Querida Nicaragua: a pesar de que todos queremos y pregonamos el deseo de vivir en una región de paz, en armonía y sosiego, nuestros países centroamericanos siguen inmersos en una espiral de violencia que surge cuando menos se le espera. La hermana república de Honduras, que pidió y logró que la OEA creara un organismo independiente para combatir la corrupción y la impunidad, un organismo como la Cicig de Guatemala, acaba de sufrir un golpe brutal en la persona de su más connotada dirigente, la líder indígena Berta Cáceres, luchadora permanente por la conservación del ambiente y por los derechos humanos de los indígenas y de todos sus compatriotas. En un brutal asesinato realizado con premeditación, alevosía y ventaja, dos sicarios irrumpen de madrugada en la casa de Berta Cáceres y le disparan hasta matarla. El pueblo hondureño llora hoy la muerte de Berta Isabel Cáceres Flores, insigne luchadora por los derechos sociales y ambientales del pueblo hondureño. Como para seguir sembrando el terror, dos días más tarde un grupo de forajidos, vestidos con ropa militar, irrumpen en un billar de Comayagüela y ametrallan a siete personas, algunas de las cuales han muerto y otras fueron conducidas a hospitales en estado gravísimo.
¿Qué es lo que está pasando aquí? En Honduras hay un gobierno legítimamente electo, es un país democrático en la lucha contra la corrupción y la impunidad y las mafias parecen responder airadas frente a pueblos que han escogido vivir en paz. ¿Qué es lo que se tiene que hacer para detener semejante ola de violencia? Será que los gobiernos no seleccionan con cuidado a quienes entran a formar parte de sus Fuerzas Armadas, o será que estas están infiltradas por mafias del narcotráfico que se mueven por los sitios donde los indígenas tienen sus títulos de propiedad ancestrales.
Dos o tres días antes de esos lamentables sucesos en Honduras, el pueblo nicaragüense se conmovió ante el intento de asesinato del joven dirigente del nuevo movimiento político MDN, Carlos Bonilla y de su esposa Gabriela García. Bonilla y su esposa quisieron abordar un taxi llevando los resultados de una encuesta, que hicieron con nueve mil muestras sobre la opinión del pueblo acerca del Consejo Supremo Electoral (CSE), cuando fueron atacados. Bonilla recibió dos puñaladas en el pecho y ambos fueron golpeados por los delincuentes. Se dice que dos de estos fueron detenidos por vecinos del barrio y entregados a la Policía, pero no hay informe oficial al respecto y todo ha quedado en el misterio. Hace varios meses ocurrió la masacre de Las Jagüitas donde fue balaceada la familia de doña Yelka Ramírez. Todos sabemos que esta masacre fue catalogada como homicidio imprudente y sus autores fueron condenados a penas mínimas. Antes había ocurrido aquí el trágico incidente de la mochila bomba donde murieron tres personas, hecho que también quedó impune, así como el OcupaINSS donde hubo palizas, detenciones y robos de cámaras, celulares, y siete vehículos que fueron llevados a sitios desconocidos y la Policía no ha informado al respecto habiendo sido testigos del suceso algunos miembros del cuerpo armado.
Lo que más nos extraña es que Nicaragua aparece en ciertos informes internacionales como el país más seguro de Centroamérica, el país propicio para el turismo internacional, un país en paz donde el pueblo vive feliz.
La suerte de Nicaragua es tal que la cadena internacional de TV CNN le da la difusión del caso a los asesinatos que ocurren en Guatemala, El Salvador y Honduras, sin embargo los sucesos violentos ocurridos en Nicaragua no parecen ser noticia. Generalmente CNN transmite reportajes sobre sitios turísticos bellos que aquí tenemos y muy raras veces alguna noticia conflictiva. Aquí hay impunidad, irrespeto a las leyes, los poderes del estado son manejados por el Ejecutivo y hay violencia como en nuestros países vecinos.
El autor es gerente de Radio Corporación y excandidato a la Presidencia de la República en 2011.