nicaragua, la misión determinó que en Altagracia, Isla de Ometepe, se encontraba una de las más bellas estatuillas precolombinas de toda América: el Cacique Cabeza de Águila.

Me pedía el embajador Salvo que iniciara las gestiones pertinentes para trasladar y exponer por un año, en carácter de préstamo, el Cacique Cabeza de Águila al Museo de Louvre en París, con todas las garantías formales en Francia, devolución y seguros. Esto promovería el turismo a Ometepe.

El propio presidente francés de aquel entonces, Jaques Shirac, tuvo que ver en el asunto al escribir al menos una carta al embajador Salvo, quien a su vez me las remitió a mi persona como ministro de Defensa.

Como propulsor del turismo y creyente en la buena fe y seriedad de los franceses ya en los albores del siglo XXI, hice todas las gestiones correspondientes con el alcalde de Altagracia, que era amigo mío y este a su vez con su Concejo Municipal.

Pero cuando la población se dio cuenta se armó un escándalo que trascendió a los medios y luego comenzó una pugna entre la Municipalidad que alegaba ser dueño del ídolo por estar en la acera y la iglesia que también alegaba su posesión. La población de Altagracia se alzó nuevamente en protesta oponiéndose a que el mítico ídolo fuera trasladado, esta vez a Francia.

El conflicto terminó cuando, con el apoyo de la población, el cura párroco arrancó de la acera los ídolos y los trasladó al patio interior de la iglesia donde permanecen actualmente casi a la intemperie y en franco deterioro. Fue así como la enigmática escultura del Cacique Cabeza de Águila se perdió de pasar “unas vacaciones” en el Museo de Louvre, París, atrayendo, con su encanto mítico a miles de turistas franceses.

Pero la bellísima escultura indígena no se perdió de dar un tour en el siglo XXI en nuestro billete de mayor denominación, el de quinientos córdobas, donde aún circula en su contraportada desde el año 2010 al 2015.

El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y presidente de la Comisión de Turismo

Columna del día Isla de Ometepe archivo

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