Cerca de ser nominados como candidatos oficiales de sus partidos se han colocado tanto la señora Clinton como Donald Trump, después de las elecciones primarias del pasado martes. De los 1,237 votos que requiere Trump para ser nominado, al día hoy solo necesita 591, es decir menos de la mitad. En cambio la señora Clinton cuenta con 1,139 votos, necesitando únicamente 1,244, pero la enorme diferencia con su contendiente del Partido Republicano, es que la dirigencia demócrata ya se ha pronunciado a su favor pues la mayoría de los 712 súper delegados ya han expresado su apoyo a ella.
Las opciones para frenar a Donald Trump han ido fracasando paso a paso. Primero tuvo que salir Jeb Bush de la contienda y esta semana Marcos Rubio. La estrategia del establishment republicano ha fallado. Es obvio que ellos se entienden mejor con el establishment demócrata que representa Hilary Clinton y su marido Bill, que tener que negociar con un hombre tan impredecible y poco manejable como es Trump. No es lo mismo negociar con personas formadas en Oxford y Yale, cuyos valores ellos comparten, que tener que hacerlo con un hombre que ha salido de los negocios, presentador de televisión y demagogo, como es Donald Trump.
Ahora se habla incluso de la formación de un nuevo partido, de cambiar las reglas del juego antes que finalice la campaña, previo a la convención a realizarse el 18 de julio en Cleveland. Y se dice que es necesario crear grandes fondos para detener al hombre que ha sabido conectarse con miles de norteamericanos descontentos con su dirigencia política. Trump ya ha hablado, claramente ha dicho: “Si ustedes me dicen lo sentimos pero usted está 100 votos cortos para obtener la nominación, aun cuando la diferencia entre mi contendiente y yo sean de 500 votos. Yo creo que ustedes tendrán problemas como nunca lo han visto antes. Yo pienso que muchas cosas malas pasarán”. En pocas palabras lo que Trump nos está anunciando es la destrucción del Partido Republicano.
¿Pero a nosotros, los nicaragüenses, en qué nos beneficia o perjudica quien salga electo?
Si se ve desde la perspectiva gubernamental el mejor candidato sería el senador socialista Bernie Sanders, quien en el pasado ha apoyado al presidente Ortega y a Fidel Castro y criticado la doctrina Monroe y el injerencismo de Estados Unidos en América Latina.
En el hipotético caso de un triunfo de Donald Trump, ¿cuál serían los efectos de ese cambio en la Casa Blanca? A mi manera de ver, ninguno. Trump está empeñado en temas muy lejanos a nuestra nación. Temas relacionados con el comercio mundial y el desbalance que EE. UU. tiene con China, México y otros países. No somos parte de su agenda. Para el señor Trump, lo primario es mantener la supremacía imperial norteamericana entre las superpotencias. Un país tan pequeño como Nicaragua no está en su pensamiento. Se necesitaría un cambio brusco a la política que con mucha habilidad ha manejado el presidente Ortega, en la que a pesar de cierto lenguaje agresivo, en temas como seguridad, tráfico de drogas, migrantes y terrorismo la conducta de Managua ha sido hasta el día de hoy muy cooperativa. Esa política ha sido efectiva, como lo demuestra la reciente visita por primera vez a Managua de un representante del Tesoro de los EE. UU. y su amplio elogio a la situación económica del país.
El tercer escenario y posiblemente el más probable es la señora Clinton juramentada en el Capitolio. Debe de recordarse que fue ella la que cortó la Cuenta Reto del Milenio, por falta de cumplimiento de las condiciones de gobernabilidad.
En segundo lugar, recientemente la señora Clinton en diferentes foros ha expresado su condena al régimen actual.
Para concluir, con una Hillary Clinton en la presidencia norteamericana, con toda la experiencia que posee y su formación jurídica, le sería más difícil a Managua llegar a acuerdos en temas como derechos humanos, libertad de expresión, elecciones, respeto a la disidencia.
Nos debe de interesar sin lugar a duda lo que pase en EE. UU. en las próximas elecciones, somos tan cercanos y tan dependientes, que quien lo dude simplemente anda despistado.
El autor es abogado.