METAMORFOSIS
Es evidente que la mano de El Carmen ya alcanzó a la alta jerarquía católica que ahora mismo se debate entre la conveniencia o inconveniencia de ser críticos del gobierno. Ojalá solo sea una prudente reflexión en el camino y no una de esas súbitas metamorfosis que de un tiempo acá parecen epidemia entre algunos personajes. La lista es larga y todos la conocemos. Militares, empresarios, sacerdotes, políticos, periodistas, ONG, organismos internacionales y otros, que se acuestan como críticos y amanecen como defensores incondicionales del régimen. Y es cierto, cada quien tiene derecho a pensar como le dé la gana, incluso a cambiar de opinión cuando quiera, pero al menos deberían dar una explicación de esas conversiones para no andar de mal pensado creyendo que se trata de compras de conciencia o chantajes, como siempre se dice.
VOCES DISIDENTES
También es evidente, sin embargo, que hay un grupo de obispos que, cuando los otros se repliegan, han decidido dar un paso al frente. Que la Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal no se haya publicado es una mala señal, porque ya los obispos no están teniendo la libertad de decir las cosas como las decían antes. Pero, también, que la carta pastoral no se haya publicado es una buena señal, porque significa que no todo está perdido, que hay voces que no permitieron que saliera un edulcorado manifiesto de amor al régimen como suele ocurrir en estas metamorfosis. Y mucho mejor, que haya un obispo que diga por su cuenta lo que otros no se atrevieron a decir o no quisieron que se dijera.
APARTHEID
Que la fiscal Ana Julia Guido diga que el caso #OcupaINSS puede llevarse 30 o 40 años en ser resuelto, comparándolo con los asesinatos del presidente estadounidense John F. Kennedy o el primer ministro sueco, Olof Palme, más que una burla es una confesión viva y oficial del apartheid que se ha instalado en Nicaragua en razón de la opinión política que tengan los ciudadanos. De un lado, los adeptos al régimen con derecho, no solo a recibir justicia y protección estatal, sino también a delinquir sin que se les castigue por ello. Del otro lado, los que disienten, los que no se alinean, que serán golpeados, robados, excluidos, difamados, apresados, y no habrá justicia ni ley que los proteja. Aunque haya habido presencia policial durante el asalto que sufrieron, videos que muestren a los malechores, nombres de los delincuentes que atacaron, siempre habrá una fiscal que dirá, a pesar de todo ello, que resolver ese caso es tan intrincado como lo fueron los asesinatos de Kennedy o Palme.
RENUNCIA A LO “BONITO”
Siento mucho respeto por las personas que no se someten y renuncian por ello a quedarse en el lado de los alineados, donde se vive mejor, bonito, pero sin voz propia. Estoy hablando de casos como el del científico Salvador Montenegro, que se mantuvo hasta el final en contra del Canal aunque por ello lo echaran de la institución universitaria que dirigía, o como este último caso, el del obispo de Granada, Jorge Solórzano, que seguramente sufrirá más represalias y menos favores que los otros obispos que se están haciendo de la vista gorda ante los males que sufre Nicaragua.
CORRECTO VERSUS INCORRECTO
No se trata de que lo que haga un partido o un grupo político sea malo y lo que haga otro sea bueno. No veo el mundo así. Digo que como ciudadanos libres tenemos el derecho de decir lo que pensamos sin que nadie nos reprima ni nos discrimine por ello. Digo que como ciudadanos tenemos todo el derecho de criticar, fiscalizar y exigir cuentas al Gobierno de lo que hace y lo que deja de hacer sin que se nos consideren sus enemigos. Digo que como ciudadanos tenemos leyes que nos dan derecho y establecen obligaciones, a todos por igual. Esto no es asunto de ideologías ni de partidos. Es sobre lo correcto y lo incorrecto. Punto. No hay dónde perderse.
JUSTICIA
Y podrá decir la fiscal Guido que los muchachos robados y vapuleados de #OcupaINSS no recibirán justicia, pero por suerte el mundo no es estático, no hay dictaduras de mil años, y cada vez con más frecuencia vemos a los otrora todopoderosos, verdugos que con toda la arrogancia pensaron alguna vez que no habría justicia para sus víctimas, sentados en el banquillo, siendo juzgados o pagando por sus crímenes.