49 aniversario de las ruinas de León Viejo

El 26 de abril se cumplen 49 años del momento histórico en que un equipo de catedráticos de la UNAN, encabezados por el suscrito en su calidad entonces de rector de la institución, logró localizar el sitio de las ruinas de la primera capital de Nicaragua, la ciudad de León Viejo.

El 26 de abril se cumplen 49 años del momento histórico en que un equipo de catedráticos de la UNAN, encabezados por el suscrito en su calidad entonces de rector de la institución, logró localizar el sitio de las ruinas de la primera capital de Nicaragua, la ciudad de León Viejo, fundada en 1524 por el conquistador español Francisco Hernández de Córdoba.

La localización de las ruinas siempre despertó interés entre los estudiosos de la historia de Nicaragua. Algunas tradiciones las situaban sumergidas bajo el lago de Managua. Así lo sostuvo, entre otros, el historiador Tomás Ayón en su Historia de Nicaragua, quien afirmó que la ciudad fue abandonada más por una inundación del Lago de Managua que por las erupciones del volcán Momotombo.

Sin embargo, otros estudiosos, entre ellos Luis Cuadra Cea y el ingeniero Francisco Pereira Baldizón, sostenían que las ruinas se encontraban en alguno de los potreros de la hacienda “El Diamante”, vecina del poblado de Momotombo. El 22 de abril de 1931, Cuadra Cea y Pereira Baldizón localizaron por primera vez el sitio de las ruinas, pero no hicieron excavaciones.

El ingeniero alemán Maximiliano von Sonnenstern elaboró, en 1858, un plano con referencias exactas de la ubicación de las ruinas. Fue este plano de Sonnenstern el que condujo, en 1961, al historiador Eduardo Pérez-Valle, a sugerir que con el recurso de la aerofotografía se podrían descubrir las ruinas de León Viejo.

Hasta finales de 1966, no habían sido localizadas con precisión, ni mucho menos puestas al descubierto. Su localización constituyó uno de los hechos más trascendentales ocurridos en Nicaragua en los últimos años, por el enorme interés cultural e histórico que representan las venerables ruinas, asiento del primer gobernador de Nicaragua, el temible Pedro Arias de Ávila y en torno a las cuales se fue forjando nuestra nacionalidad.

A mediados de diciembre de 1966, quien estas líneas escribe, acompañado de los doctores Edgardo Buitrago, Alejandro Serrano Caldera y Alfonso Argüello y de nuestras respectivas esposas, hicimos una primera visita de reconocimiento al pueblo de Momotombo y sus inmediaciones, recogiendo algunas informaciones de boca de los vecinos del lugar.

Posteriormente, el día miércoles 26 de abril de 1967, se hizo una segunda visita a la región del antiguo puerto de Momotombo, esta vez en compañía del ingeniero Francisco Baldizón y del administrador de la hacienda “El Diamante”. Pero el recorrido fue inútil. No dimos con el sitio, hasta que providencialmente observé, en una casita del poblado Momotombo, los brocales de un pozo y de un horno para hacer pan y noté, claramente, que estaban hechos con ladrillos muy diferentes de los que se fabrican en la Paz Centro. Los habitantes de la casita nos dijeron que esos ladrillos los extraían de una “huaca de ladrillos”, que estaba en un potrero. Les pedimos que nos llevaran al lugar de la “huaca” y amablemente, nos condujeron hasta un potrero de la hacienda “El Diamante”, donde había un montículo de ladrillos de barro que los vecinos habían estado sacando.

Excavaciones posteriores demostraron que el montículo correspondía a una de las paredes de lo que fue la Iglesia de La Merced de León Viejo. Para las primeras excavaciones nombré al doctor Alfonso Argüello y luego las continuó el arqueólogo salvadoreño Francisco Villalta. Posteriormente, estuvieron a cargo del arqueólogo francés Frederic Thieck, cuyos servicios fueron patrocinados por el gobierno de Francia. El informe más completo sobre las ruinas fue el elaborado por este último, publicado en el No. 12 de la revista Cuadernos Universitarios de la UNAN (León, marzo de 1975). En su informe, Thieck llega a la conclusión que la ciudad de León Viejo se extendía sobre una superficie de 500 metros de lado y que su desarrollo urbano, como todas las otras ciudades coloniales españolas, se organizó alrededor de una plaza central.

Por declaración de la Unesco, las ruinas son hoy “Patrimonio histórico y cultural de la Humanidad”. Debería darse adecuado mantenimiento a las ruinas ya descubiertas y continuar las excavaciones, ya que muchas ruinas siguen sepultadas, entre ellas la casa del gobernador. El Instituto Nicaragüense de Cultura tiene a su cargo la conservación de esta joya del patrimonio mundial.

El autor es jurista y escritor.

Columna del día Ruinas de León Viejo archivo

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COMENTARIOS

  1. Ralph Smith
    Hace 10 años

    Ve hombre, la gente se arrecha por los hechos. Fue bajo su liderazgo que las ruinas fueron descubiertas. Todavia existen individuos que lo acompañaron en el descubrimiento arqueologico que lo pueden desmentir. Felicitaciones a Tunnerman y su equipo.

  2. Ramona barreto
    Hace 10 años

    Y yo seguiré siendo el yo más importante que existe. Parece que a este Dr Tunerman le encanta el yoyo, todo lo hizo él, que arrecho que es la vanidad, hasta las esposas incluyó en esta fantasía del yo.

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